Para ser programador en Uruguay y aspirar a un trabajo, no se precisan más que ocho meses de formación para adquirir las habilidades básicas. Luego, el profesional podrá seguir desarrollándose desde lo académico y laboral.
No se puede establecer un promedio en cuanto al salario que estos desarrolladores reciben, porque el rubro los diversifica según los años que de experiencia que han adquirido. Según una encuesta de Builders, el 77% de los programadores cobran su sueldo en pesos uruguayos y el 23% en dólares.
El presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), Leonardo Loureiro, explicó -en base al mismo estudio- que una persona que tenga menos de cinco años de experiencia ganará alrededor de $ 50 mil líquidos.
En setiembre, la demanda de trabajo en Uruguay se incrementó por quinto mes consecutivo, según los principales portales laborales relevados por Advice. Precisamente, la tecnología lideró la generación de oportunidades laborales (628) en Uruguay, en el mes de análisis, con 18% del total de llamado. Su participación en la demanda total ha crecido en el último año; en setiembre de 2020 representaba el 13%. El incremento, comparando ambos meses, es de 389 propuestas de trabajo, con lo que es el área con mayor variación interanual, según Advice.
Si se discrimina por género, la brecha salarial entre mujeres y hombres programadores es de 2%. Otra diferencia es que en todas las categorías, la presencia de hombres supera el 50% en comparación con las mujeres.
Aquellos programadores que poseen entre cinco y nueve años en el mercado laboral, el sueldo líquido asciende a $ 70 mil. En este caso, la brecha entre hombres y mujeres es de 9% y el puesto exige trabajar 37 horas semanales.
La última categoría que registra el mercado, con más de 10 años de experiencia, indica que los profesionales cobran aproximadamente $ 80 mil.
Sin embargo, la diferencia por género es de 17%, lo que implica que las mujeres aspiren a ingresos por $ 75 mil y los hombres por $ 88 mil. En esta categoría, hay 89% de hombres trabajando y solo 11% de mujeres.
Loureiro comentó que el mercado espera que los programadores puedan ayudar a “construir” proyectos. Otra de las características es que, en base a la experiencia, los profesionales suelen enfocarse en un área y así ser expertos.
Si bien con un curso de ocho meses, una persona ya se puede consideran un programador preparado para trabajar, el directivo de la CUTI comentó que la idea es que sigan aprendiendo y no dejen de lado la parte académica. Las empresas del rubro permiten seguir creciendo y “hacer carrera interna”. Loureiro destacó que esto es importante y recomendó a los programadores que aprovechen esto como una oportunidad.
“La idea es que no se queden en el lugar, que puedan seguir aprendiendo y vean esto como una escalera a subir”, sostuvo. Agregó que “los escalones” se suben con esfuerzo, pero no es algo imposible.
Damián Sire, un programador uruguayo de 22 años que explica algunos aspectos de la profesión a través de su canal de YouTube,
comentó que muchas empresas emplean jóvenes que quieren formarse.
En ese sentido, al ser personas sin experiencia, les indican un curso intensivo de tres meses mientras les ofrecen la posibilidad de desempañarse en tareas básicas. Si bien el salario en este caso no supera los $ 15 mil, es un puntapié para luego seguir escalando en empresas de la talla de Globant.
Por otro lado, Sire comentó que la falta de programadores con experiencia de más de cinco años se siente dentro del mercado laboral. A modo de ejemplo, comentó que en su caso recibe por semana cerca de 40 propuestas laborales.