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5 de mayo de 2012 21:59 hs

A primera vista no llena el ojo. Sufre demasiado cuando los equipos se le cierran atrás; mucho más cuando Tabaré Viudez rinde lejos de sus posibilidades, como el sábado, y extraña al lesionado Álvaro Recoba, el fútbol de Matías Cabrera y los goles de Alexander Medina, también ausentes porque están en sanidad. Incluso, la preocupación del hincha se multiplica cuando a contrapelo de lo que exige el refinado paladar del parcial tricolor, los pelotazos al área parecen el único recurso para llegar al éxito. Todo eso es demasiado poco para un aspirante al título. Sin embargo, le alcanza. Porque en uno de los tantos pelotazos, en el partido de la undécima fecha del Torneo Clausura ante Fénix, que jugó en la cuestionada cancha del Centenario, Ignacio Pallas, un zaguero que difícilmente pierda por arriba, se equivoca, cierra mal a Richard Porta y el goleador de Nacional convierte el gol que despeja el camino para la victoria. Y asunto arreglado: Nacional hilvana su quinto triunfo consecutivo, en partidos que afrontó diezmado por la ausencia de varias figuras (Recoba, Cabrera, Medina, Alexis Rolín, Israel Damonte), lidera con ventaja la Anual, quedó transitoriamente primero en el Clausura y le tiró todo el peso a sus rivales de turno, Peñarol y Defensor Sporting, que el domingo tendrán que resolver dos partidos frente a Liverpool y Danubio, respectivamente.

Insisto, es poco lo que ofrece Nacional y además no sabe aprovechar una de las mejores armas que tiene a mano, las pelotas quietas –el sábado dispuso de siete tiros de esquina y una decena de tiros libres cerca del área y los desperdició todos–, pero tiene atenuantes. Porque le faltan los 30 minutos de calidad de Recoba, el despliegue de Damonte y el fútbol de Cabrera. De todas formas, lo más importante, que es lo que en definitiva cuenta: en las últimas cinco fechas, después de perder con Cerro Largo, ganó los 15 puntos que jugó.

Pasó mal Nacional en el primer tiempo ante Fénix, que cubrió su arco con dos líneas de cuatro, que cerró todos los espacios, que realizó muy bien los relevos y enredó al tricolor en su telaraña defensiva. La primera ocasión de gol la tuvo a los 25 minutos cuando una pelota ahogó a Porta bajo del arco y el delantero la mandó a la tribuna, y el primer remate que contuvo Mejía fue un remate de afuera del área a los 37 minutos. Viudez, que debía ser el generador del fútbol, estuvo apagado y eso repercutió en el resto. Además, Bava tuvo que sacar la cara por el equipo cuando en el final del primer tiempo Ramis y otro a Guevgeozian lo exigieron a fondo.

En el segundo tiempo, con un centro de Torres y un cabezazo de Porta arregló el partido. Puso el 1-0 y resolvió el problema, aunque sufrió cuando Fénix salió a buscar el empate. De todas formas, le dio minutos al juvenil Gonzalo Vega, recuperó a Vicente Sánchez y en el cierre Núñez estableció el definitivo 2-0.

El director técnico Marcelo Gallardo debe corregir el déficit que tiene su equipo en las pelotas quietas; genera muchos córneres y faltas cerca del área y no los aprovecha

Nacional no hace ruido con su fútbol, apenas gana –parece poco pero es muchísimo eso–, es efectivo y a esta altura del campeonato, con la irregularidad que suelen tener los equipos uruguayos es un gran mérito para aspirar a conquistar el torneo sin jugar finales. Si Gallardo encuentra el punto en las pelotas quietas, no habrá quien le quite el título.

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