17 de junio de 2012 21:02 hs

El Programa Nacional de Salud Rural fue anunciado oficialmente por primera vez en 2010. Desde entonces hubo más discusiones estratégicas que acciones concretas, hasta que a fines del año pasado se anunció que en 2012 la política finalmente llegaría al territorio.

Sin embargo, al programa se le interpone ahora un escollo que puede hacerlo tambalear o empezar casi de cero: Federación Médica del Interior (FEMI), la gremial médica que nuclea a la mayoría de las instituciones de salud del interior del país, considera que el plan del Ministerio de Salud Pública (MSP) parte de errores de diagnóstico sustanciales. La organización hizo su propio relevamiento, concluyó que la población destinataria es otra y propone varios cambios al programa oficial.

Hace dos semanas, en la inauguración de una ampliación del Sanatorio Americano, el titular de FEMI, Edgardo Mier, entregó con orgullo al presidente José Mujica un documento que recoge seis meses de trabajo de técnicos de la gremial. Días después lo presentaron ante la cúpula del MSP, que por ahora lo estudia y evalúa. El Observador accedió a los principales contenidos del informe.

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Diagnóstico
“En el proyecto que el MSP presentó en diciembre detectamos conceptos que no se ajustaban a la realidad. Uno de ellos era la población a cubrir. No sabíamos cuánta era, pero veíamos que un proyecto de esta envergadura requería tener datos concretos para definir, por ejemplo, la financiación o los planes de prevención”, relató uno de los médicos involucrados en el estudio.

Tras relevar pueblo a pueblo el personal de salud y la infraestructura disponibles, FEMI concluyó que no son los poblados de menos de 5.000 habitantes los que precisan un fortalecimiento sanitario, sino los de menos de 1.500. En vez de apuntar a 590 mil personas, como plantea el MSP, sostienen que el plan debería pensar en las 140 mil personas que no acceden a todos los servicios.

El universo se acota más todavía si la prioridad es, como se ha dicho, generar servicios de salud en los lugares donde no haya cobertura alguna. Los poblados que no tienen policlínica, médico fijo o itinerante o ronda sanitaria son solo 10% de los 408 centros poblados que figuran en el Censo 2004 con menos de 1.500 habitantes.

No se sabe exactamente cuáles son los poblados ni cuántas personas viven allí, pero sí que se trata en su mayoría de mujeres y niños que están por fuera del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). El 50% de los hombres son trabajadores rurales que sí integran el sistema por estar en relación de dependencia.

FEMI también encuentra que en muchos casos hay “duplicación” de recursos humanos y de infraestructura en pueblos de pocos habitantes, lo cual revela una “ineficacia del sistema”, según las fuentes. “En algunos poblados hay convenios de complementación entre ASSE y FEMI establecidos de hecho, pero el ministerio no los conoce porque no están en el papel”, advirtieron.

Propuesta
Las autoridades de la gremial plantean incluir en el SNIS a las 140 mil que hoy no forman parte del sistema de salud y cuyo ingreso no está previsto en ningún cronograma, aun siendo prioridad del presidente. Tal como prevé la ley, al ser en su mayoría población que pertenece a los quintiles económicos más bajos, no pagaría tiques ni órdenes.

“De esta manera, los recursos que el Estado teóricamente ya dispone para la población rural mediante el presupuesto de ASSE se vuelcan en esta población sin cobertura”, explicaron las fuentes.

La propuesta de FEMI no implica más gasto público, sino una redistribución del mismo. De acuerdo a los cálculos de la gremial, ASSE recibe del MSP más dinero por usuario de lo que cobran las instituciones privadas, y ese excedente alcanza para financiar el programa de salud rural que imaginan.

El plan es que una vez que integren el Fonasa, los usuarios elijan una institución sanitaria, ya sea ASSE o una privada. La responsabilidad de un prestador en una zona determinada se define en función de la cantidad de personas que lo elijan, pero puede complementarse con otras instituciones para brindar servicios especializados.

Además de complementación, el sistema que propone FEMI incluye descentralización: “Un marco normativo y un presupuesto nacional, pero una implementación según cada realidad”.

Con el presupuesto de más que hoy se le asigna a ASSE, la gremial propone generar incentivos económicos y condiciones laborales para que médicos especialistas se radiquen en donde sean necesarios, una idea que no es nueva pero que nunca se ha concretado. En vez de “agentes sanitarios”, estudiantes o médicos recién recibidos, como proyecta el gobierno (y como ha planteado Mujica), FEMI quiere profesionales con experiencia, aptos para enfrentar las dificultades inherentes al trabajo en el medio rural.

La directiva de la organización pretende que en caso de que el MSP acepte la propuesta, se comience a implementar como plan piloto en algunos departamentos. La intención es que el nuevo Programa Nacional de Salud Rural esté funcionando a pleno antes de que culmine este gobierno, ya que se entiende que es de “interés personal del presidente”

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