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Pagan campos con kilos de carne

Crece la modalidad de cubrir el arrendamiento del predio ganadero con parte del peso de la hacienda que se produce 

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10 de marzo de 2019 a las 05:00

El pago del arrendamiento de un campo ganadero mediante parte de los kilos de los animales que allí se producen es una herramienta de uso creciente, que cobró protagonismo en los últimos tiempos con los arrendamientos de kilos de soja por hectárea en la agricultura.

Una renta fijada en producto permite estar a resguardo de variaciones bruscas en el mercado, con beneficios para ambas partes, según destacaron diversos operadores consultados por El Observador.

El pago de la renta mediante kilos de novillo  hace que cumplir con la obligación dependa de la eficiencia técnica y económica con la que se produce.

Los arrendamientos se hacen en kilos de carne en pie para, de alguna manera, poder compatibilizar la producción que se tiene con el costo de la renta. 

La ventaja que tiene el kilo de carne es que salvaguarda lo que se está produciendo.

Los ganaderos del país, muchos de los cuales pagan sus rentas bajo esta modalidad desde hace años, sostienen que es lo más justo porque se paga lo que se produce. Se genera, de ese modo, un equilibrio que conviene a las dos partes porque el productor se quita el riesgo del cambio de valor del producto: si sube el precio del novillo sube la renta y viceversa.

En cambio, al pagar un precio fijo en dólares se aceptan los términos de juego del mercado y sus variaciones de precios. 

Cuando el pago se lo lleva a kilos de novillos o de vacas, depende de la relación que se busque, se protege lo que se produce. 

Es lo mismo que cuando se recomienda endeudarse en la misma moneda que se percibe el sueldo. 

Las variables 

La productividad del campo –en este caso ganadero– es la principal variable que entra en juego en este tipo de modalidad. Un campo más productivo vale más kilos de producto por hectárea. 

Hay distintos niveles de valores que dependen de la productividad del campo. Hay predios que son más de tipo ciclo completo, más criador y menos invernador, por lo cual tienen un monto más bajo. 

Por otro lado, hay campos que son más de tipo recriador o invernador –con mejores aptitudes para el proceso de engorde o reproducción– y tienen un valor más elevado. La ubicación y la infraestructura también influyen en el valor final del arrendamiento, pero en un segundo plano.

Hoy los campos ganaderos están entre los 40 y 50 kilos de novillo por hectárea y por año. 

El utilizar o no esta modalidad de arrendamiento no es un tema de rentabilidad. Como la moneda con la que paga el arrendatario es producto –se produce carne– es menos riesgoso fijar un arrendamiento en esta materia prima.

De esta manera disminuyen los riesgos de que el negocio.  

Modus operandi

Al realizar el negocio –por ejemplo por un campo ganadero de 40 kilos de novillo–, ambas partes deben, a partir de la tabla que publica semanalmente la Asociación de Consignatarios de Ganado o del precio divulgado por el Instituto Nacional de Carnes, hacer un promedio del valor del novillo en un período determinado (tres o seis meses). Luego se valoriza los kilos que convengan y se paga en dólares basado en la cantidad de producto que se acordó. 

¿Cómo se acuerda? Dependiendo de la longitud del contrato, se comienza promediando el semestre anterior.  Se hace el promedio del kilo de novillo durante los seis meses anteriores y con eso se anticipa el semestre del primer arrendamiento. 

El efecto se diluye solo porque, en el caso de que el precio del novillo baje mucho durante el primer semestre, para el segundo se va a calcular sobre el que se ejecutó y la cuenta se va promediando.  

El kilo en pie del novillo  está en un rango de US$ 1,75 a 

US$ 1,80. La idea es atar el producto (kilos de carne o lo que se produce en el campo) a la renta y, dependiendo del tipo de campo, se determinan los valores.

Si bien todavía se pactan rentas en montos fijos, en dólares, hoy buena parte de los arrendamientos de campos ganaderos se dan bajo esta modalidad.  

Ese método es más conocido y difundido en Uruguay para el caso de las rentas de campos agrícolas, donde bajo el mismo razonamiento se hacen con kilos de soja porque es la “moneda de intercambio” que predomina en este sector (kilos de soja por hectárea por año). Un campo con  buen potencial puede tener una referencia de unos 800 kg/ha (equivale a unos US$ 260) por año.

 

 

La cifra
40 a 50 kilos de novillo cuesta arrendar un campo ganadero por hectárea y por año en Uruguay. El kilo en pie del novillo hoy cotiza entre US$ 1,75 a 
US$ 1,80. Pasado a dólares, la renta de esa hectárea ronda los US$ 85. 

 

Superficie de contratos bajó 8% el año pasado

Según los datos publicados por la oficina de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, en el primer semestre de 2018 se registró una caída de 14% interanual en la cantidad total de contratos de arrendamientos, 8% menos de superficie arrendada, con una baja de 7% en el precio promedio a US$ 105 /ha. Así, se consolidó como el menor valor desde 2009 (US$ 101 por ha por año).

Un informe elaborado por Blasina y Asociados, analiza que la baja de 7% del precio entre los semestres tiene un comportamiento diferente según rubro. 

Por ejemplo, la ganadería y la agricultura de secano aumentaron 8% y la forestación 14%. Sectores como la lechería y el arroz bajaron 25% y 6% respectivamente, mientras que el agrícola-ganadero se mantuvo constante.

En el primer semestre del 2018, se realizaron 1.088 contratos de arrendamientos lo que es 14% menos que en el mismo período del año anterior. 

La superficie arrendada superó las 362 mil hectáreas, lo que representa una caída del 8% respecto a dicho periodo.

La mayoría de los contratos realizados fueron con destino ganadería, agrícola-ganadero y agricultura de secano. Sumaron 331 mil hectáreas, 91% del área arrendada y 88% del monto total transado en el semestre. 

Los valores medios de dichas rentas fueron de US$ 70, US$ 136 y US$ 237 por hectárea por año respectivamente.

El informe también detalla que los departamentos con más superficie arrendada fueron Paysandú, Salto y Durazno con una presencia importante de ganadería (84%). 

En cambio, los departamentos de mayor presencia de producción agrícola fueron Colonia, Soriano y Canelones y fue donde se registraron los precios medios de renta más altos: US$ 214, US$ 203 y US$ 200 por hectárea por año respectivamente.

 

 

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