Opinión > EDITORIAL

No es para festejar

Sería una buena noticia que el Estado no tenga que emitir bonos a diario, pero para eso deben cambiar ciertos aspectos y reformar otros

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19 de enero de 2019 a las 05:01

El éxito que obtuvo Uruguay en la colocación de títulos de deuda en dólares a largo plazo en mercados globales, el martes 15,  es una excelente noticia para un país que camina en una región temblorosa. Es una señal de la confianza de los inversionistas extranjeros, en un escenario mundial con más incertidumbres que certezas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el impacto de la entreverada salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, que ya se está reflejando en la desaceleración del comercio internacional y de la actividad manufacturera, y que se cristalizará en una baja del crecimiento económico mundial en 2019. Pero no es algo para festejar dado el destino de esos fondos.

La tasa de emisión fue de 175 puntos básicos por sobre los bonos equivalentes del Tesoro de Estados Unidos y pagará 4,46% anual.
Un termómetro del respaldo que significó esa transacción financiera global, es que al día siguiente México colocó un bono soberano a 10 años por US$ 2.000 millones, con un pago de interés mayor al que tuvieron los papeles públicos uruguayos. Y ello pese a que México goza de una mejor calificación que Uruguay dentro del grado inversor.  

El excelente resultado del lanzamiento de un bono en dólares con vencimiento a 2031, por US$ 850 millones, que además se comprobó en la fuerte demanda que hubo por parte de los inversionistas financieros, habla muy bien también  de los buenos oficios de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía (MEF), un área que ha recibido el reconocimientos de economistas independientes y de todos los partidos políticos.

“Con esta operación, seguimos con el pilar de la política de financiamiento para salir cuando vemos que hay una ventana en el mercado global para emitir deuda y tener un horizonte para trabajar con tranquilidad. Esto no es nada menor en un contexto tan volátil como el actual”, dijo a El Observador el subdirector de la Unidad de Gestión de Deuda del MEF, Antonio Juambeltz. El funcionario informó que esos fondos serán utilizados para el pago de amortizaciones e intereses. “(…) Uruguay tiene prácticamente cubierta la amortización de todos los títulos de deuda que vencen en 2019”, aseguró.

Pero también tenemos la obligación de plantear nuestra preocupación por el alto nivel de endeudamiento del país en relación al Producto Interno Bruto (PIB) –que inquieta aun más  porque se combina con un bajo ritmo de crecimiento y mediocre dinámica de la economía– que deja al desnudo el alto déficit fiscal –del entorno de 4% del PIB–.

El nivel de endeudamiento del segundo gobierno de Tabaré Vázquez es mejor que el que hubo en los dos años posteriores a la crisis de 2002, pero es superior al que recibió de la administración del presidente José Mujica. 

Si bien es buena noticia la tasa de interés que paga Uruguay, es malo que la tendencia al alza del endeudamiento muestra el problema estructural del Estado, que cada vez necesita más recursos más poder cumplir con sus abultadas actividades. Buena noticia de verdad sería que el país no tenga la necesidad de constantes emisiones de bonos como hasta el presente. Pero para eso hay que reducir el déficit fiscal y reformar el Estado. Y no hay nada de ello a la vista. 

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