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Momento de decisiones para el ovino

El gerente del SUL destacó que "es el momento de hacer los deberes por parte de todos los involucrados en las cadenas de valor, y estar preparados para capitalizar esas oportunidades de mercados"

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07 de febrero de 2020 a las 05:02

Por Romeo Volonté (*), especial para El Observador

Estamos en el momento del año en que se concentra la mayoría de la oferta de carneros, vientres y animales para el campo. Se planifica el año, la encarnerada de otoño, la asignación de recursos forrajeros a las distintas categorías (ovinos y vacunos), las suplementaciones y demás prioridades. Se toman muchas decisiones que repercutirán en el corto, mediano y largo plazo de las empresas. En muchos aspectos, es un momento de siembra para el rubro ovino y, en ese sentido, valga la comparación con la agricultura, creemos que las condiciones son propicias para tener una buena cosecha.

Por un lado, se está generando expectativa por parte de quienes tendrán la responsabilidad de llevar adelante las políticas públicas del nuevo gobierno, hay intención de priorizar al rubro y generar mejores resultados en el levantamiento de limitantes como son el combate al abigeato, al ataque de perros y predadores a las majadas y a la mosca de la bichera.

Por el lado de los mercados, siempre es un desafío imaginarse el futuro, pero en términos generales tanto el mercado de lana como el de la carne ovina, para la mayoría de los analistas de mercados, ofrecen buenas perspectivas de colocación y niveles de precios atractivos, de acuerdo a los antecedentes históricos.

La coyuntura muchas veces se impone en los mercados. Eso pasó con el conflicto comercial entre China y Estados Unidos para el mercado de la lana y cuando pareció que empezaba a solucionarse surgen las dificultades atribuidas al coronavirus. Algo similar sucede con la carne ovina, que tuvo en la zafra pasada una demanda importante de China, por la situación de la peste porcina, y este año medidas del gobierno chino que apuntan a disminuir los precios de importación generan incertidumbre. A pesar de esto, creemos que mirando la situación de una oferta mundial limitada para los dos productos, con un jugador como Australia con muchas dificultades en cantidad y calidad de su oferta y una demanda sostenida, la presión sobre la oferta uruguaya de ambos productos va a ser buena.

Es el momento entonces de hacer los deberes por parte de todos los involucrados en las cadenas de valor, y estar preparados para capitalizar esas oportunidades de mercados. Vemos que el ovino muchas veces es relegado en las prioridades del productor, del industrial, del gobierno y eso claramente atenta contra su desarrollo y contra su posibilidad de generar mayores beneficios para el país.

El rubro ovino tiene la fortaleza de adaptarse a la mayoría de los sistemas de producción del país. Por lo general se complementa con la producción de carne vacuna, es especialmente competitivo en los suelos más superficiales, pero se adapta a todos los tipos de suelos y se complementa, sin competir, con la agricultura, la lechería, la horticultura, sistemas de silvopastoreo, etcétera. Se adapta a todos los bolsillos, a todos los tamaños y escalas. El común denominador que ofrece el rubro a todos los sistemas es su potencialidad de aportar sustentabilidad que generan sistemas rentables, amigables con el medio ambiente y con valor agregado social. 

 

 

 

Está disponible para los productores suficiente conocimiento sobre cómo desarrollar el potencial del rubro ovino. Muchas de las decisiones no requieren un aumento de los costos, surgen del resultado de una buena planificación y de la mejora de los procesos.

 

Son muchos los casos de productores que logran resultados satisfactorios y hoy están apostando fuerte al rubro ovino. A pesar de todas las limitantes, siempre es un rubro que ofrece una alta tasa de retorno a la inversión. La clave está en contar con el conocimiento necesario del “paquete tecnológico”, en la capacidad de implementarlo y gestionarlo. En esto el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) debe ser considerado un aliado, ya que tiene la misión de transferir a los productores ese conocimiento y de apuntalar la valorización de la producción. Para ello cuenta con un equipo de técnicos capacitados, distribuidos por todo el país, que están abiertos a atender las demandas que surjan.

En el SUL estamos convencidos de que el futuro del rubro ovino es promisorio, que Uruguay tiene muchas ventajas comparativas, que el desarrollo de esas ventajas, como el levantamiento de las principales limitantes depende de nosotros los uruguayos, más que de las condiciones externas.

(*) Ingeniero agrónomo, gerente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL)

 

 

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