19 de abril de 2013 20:31 hs

La ciencia ficción cinematográfica puede dividirse burdamente en tres grandes categorías: espectaculares y vacías superproducciones llenas de efectos especiales; bizarradas de bajo presupuesto; y películas donde un guión repleto de sutilezas y juegos de posibilidades hacen innecesaria (aunque no por eso deje de ser bienvenida) la pirotecnia visual.

Estas categorías no son excluyentes y a menudo se mezclan haciendo diferentes combinaciones. Viendo el tráiler de la última película protagonizada por Tom Cruise, cualquiera podría pensar que Oblivion es una producción del primer tipo pero sin añadiduras: acción y fuegos de artificio.

La oportunidad ganada
Sentado en la butaca del cine, este prejuicio irá desvaneciéndose cuando, en lugar de disparos, naves intergalácticas y explosiones, el espectador se encuentre con el retrato cotidiano de una pareja que habita en la Tierra del año 2077.

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John Harper (Tom Cruise) y Victoria (Andrea Riseborough) son dos de los últimos humanos que pueblan un planeta que fue devastado sesenta años atrás por una guerra que enfrentó humanos y alienígenas. Aunque las personas terminaron venciendo, la corteza terrestre quedó inhabitable y la humanidad tuvo que emigrar a Titán, una de las lunas de Saturno, o a Tet, una enorme nave de forma triangular que toma el lugar de la luna en el cielo.

La misión de John es verificar que unas gigantescas hidroplataformas dedicadas a proveer energía a Titán funcionen bien, y que se mantengan a salvo de los pocos alienígenas que quedaron en la tierra tras la batalla. Además debe reparar drones, unos robots voladores cuya función es exterminar extraterrestres.

Como trabajadores de Tet, tanto a John como a Victoria se les borró la memoria por motivos de seguridad y su relación con el planeta es puramente instrumental. Ningún vínculo emocional debería existir entre ellos y la naturaleza moribunda que queda a cientos de metros por debajo de su casa en las nubes.

Sin embargo, algo en el proceso de adoctrinamiento de John falló. Lo atormentan recuerdos de una vida anterior a la guerra en la que constantemente aparece la misma chica; tiene fe en que la tierra se recuperará y muestra interés en lo que fue la civilización humana sesenta años antes.

La memoria indeleble
No por casualidad la película tiene por título la palabra “olvido” en inglés: los recuerdos que se resisten a abandonar la memoria es uno de los temas centrales de la película y la clave para comprender el principal misterio que entraña el argumento.

El metraje de Oblivion es de aproximadamente 120 minutos y la introducción y toma de contacto con el contexto se desarrollan durante más de una hora. No es hasta pasada la mitad de la película, cuando los “carroñeros” capturan al protagonista, que se desvela el hecho de que los supuestos alienígenas son en realidad seres humanos disfrazados, una suerte de “rebeldes” que luchan contra Tet.

Su líder, interpretado por Morgan Freeman, tiene fe en que John “es diferente del resto” y quiere mostrarle una verdad que éste ignora. Como esa realidad resulta increíble, se resiste a contársela directamente y le da indicaciones para que pueda comprender por él mismo el motivo que empuja a los rebeldes a luchar contra lo que él considera que son “los buenos”.

En la búsqueda de esa verdad, John ve cómo una nave cae del cielo y al acercarse descubre que en una de las cabinas en las que duermen los tripulantes está la mujer de sus sueños, a la cual rescata de los disparos de los drones.

Es a partir de este hecho que la verdadera historia de la tierra empieza a tomar forma frente a los ojos de John, quien resulta ser el elegido para liberar a la humanidad de un poderoso enemigo.

Oblivion está dirigida por Joseph Kosinski, autor de la fallida Tron, y basada en una novela gráfica homónima escrita por él mismo. Filmada en una calidad de imagen poco vista hasta la fecha, y con una propuesta estética muy cuidada, esta película recuerda en su parte filosófica a la excelente obra de Duncan Jones Moon o al filme noir de culto Dark City.

Sin embargo, no logra su tensión ni su intensidad, aunque sí consigue sorprender en su giro argumental. Oblivion construye una historia con un inicio excesivamente prolongado que disemina los misterios de una forma extraña.

Al ser descubiertos, el espectador queda con la sensación de haber estado a punto de presenciar una gran obra de ciencia ficción. Sólo por vivir esa experiencia, la película ya merece la pena. Estuvo cerca.

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