26 de agosto 2013 - 17:58hs

En 1975 se fundieron en Módena, Italia, las piezas de hierro de la montaña rusa del Parque Rodó, que llegaron a Uruguay en 1989 y ahora siguen su viaje hacia México, porque una empresa de ese país las adquirió hace menos de un mes y se van de Montevideo para siempre.

En estos momentos, se está desmontando cada una de las piezas de la montaña rusa italiana marca Pinfari (la empresa pionera en este tipo de máquinas) para que se embarquen en chatas que navegarán hacia México, en un viaje que durará, por lo menos, 20 días, dependiendo además de factores climáticos.

La montaña rusa tenía 48 metros de largo, 20 metros de ancho y 16 metros de altura, con ocho carros para cuatro personas cada uno.

Había llegado desde Argentina en 1989, donde funcionaba en otro parque de diversiones. Se montó siguiendo las indicaciones del plan original italiano, como se hará ahora en México.

Fernando Mengot, uno de los responsables de Olimpia Autódromo SRL (la empresa que gestiona los juegos del Parque Rodó) y cuya familia se encuentra en el negocio de los juegos desde 1955, explicó a El Observador que el método es igual al de las pistas de autos de plástico, con la diferencia de los tamaños de las piezas.

La montaña rusa del Parque Rodó tenía 179 vías, 70 caballetes, ocho vehículos y “un millón de hierros, de hierros chicos y tensores”, dijo Mengot, quien además explicó que cada pieza viene numerada de origen, y cada número tiene su correspondencia en los planos originales.

Al carro de la montaña rusa lo impulsa un motor y después lo sube una cadena al nivel más alto del trayecto, desde donde después cae por la inercia y la gravedad. “Los ingenieros italianos son unos genios haciendo estos cálculos”, dijo Mengot.

El sistema de seguridad de las Pifari es muy eficiente: cuando un carro tiene algún problema se acciona un sistema de ocho frenos que detienen todos los carros a la vez. “Nunca tuvimos un accidente en todos estos años”, dijo Mengot.

Luego de que la montaña rusa llegue a México, formará parte de un parque de diversiones itinerante en ese país. “Se trata de una empresa familiar que posee 120 máquinas. A los mexicanos les llamó la atención el buen estado de conservación de la montaña, que ha estado frente al mar todo este tiempo”, agregó Mengot, quien dijo que una montaña rusa hoy es inviable para un país como Uruguay, donde su uso depende mucho de un clima cambiante. Agregó que por el momento su empresa no piensa en comprar una nueva. El costo de una montaña rusa nueva puede superar US$ 1 millón.

En el lugar donde estaba ubicada la montaña, Olimpia planea armar un nuevo tren fantasma, también de origen italiano. La operación se encuentra demorada y recién se estrenará en abril de 2014.

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