El gobierno de Uruguay intentará nuevamente recorrer un camino, que ya recorrió con Argentina, en busca de resultados que hasta ahora no pudo lograr. Un factor en contra es el tiempo que le queda al Poder Ejecutivo para encaminar planteos.
De todos modos, la reunión del martes de los presidentes José Mujica y Cristina Fernández de Kirchner tuvo un primer efecto: aplazar la denuncia de Argentina en la Corte de La Haya por la autorización a UPM a producir más.
Ahora, como se hizo al comienzo del período cuando la amistad de los mandatarios era sólida, volverá a redactarse una lista de temas pendientes.
En aquel momento fueron una treintena y hoy, tres años después, cuesta encontrar avances concretos. Lo otro que se decidió tras la reunión de los presidentes en La Habana es mantener un diálogo “reservado”, como ocurrió en 2012, durante meses de tensión política debido a las dudas de corrupción que involucraron a las cancillerías y a la empresa Riovia, que dragaba el canal Martín García.
Hacer una nueva lista de problemas, que se encomendó a los cancilleres Luis Almagro y Héctor Timerman, y mantener un perfil bajo, será la estrategia para buscar resolver los problemas en un año. Lo que no se solucione pasará al próximo gobierno.
De ganar Tabaré Vázquez, como lo marcan las encuestas, el vínculo con Argentina, que seguirá gobernada por Cristina K, seguramente continuará trabado.
Vázquez dejó su gobierno con el puente internacional cortado por vecinos de Gualeguaychú que se oponen a la pastera UPM (exBotnia). Mujica logró resolver ese problema y lo mostró como un logro de la política exterior.
El ministro Almagro comentó que “los dos presidentes se comprometieron a trabajar los temas de la agenda pendiente de manera reservada a través de los canales institucionales que corresponden”, y especificó que las cancillerías harán un “punteo” de los principales asuntos en negociaciones que se darán bajo un manto de hermetismo. La próxima reunión de los cancilleres será “en breve” en Buenos Aires.
Cumbre
La reunión del martes en Cuba fue la primera entre los presidentes luego que Mujica le comunicara a Fernández de Kirchner que autorizaría a la empresa UPM a aumentar su producción de celulosa en 100 mil toneladas anuales.
El reencuentro duró 45 minutos y se repasaron temas bilaterales, según fuentes gubernamentales consultadas por El Observador.
Tras esa reunión, Almagro comentó a la secretaría de comunicación de Presidencia que es “muy importante que los dos presidentes retomaran el diálogo”.
Su colega Timerman también opinó que “fue un muy buen diálogo entre presidentes”, fue “un diálogo fraterno”, acotó. Otro que estuvo en esa sala fue el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, uno de los principales opositores a la pastera de Fray Bentos. Mujica lo saludó con un abrazo.
Pero a pesar de ese acercamiento político, el próximo fin de semana volverán las movilizaciones con embarcaciones en el Río Uruguay contra UPM que es punto neurálgico del mal relacionamiento.
Por el visto bueno a esa compañía, Argentina amenazó con recurrir nuevamente a la Corte Internacional de Justicia de La Haya aunque esa posibilidad quedó stand by tras el encuentro presidencial.
El canciller Timerman fue consultado por la prensa en Cuba respecto a si su país concretará la denuncia. La respuesta fue categórica: “no”.
“Uruguay y Argentina han decidido establecer una mesa de trabajo donde incluyamos todos los temas que queremos tratar a todo nivel, donde cada país pueda incluir temas regionales, bilaterales, comerciales e industriales”. “Simplemente hay temas que tenemos que hablar y dialogar y eso es lo que quedamos. Hay temas que ellos quieren dialogar y hay temas que nosotros queremos dialogar y todo eso hecho en un clima de diálogo fraterno, con buen relacionamiento”, afirmó Timerman.
El último encuentro de los presidentes fue en setiembre de 2013 por la inauguración del barco “Francisco papa” de Buquebus, y terminó a los gritos. No obstante, públicamente, Mujica anunció que seguirá dialogando, camino en el que siempre confió. “Vendré cuantas veces tenga que venir a Buenos Aires mientras me den los huesos”, dijo.
Pronto Argentina respondió a la autorización a UPM–en la Torre Ejecutiva lo entienden como represalia– con medidas que perjudican al puerto de Montevideo cuya operativa va en baja. La situación planteada llegó a un punto en que el canciller Almagro opinó la semana pasada en radio Sarandi que “se pudrió todo”.
La senadora Lucía Topolansky entiende que Uruguay no puede estar “peleado” con Argentina y dijo que se buscará “revertir” la decisión que impide que exportaciones de Argentina hagan trasbordos en puertos de Uruguay. En declaraciones a radio La Red, Topolansky comentó que tras el encuentro presidencial no se comunicó con Mujica.
De todos modos, opinó que “siempre que hay encuentros se puede sacar algo positivo, lo pienso yo como cuestión genérica. Si los que estamos en el mismo barco de Latinoamérica no conversamos se hace complicado”, afirmó.
La senadora comentó que hoy la mayor preocupación de Uruguay es la afectación de los puertos y las importaciones trancadas lo que repercutirá sobre los puestos de trabajo. De ello advirtieron también empresarios y representantes del PIT CNT.
Topolansky cree que la medida portuaria de Argentina es “gratuita”, que estaba “tomada hace mucho tiempo pero dejada en suspenso.
Lo que se hizo fue activarla. No ganamos nada, la integración no gana nada. Tenemos que estar integrados, no podemos estar peleados porque entonces esa navegación incluso le trae más costos a la propia Argentina” dijo Topolansky.
En la cumbre de Celac, Mujica también abogó por la integración de America Latina.