El ganador de las elecciones legislativas del pasado mes de mayo y favorito para ser el próximo primer ministro de Tailandia, Pita Limjaroenrat, líder del partido Move Forward (“Avanzar”) enfrentó este miércoles una nueva medida judicial destinada a sacarlo de la política, con la acusación de querer “derrocar” a la monarquía.
En un contexto de tensión máxima, los diputados y senadores tailandeses se reunirán el jueves para designar al próximo jefe del gobierno.
Pero Pita, hoy diputado y muy popular entre los jóvenes, se enfrenta a acusaciones en dos casos distintos, que complican su ascenso al poder y podrían desencadenar nuevas manifestaciones en este país acostumbrado a las crisis.
Los votantes infligieron una dura derrota a los militares en mayo, pero la alternancia podría verse frenada por una Constitución que favorece los intereses del Ejército, que gobernó durante casi una década y considera que su potencial sucesor es demasiado radical.
La comisión electoral estimó que había suficientes elementos para transmitir al Tribunal Constitucional las conclusiones de su investigación sobre presuntas irregularidades de Pita, señalado por tener acciones de un medio de prensa, algo prohibido para los candidatos.
El presidente del organismo, Ittiporn Boonprakong, confirmó que recomendaba la suspensión del candidato.
Limjaroenrat, de 42 años, que podría ir a prisión, perder su escaño y ser declarado inelegible durante 20 años, niega cualquier maniobra ilegal.
“Estoy de buen ánimo”, declaró Pita a periodistas al salir del Parlamento, y denunció un procedimiento “rápido e injusto” en su contra.
En un caso separado, el Tribunal Constitucional anunció que aceptó un pedido de un abogado que acusa a Pita y Move Forward de querer “derrocar a la monarquía”.
Ganador sorpresivo
El partido Move Forward dio la sorpresa en las elecciones de mayo, con un programa de ruptura que se hace eco de las reivindicaciones de las protestas de 2020, que exigían una reforma en profundidad de la monarquía.
Entre sus medidas figura una reforma de la ley sobre el crimen de lesa majestad, que sólo este partido se atreve a mencionar en público, en un país en el que el monarca goza de un estatuto casi divino.
La estricta ley deja mucho margen a la interpretación y fue utilizada para reprimir la disidencia política, según las organizaciones de Derechos Humanos.
Pero el proyecto de modificar el artículo 112, que castiga el delito de lesa majestad, es considerado como una línea roja para algunos senadores, autoproclamados guardianes de los valores tradicionales.
Pese a una coalición mayoritaria en la Cámara Baja (312 diputados de 500), Pita necesita el apoyo de unos 60 de los 250 senadores para llegar al poder. Una parte de la Cámara Alta, cuyos miembros fueron nombrados por los militares, se niega a ello.
Move Forward denunció la decisión de la comisión electoral como un “abuso de poder”, afirmando en un comunicado que el organismo no había dado a su líder “la oportunidad de explicarse”.
Prinya Thaewanarumitkul, profesor de Derecho de la Universidad Thammasat, dijo a la agencia de noticias AFP que es difícil entender por qué la comisión electoral tiene “tanta prisa”.
“Sólo se me ocurre un motivo, esta acción busca afectar el resultado de la votación” del próximo jueves, estimó.
“Los senadores necesitaban una razón para no votar al candidato del partido ganador, que tiene más de la mitad de los escaños. Necesitaban una razón para justificar su acción y aquí la tienen”, afirmó.
En caso de que no haya acuerdo este jueves, diputados y senadores se reunirán cuantas veces sea necesario para nombrar a un primer ministro.
El reino de Tailandia vivió una docena de golpes de Estado en el último siglo, con brotes de inestabilidad y represión de los movimientos progresistas.
(Con información de agencias)