15 de marzo de 2013 12:44 hs

La presencia de algas potencialmente tóxicas en la cuenca del río Santa Lucía, que activó el mal gusto y olor en el agua de OSE durante los últimos días, llevó a que el ente decidiera llevar adelante un plan global que supone inversiones millonarias, informó este viernes El País.

El vicepresidente de OSE, Daoiz Uriarte señaló que se comenzará a estudiar la apertura de una licitación para construir una planta dosificadora de carbón activado en Aguas Corrientes (Canelones). En segundo lugar se evaluará la posibilidad de incorporar filtros granulados de carbón activado en la misma planta.

Esto “ya lo tenemos previsto en las plantas chicas que diseñamos para la ciudad. Pero una cosa es hablar de plantas para alimentar a 20.000 personas y otra, para 1.600.000 usuarios. No hay muchas experiencias en el mundo”, explicó Uriarte.

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El jerarca adelantó que la planta dosificadora puede llegar a costar entre U$S 1 a 2 millones, pero permitirá suministrar el carbón activado en forma rápida y directa y no artesanal como se hace ahora. En tanto, la colocación de los filtros implica una obra de varios millones de miles de dólares.

“Si se llega a concluir que es eficiente lo vamos a hacer, la necesidad lo justifica plenamente y además, OSE tiene equilibrio financiero y prestigio. Está en condiciones de invertir”, subrayó el vicepresidente.

Por otro lado, el ente tiene pensado realizar un estudio de la cuenca del Santa Lucía junto al Ministerio de Ganadería, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y la Dirección Nacional de Agua con el fin de fijar una normativa actualizada y poder definir qué tipo de agroquímicos no deben usarse mas.

OSE sostiene que el motivo de la aparición de las algas se debe a la utilización de los fertilizantes en el agro, dijo a El Observador días atrás el presidente de OSE, Milton Machado.

El estudio también analizará la posibilidad de establecer una franja sanitaria para evitar que los nutrientes lleguen a la fuente de agua y definirá una corriente de agua alternativa.

Uriarte especificó que esto último no es una tarea sencilla. “Se puede pensar también en la desalinización del agua. Buenos Aires tiene problemas con las algas también, pero allá pueden tomar el agua directamente del río. Nosotros tenemos todo el río enfrente pero hasta Colonia no se puede tomar porque tiene sal, cloruro”, explicó. “Es un sistema caro, tanto para concretarlo como por el alto costo energético que reclama”, argumentó.

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