No es la mejor, ni la imprescindible pero esta pequeña selección de rutas que maravillan es ideal para agarrar el auto o la moto y disfrutar del recorrido. Hoy con el GPS y las múltiples aplicaciones alquilar un vehículo en un país extranjero y personalizar el viaje es más fácil. Se puede prescindir de los tours o de los transportes colectivos, realizar las paradas que uno quiere y detenerse donde el paisaje invite y armar campamento.
Ruta costera de la Calzada (Irlanda)
Considerada una de las mejores del mundo, sus 200 km –que van de Belfast a la antigua ciudad amurallada de Derry– atraviesan encantadores pueblos con castillos, bahías y escarpados despeñaderos cercados por valles. En cinco días es posible visitar y disfrutar de atracciones como el extraordinario sendero de los Gobbins, el templo Mussenden, el puente colgante de Carrick-a-rede, el camino Dark Hedges, con árboles cuyas copas se entreveran –elegido como escenario de Juego de Tronos–, la destilería Old Bushmills (1608) y la famosa Calzada del Gigante, formación de columnas hexagonales de basalto moldeadas por lava fundida y enfriada.
Costa de Amalfi (Italia)
Siete días por una de las carreteras más pintorescas de Europa, combinando paisajes naturales de gran belleza con una arquitectura singular como escenografía de paseo en auto para la posteridad. Lo que sí es importante es elegir temporada baja para realizar esta ruta porque si no, el gran afluente de vehículos, impedirá el disfrute. Cada tramo merece su apartado pero no pueden faltar Ravello; el trekking de Tre Calli, con vistas espectaculares junto al del sendero de los dioses; la hermosa Positano y alguna excursión en lancha para ver la costa de frente.
Ruta Atlántica (Noruega)
Son apenas 8 km, por lo que lleva apenas una jornada, de un increíble y sicodélico entramado arquitectónico de puentes que brincan de una isla a otra, al oeste de este hermoso país. Sus curvas, pendientes y también las inclemencias del clima la convierte en una de las más peligrosas del mundo. Normalmente se parte desde Molde, y la ruta que lleva de la maravillosa Bergen hasta allí posee 450 km de joyas para la vista.
Rodovia Transmazônica (Brasil)
Con casi 5.000 km de extensión, atraviesa el país del Atlántico a la frontera con Perú. Es conocida como Rodovía Fantasma por ser una de las carreteras menos transitadas de planeta, y ese es parte de su encanto: selva a ambos lados y más nada. Esta condición hace que el abastecimiento de combustible sea escaso y que el viajante se enfrente a una ruta en muy malas condiciones con puentes que colapsan, prácticamente sin pavimentar y que tiende a inundarse, y a la posibilidad de tener un enfrentamiento mortal con los animales salvajes que abundan en la zona. Por ser tan inhóspita se transforma en una verdadera aventura para los más intrépidos.
Pacific Coast Highway (Estados Unidos)
Sus 800 km conectan la ciudad de las estrellas con la capital histórica del movimiento hippie, léase Los Ángeles y San Francisco. Se caracteriza por hermosas vistas oceánicas con acantilados enormes, imágenes impactantes de las olas golpeando contra las rocas y un recorrido que, por momentos, roza la orilla del Pacífico. Se recomiendan paradas en San Luis Obispo, Monterrey, Santa Bárbara y Santa Mónica –donde muere la mítica Ruta 66– y su emblemático e impresionante puente, el Bixby Bridge, a 85 metros de altura. El tramo más bello se lo conoce como Big Sur y consta de 145 kilómetros de costa enmarcada por ciclópeos bosques de secuoyas, además de contar con la MacWay Fall, una cascada que corre por los acantilados, y el Point Lobos, donde es posible avistar leones marinos y ballenas.
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Great Ocean Road (Australia)
También es una ruta oceánica, de casi 300 km, que se recomienda recorrer en no menos de tres días para poder apreciar sus beldades. Entre las principales atracciones, se destacan la Bells Beach, con sus imponentes montículos que emergen de las aguas, las cascadas Triplet Falls que brotan en un hermoso bosque tropical, el faro Cape Otway, la garganta Loch Ard, The Arch –formación rocosa con forma de arco–, la gruta The Grotto, la Bahía de los Mártires, y los icónicos Doce Apóstoles, conjunto majestuoso de picos de piedra caliza.
Ruta de los Siete Lagos (Argentina)
Este colorido recorrido de poco más de 100 km que une dos –también hermosísimos– enclaves de la Patagonia como San Martín de los Andes y Villa la Angostura. Los helados y turquesas lagos que dan nombre al circuito invitan a acampar en sus bosques, donde abundan los campings, por lo que se sugiere hacerlo en al menos cinco días para conectarse con la naturaleza. En ese sentido, además de largas caminas entre las forestas de pinos puede hacerse rafting en el río Meliquina. Por su cercanía con la Cordillera de los Andes, las nevadas pueden impedir su circulación por lo que se debe evitar realizarla entre junio y noviembre.
Ruta Manali-Leh (India)
A través de los Himalayas, una de las carreteras más altas y más peligrosas del mundo, con un promedio de 4.000 metros de altitud y un pico máximo de 5.320 metros, da lugar a un espectáculo pocas veces visto. Aunque solo se habilite entre mayo y octubre, cuando el deshielo permite la circulación, es muy traicionera por el clima implacable y las temperaturas bajísimas, la altitud, los tramos angostos sin asfaltar y la escases de poblaciones. A lo largo del camino abundan carteles de precaución, algunos pintorescos de la índole de “Be Mr. Late no Mr. Dead” (Sea el Señor Demorado, no el Señor Muerto). Emplazada estratégicamente para comunicar las decenas de bases que el ejército indio posee en el Valle de Ladakh –zona conflictiva por su cercanía con el territorio de Cachemira, disputado por India, Pakistán y China–, sus 480 kilómetros de montaña dejan sin aliento, especialmente si se la recorre cuando todavía hay nieve. Uno de los puntos relevantes es el Paso Gata Loops (4.190 metros), que consta de 22 curvas de 180º.