Se fueron con cinco semanas de diferencia. Jorge Vallejo, de 89 años, murió el 27 de junio; su hijo Carlos, de 57 años, el 1 de agosto, tras una larga convalecencia de 42 días.
Ambos fueron hospitalizados el día del padre, el domingo 21 de junio.
El padre en el Palmetto General Hospital de la ciudad de Hialeah, ciudad del condado de Miami-Dade, y el hijo en Cleveland Clinic de Weston.
“Acabamos de perder a los dos pilares de nuestra familia”, dijo Jessica Vallejo, periodista y nieta del patriarca Vallejo que sí pudo sobrevivir medio siglo atrás a una travesía en balsa junto a su esposa y dos hijos pequeños, bajo una tormenta tropical, para salir de Cuba.
Carlos, que nació en 1963, también hizo ese precario viaje con su padre, según cuenta El Nuevo Herald
"Él era el sueño americano", señaló la nieta periodista.
Nacido en el año 1931 en Guantánamo, Jorge Vallejo estudió durante 10 años inglés para obtener la certificación de ginecoobstetra en Estados Unidos, que ejerció hasta 2005. En 1992 vivió quizás el hecho más significativo de su carrera: al ayudar a nacer a la niña considerada entonces la más pequeña de Estados Unidos.
Llamada "El bebé milagroso", pesó menos de una libra, 453,5 gramos. "Me hizo sentir cerca de Dios", confesó entonces a un reportero del Herald de Miami, en referencia a la chica, Zascha, hoy de 28 años.
Vallejo provenía de una familia de médicos, inmigrantes españoles, y tuvo tres hijos vinculados a la profesión: Jorge, siquiatra; Carlos, internista; y Freddy, dentista. Su nieto Kevin, de 23 años, hijo de Carlos, iniciaba sus estudios en la escuela de Medicina en la Universidad Internacional de Florida, pero retrasó su primer día de clases debido a la muerte de su padre.
Ampliamente conocido en Miami, Vallejo tuvo en alguna ocasión entre sus pacientes a la famosa cantante cubana Celia Cruz
Carlos Vallejo, su hijo, atendía a 76 contagiados de coronavirus, muchos de ellos pacientes de residencias de ancianos. Él y su padre fueron dos de los cinco personas de la familia que contrajeron el covid-19
“Realmente fue un héroe para mucha gente. Ni siquiera quería que fuera a la residencia de ancianos y a los hospitales porque estaba aterrorizada”, indicó Gisselle Vallejo, hija de Carlos, de 31 años.
"Era como si estuviera disponible para ellos todo el tiempo", recordó.
La familia cuenta que Vallejo hijo tomó todas las precauciones para seguir atendiendo a sus pacientes hospitalizados o en centros de rehabilitación. Y, con seguridad, en alguno de esos contactos resultó contagiado.
“Era mi modelo. Podría hablar con él todos los días durante horas”, dijo Kevin Vallejo.
“Era un médico tan dado que si sus pacientes estaban pasando por un momento difícil... los atendía gratis y les decía que no se preocuparan”, añadió.