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Emiliano Brancciari

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No Te Va Gustar: el "sueño cumplido" del Centenario y la presentación de un disco que "les salvó la cabeza"

Emiliano Brancciari anticipa las dos presentaciones de la banda en el Estadio Centenario, y cuenta algunos detalles de Luz, el décimo disco de estudio de NTVG

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13 de noviembre de 2021 a las 05:04

El hogar de No Te Va Gustar está un poco desordenado. Elefante Blanco, el estudio y base de operaciones de la banda, refleja en estos días la agitación previa a las próximas presentaciones en vivo del grupo. Claro, no son unos shows cualquiera. Son dos presentaciones, una de ellas con entradas ya agotadas, en el Estadio Centenario.

Las dos citas, el 11 y 12 de diciembre, tienen a la banda ocupada, entre ensayos, aprontes y la resolución de los problemas y situaciones que estos dos espectáculos plantean. En el medio, además, tendrán su viaje a los premios Grammy Latinos, que se entregarán el próximo 18 de noviembre en Las Vegas, y en los que la banda compite por dos galardones: Mejor álbum de rock y Mejor canción de rock.

Pero los dos Centenarios también tienen a la banda entusiasmada. Porque para ellos implica volver a tocar en vivo después de casi dos años, tras el freno que les impuso la pandemia para poder subir a un escenario, y ni hablar en cuanto a salir de gira. También es la presentación de su nuevo disco, Luz, estrenado este año y el décimo trabajo de estudio de una carrera musical que ya abarca más de un cuarto de siglo.

Por eso la apuesta es que sea un show largo, para poder saciar la sed de energía que le genera a NTVG poder encontrarse con su audiencia, y también que sea un show memorable.

Rodeado por instrumentos de todo tipo – un xilofón, un trombón, una guitarra – en una habitación de Elefante Blanco que funciona como sala de reuniones pero temporalmente se ha transformado en una sala de ensayo, el vocalista y guitarrista de No Te Va Gustar, Emiliano Brancciari, contó que “hay una apuesta fuerte a la puesta en escena, para que visualmente no te olvides de este show”.

Para eso, la banda está trabajando con el diseñador inglés Grant Orchard, que ha trabajado con bandas como Muse, y que estuvo nominado al Oscar por su trabajo como director del corto animado A morning stroll. “Nos trajo un montón de ideas, realizables también con los materiales que hay en Uruguay. Estamos trabajando los visuales con una amiga argentina, cambiando todo para homogeneizar y que no sea de cada pueblo un paisano cada pantalla, como venía siendo. Apostamos a que el audio y las luces sean lo mejor que se pueda conseguir entre Uruguay y Argentina. Y vamos a hacer dos shows diferentes, queremos que el 30% del repertorio sea distinto entre los dos días, para que la gente que va dos veces vea algo distinto, por respeto a ellos. Y por nosotros también”, dijo con una risa el músico.

El sueño del estadio propio

La doble actuación en el Centenario es un hito para la banda y para el rock uruguayo en general, ya que será la primera vez que una banda local se presenta en ese sitio en solitario, sin ser parte de festivales o eventos compartidos, como ya hizo incluso NTVG. Solo estará habilitada para el público la tribuna Olímpica.

Es también la concreción de un sueño para el grupo. Una idea que rondaban desde hace una década. En 2011, cuando fue el momento de presentar su disco Por lo menos hoy, estuvieron cerca de hacerlo, pero finalmente la opción ganadora fue tocar en la Rambla de Montevideo, en un show gratuito que convocó a más de 60.000 personas. Desde entonces la posibilidad quedó planteada y la cuenta quedó pendiente. 

“Se dieron un montón de factores, el primero es que nos lo ofrecieron, también que era la salida después de dos años de no tocar. Y nos inclinamos por eso, por un lugar que es al aire libre y que tiene mucha historia, en todo sentido”, explicó Brancciari sobre la decisión detrás de la locación de sus shows, que serán únicamente para público vacunado, al igual que las presentaciones de Jaime Roos en ese mismo lugar, una semana antes.

Para Brancciari, el Centenario es el lugar donde se emocionó viendo a Paul McCartney dos veces, y donde presenció shows que recuerda con cariño, como el de Fito Páez presentando El amor después del amor, el de Rod Stewart y el de los Rolling Stones. La mística del lugar se combinará con la felicidad de reencontrarse con el público.

Esa energía, dijo, es lo que más extrañan de tocar en vivo. Por eso, explicó Brancciari, fue que nunca se acostumbraron al streaming, una herramienta usada por los músicos durante la pandemia en distintas partes del mundo. “Hicimos dos y nos pareció que no era por ahí. Dijimos ‘esperemos, porque esto no es lo mismo’”.

Y enfatizó: “tocar una canción y sentir ese bombazo de energía es inigualable, no se compara con ninguna otra sensación artística”.

No Te Va gustar se presentará en el Centenario el 11 y 12 de diciembre

Lo que no se extrañaba, en cambio, eran las esperas de las giras. Los tiempos muertos en aeropuertos, en las pruebas de sonido. Pero después de dos años en casa, hasta eso resulta tentador.

Dos historias de shows

De entre todo el historial de presentaciones en vivo de la banda, Brancciari eligió una presentación que el público y la banda recuerdan con cariño (aunque en el momento el grupo lo padeció) y otros que recuerda por lo extraño del asunto.
Una de sus presentaciones más épicas fue la presentación del disco Suenan las alarmas en Buenos Aires. “Fue con una tormenta eléctrica y lluvia torrencial. Pudimos terminar el show, modificando los tiempos y sacando algún tema, pero sobre todo porque en un momento la tormenta se corrió 50 kilómetros. Teníamos que cortar pero seguimos. Nosotros no veíamos los rayos, la gente sí, porque estaban atrás nuestro. Y la gente lo recuerda como el mejor show de sus vidas, todos embarrados. Para nosotros era un peligro, estábamos en el escenario totalmente mojados, pero la gente lo recuerda como algo épico y nosotros como algo que nos terminó saliendo cuando parecía imposible”.
Los shows pintorescos, en tanto, fueron en Europa. “En 2006, tuvimos uno en el que subía una moza, mandada por el dueño del lugar, con bandejas con Jagermeister, que en ese momento acá no existía, venía con los chupitos. Imaginate como terminó ese show, no parábamos de tocar, se ve que el tipo la tenía clarísima. Y después, otro en el que la esposa de uno de los dueños hacía danza árabe, y vino con las chapitas, todo, se subió, y empezamos a improvisar una especie de Shakira (risas). Y estuvimos diez minutos, paramos un tema y empezamos a tocar eso, con la tipa bailando, y fue alucinante. Eso nos pasó en Alemania”, rememoró Brancciari.

La banda ya anunció presentaciones en Argentina y prepara su regreso definitivo a las giras, poniendo punto final a una espera que se hizo dolorosa para el grupo. Tanto, que la vuelta a los ensayos en setiembre fue muy bienvenida para sus integrantes. Fue la oportunidad de reunirse después de mucho tiempo, ya que no tocaban todos juntos desde la preproducción del nuevo disco.

Fue la primera instancia de tocar en conjunto las canciones nuevas y de repasar los clásicos que estaban olvidados, sobre todo en sus versiones eléctricas habituales, ya que algunos habían sido reversionados en formato acústico para el proyecto Otras canciones, con el que NTVG festejó sus veinticinco años. “Fue una semana muy agradable, donde para sorpresa mía estábamos menos desentrenados de lo que creía, y al ratito ya estábamos sonando, disfrutando, y disfrutando también de la convivencia, eso para nosotros es algo vital, y que la pandemia nos lo arrancó”, recordó Brancciari.

La luz al final del túnel

No Te Va Gustar, durante la grabación de Luz en José Ignacio

Así como los shows en el Centenario no son un espectáculo cualquiera para No Te Va Gustar, será la presentación de un disco que también es significativo para el octeto. Luz, además de ser la marca del décimo disco de estudio, es también un álbum que representó para la banda una tabla de salvación durante la pandemia. Un objetivo para seguir adelante y una oportunidad para reencontrarse, compartir un espacio y sobrellevar la imposibilidad de tocar y viajar juntos.

Brancciari no lo duda. “La verdad es que fue el disco que nos salvó la cabeza”, dijo sobre Luz. “La incertidumbre laboral lo afecta a cualquiera, y más cuando no tenés nada que hacer en ese sentido. Dedicamos toda nuestra energía, nuestra creatividad y nuestra ansiedad a ese disco, y se vio beneficiado por eso, porque nunca tenemos tanto tiempo para dedicarle a un álbum. Siempre es entre gira y gira, o agarramos dos meses para dedicarle. Y acá era todo para el disco porque no había otra cosa. Entonces todo eso que para nosotros era incertidumbre y sufrimiento, para el disco fue todo lo contrario”.

El disco fue grabado en la Estancia Vik, en José Ignacio, en 2020. La banda se instaló durante veinte días en ese lugar, donde armó un estudio y junto al productor venezolano Héctor Castillo, que ya desarrolló ese rol en los dos álbumes anteriores del grupo, se enfocó en el registro de las doce canciones que lo integran.

“También nos salvó la cabeza eso de volver a convivir, fue como una gira quieta”, comentó sobre el trabajo en el disco. “Estábamos todos ahí, durmiendo en el mismo lugar, con una energía alucinante, y la verdad que se notaba. El lugar era tremendo, te despertabas, veías todo verde, caballos galopando a lo lejos, el agua. Desayunabas y te ponías a grabar un disco con tus amigos. ¿Cómo no se va a llamar Luz?”, consideró sobre el título de este disco, que tiene un detalle novedoso: es la primera vez que la banda aparece en la tapa de uno de sus trabajos.

El plan de grabación del disco siempre fue el de establecerse en un lugar y convivir durante el proceso. Pero la pandemia alteró el proyecto original, que implicaba registrarlo en el exterior, como estudios en Nueva York, Nashville o Londres como las opciones más fuertes. Pero el covid-19 empezó a propagarse, los distintos países a cerrar fronteras, los viajes a cancelarse y las posibilidades a hacerse cada vez más remotas. Incluso la opción que se perfilaba más firme, Londres, se cayó cuando el gobierno británico impidió el acceso a los viajeros procedentes de España, país por el que la banda tenía que pasar de camino a la grabación.

Todo era incertidumbre en ese momento, y la banda sintió la necesidad de, en ese panorama, tener alguna certeza. Ahí el plan se redibujó, y se apuntó más cerca. A grabar en Uruguay. Aprovechando su doble nacionalidad uruguaya y argentina, que le permitió entrar y salir entre los dos países aún a pesar de las fronteras cerradas, Brancciari viajó a Buenos Aires a buscar el equipamiento faltante para el estudio, y quedó todo pronto para la grabación.

El resultado es un disco que, por oposición a su antecesor Suenan las alarmas, suena menos crudo y agresivo. Hay más lugar para el juego entre los instrumentos, para la interacción. Algo buscado pero que al mismo tiempo es uno de los puntos con los que una banda extensa como No Te Va Gustar tiene mayor cuidado (más allá de que antes de esta grabación se quedó con un integrante menos, ante la salida del percusionista Gonzalo Castex). 

Sobre ese tema, Brancciari contó que en ese proceso siempre buscan darse espacios y no tocar todos, todo el tiempo. “Lo más difícil siempre es el ensamble con los vientos, porque inevitablemente tiene que venir después, las canciones no nacen de un arreglo de vientos, entonces ellos son los que sufren más en ese sentido, porque ya empezada la grabación todavía no están los arreglos definitivos”.

En el rubro de arreglos de vientos, la banda recibió nuevamente la colaboración de Steve Berlin, integrante de la mítica banda californiana Los Lobos. “Los arreglos de voces por lo general ya los traigo hechos de casa, de las maquetas, porque me divierte hacerlos y después los vamos repartiendo entre los que estén ahí para cantar”, explicó Brancciari. “Pero todo tiene que cuadrar, porque somos tantos que si nos pisamos termina siendo contraproducente”.

Pasar la antorcha

En Luz hay una suerte de doble pase generacional. Los dos invitados del álbum representan a la generación previa y a la siguiente. Los argentinos Ricardo Mollo y Nicki Nicole, que participan en Austro y Venganza, respectivamente, resaltan la continuidad en la música.

Para No Te Va Gustar la participación de Mollo fue saldar una cuenta pendiente y la posibilidad de colaborar con un artista que fue, desde sus inicios, una influencia clave. La banda, de hecho, empezó su camino haciendo versiones de Sumo y Divididos, antes de interpretar canciones propias. Por eso, cuando escucharon la canción y sintieron que Mollo podía calzar bien en ella, no lo dudaron. El músico argentino tenía que venir a Uruguay por motivos familiares, y esa visita le permitió pasar toda una jornada en el estudio con la banda.

Brancciari comentó que Mollo trajo a la Estancia Vik “una dedicación y un respeto hacia la canción, sabiéndosela de principio a fin, queriendo hacer mil tomas hasta que estuviéramos contentos, aunque nosotros con la primera ya estábamos felices”. El trompetista Martín Gil terminó lagrimeando, luego de la grabación, que recuerdan como un momento muy emotivo y feliz, del que se podrá ver una parte cuando se publique próximamente un documental que registra la creación y confección de Luz.

En el caso de Nicki Nicole, la invitación le fue extendida luego de un proceso de escucha de muchas voces, de diferentes géneros y países. La banda quería una voz femenina para Venganza, una canción con una letra en primera persona, planteada desde la perspectiva de una mujer víctima de violencia. “Queríamos que participara una mujer en una canción con un mensaje tan fuerte, más allá de que es fantasioso porque nadie quiere venganza, quiere justicia. Pero es un grito al ver que no hay respuesta. Es una canción que está cantada en primera persona porque nos pareció que artísticamente era algo que aportaba, no porque nos podamos poner en el lugar de una mujer porque eso es imposible, no vivimos esos miedos ni ese tipo de calvario”, explicó Brancciari al respecto de un tema que generó polémica sobre todo por el punto de vista de la letra.

Al escuchar a la cantante argentina la banda supo que había encontrado la voz indicada. “Nos gustó la manera de cantar, su versatilidad. Es una artista que no es simplemente una trapera, es muchas cosas más. Le escribí directamente por Instagram y me contestó enseguida, que para ella sería un honor y que esperaba estar a la altura. Escribió su parte, nos grabó una maqueta impresionante, y después terminó grabando eso mismo, que fue lo que quedó”, relató el vocalista de NTVG.

La presencia de Nicki Nicole se suma a otros gestos de la banda en los últimos años, que apuntan a colaborar y a compartir instancias con artistas más jóvenes, algo que también se puede ver en la participación de la banda Niña Lobo como invitada en las presentaciones en el Centenario. Para Brancciari no hay dudas de por qué lo hacen. “Lo nuevo es lo que a uno lo motiva. Nosotros tratamos de innovar a nuestra manera, pero hay gente que está haciendo cosas que te tocan esos botones. Y está bueno prestar atención, poder abrir puertas, porque esas puertas van a abrir otras, eso está buenísimo. Está bueno compartir, aprender de los dos lados, porque imagino que esos artistas aprenderán cosas de acá, y nosotros también. Es un intercambio que está re bueno. Es eso, la música es como esa antorcha que se va pasando”.

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