Caso extraño el de Helen Mirren. Si bien actuó en películas importantes a finales de los ‘60 y principios de los ‘70 (como Un hombre de suerte o Excalibur), y si bien siguió goteando películas en las siguientes dos décadas no fue hasta 2006 cuando su imagen explotó en el mundo a través de la interpretación que realizó de la reina Isabel II. Y a partir de entonces, el mundo descubrió que esta nada flemática inglesa de 66 años no solo era una excelente actriz, sino que además (basta recordar los gritos desaforados de Jack Black en plena ceremonia de los Óscars) era arrasadoramente atractiva.
Mirren al frente de un thriller
La actriz inglesa actúa en una historia que retrata cazanazis en Berlín