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Santiago Peña
En esta ocasión, el candidato de la ANR es Santiago Peña, ex ministro de Hacienda durante el mandato de Horacio Cartes y considerado, a todos los efectos, el candidato del “cartismo”, un ala de la ANR muy enfrentada a la facción colorada del actual presidente, Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado de Stroessner.
Las acusaciones entre las dos principales figuras coloradas fueron contundentes y alimentan las posibilidades de Alegre. Benítez afirmó, apoyado en la caracterización que hace Washington de Cartes como de “significativamente corrupto”, que financió la campaña de su delfín Peña con dinero “proveniente del contrabando”, lo que además de erosionar la imagen de los colorados complicó la obtención de dinero para la campaña del oficialismo.
Luego de una interna de alto voltaje, Peña se alzó en diciembre con el triunfo en las primarias coloradas. “Este sueño es el sueño de un Paraguay con más oportunidades para todos. Me comprometo a honrar con un gobierno del que todos estemos orgullosos. Hoy ganamos todos. Miles de personas creen que podemos estar mejor”, declaró ese día dando por zanjada la encarnizada interna.
Por lo pronto, según los analistas locales, Peña y Alegre tienen el respaldo de los dos partidos tradicionales, cuentan con un importante volumen de afiliados y volcaron a la campaña importantes recursos económicos. Una situación que los pone en ventaja frente a otros espacios. No obstante, los observadores advierten que las candidaturas del ex-senador “Payo” Cubas y la del ex-ministro del Interior, Euclides Acevedo, podrían restarles votos a ambos.
La campaña de Peña se enfocó en el combate a la inseguridad y la defensa de los valores tradicionales de la familia. Sin embargo, debido a las sanciones financieras que pesan sobre Cartes, tuvo que enfocarse más en la interna partidaria que en el electorado independiente.
En la vereda de enfrente, Alegre llega a las urnas representando una alianza de 14 partidos y organizaciones opositoras cuyo principal elemento aglutinante es poner fin al monopolio político de la ANR.
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Efraín Alegre
Alegre es presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), un espacio con amplia inserción territorial y principal partido luego del ANR. La alianza que lidera es un conglomerado de partidos y movimientos muy heterogéneos, entre los que se destacan el Partido Revolucionario Febrerista (PRF), de corte progresista; el Partido Encuentro Nacional (PEN), de tendencia socialdemócrata, y el Partido Patria Querida (PPQ), de derecha y conservador.
Alegre fue ministro de Obras Públicas durante la presidencia de Lugo y, en esta ocasión, con una campaña que llamó al voto transversal por el cambio, tiene grandes posibilidades de lograr la movilización necesaria para superar el alto piso electoral que mostró durante décadas el coloradismo en sus diferentes versiones.
Esta es la tercera oportunidad en que Alegre se presenta como candidato. Las anteriores veces se ubicó en la segunda posición, con 37,11% en 2013 y el 43,04% en 2018. En esta ocasión lo hace acompañado por Soledad Núñez en un intento de captar el voto de centro y centro-derecha urbano. Núñez trabajó como directora de la ONG Techo y se desempeñó como secretaria nacional de la Vivienda y el Hábitat durante el gobierno colorado de Cartes.
La lista de Alegre es apoyada también por el expresidente Lugo, quien lidera la lista al Senado por el Frente Guasú (FG), una histórica formación de la izquierda que presenta lista al Legislativo, pero no a las presidenciales. Sus miembros se dividieron respecto a esta elección. En el sector de Lugo se destacan el excandidato vicepresidencial en fórmula con Alegre en 2018, Leo Rubín, y la exministra de Salud, Esperanza Martínez.
En el otro sector, el senador del FG Jorge Querey, apoyado por otros sectores de esta fuerza de izquierda, se presenta como vicepresidente del candidato Euclides Acevedo, un excanciller colorado. Una propuesta que difícilmente, según los últimos sondeos, alcance los cinco puntos porcentuales.
El último sondeo publicado por la consultora Atlas, en un país de una débil tradición demoscópica, ubica primero a Alegre con el 34,3% y segundo a Peña, que obtendría el 32,8%. A su vez, un 54% declaró que preferiría que el próximo presidente fuera de la Concertación, mientras que sólo un 35,8% prefiere un presidente colorado.
En otro estudio reciente, en este caso de carácter cualitativo, de la encuestadora Datos, se señala que Alegre estira las diferencias y se posiciona con 40,5% de intención de voto, con una diferencia de cinco puntos por encima del oficialista Peña, que obtendría el 35,5%.
En todas las encuestas, en tercer lugar y superando un meritorio 14% se posiciona Cubas, un dirigente populista de la derecha tradicional con un discurso encendido y de posicionamientos extremos en materia de género y seguridad. Cubas ocupó el espacio de la extrema derecha, relegando la candidatura del exarquero José Luis Félix Chilavert a cumplir un rol casi testimonial.
En lo inmediato, la heterogeneidad de la alianza opositora quedó demostrada con la presentación que hizo Alegre del futuro gabinete de la Concertación en caso de ganar las elecciones del domingo.
El candidato adelantó que Edmundo Rolón, un exmilitante colorado, sería ministro de Defensa; el diputado Sebastián Villarejo del PQ asumiría en Interior, y Rafaela Guanes, del PLRA, como ministra de la Mujer. Además, precisó que Teresita O'Hara, del PEN, sería la titular del Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (Sinafocal), y el exalcalde de Asunción (1996-2001) Martín Burt encabezaría el Ministerio de Industria y Comercio.
"Tenemos la capacidad de concertar y acordar para poder llevar adelante una política de Estado en beneficio de todos los paraguayos y paraguayas. No será condicionante pertenecer a un partido político, presentar afiliaciones, ni ser recomendado de ningún padrino", afirmó Alegre en un mensaje dirigido a un sector del electorado que cree que la oposición no tiene capacidad para gobernar ni para mantener una posición unificada.
Por lo pronto, según los medios locales, el resultado de la elección se podría traducir en un reposicionamiento de Paraguay en el ámbito regional e internacional. De ganar Alegre, los analistas destacan la afinidad de su espacio con Brasil y la Argentina en sus intentos de reflotar la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). También el hecho de que el candidato expresó su intención de romper lazos diplomáticos con Taiwán y reconocer a la República Popular China como el “único gobierno legítimo que representa a toda China”.
El líder de la Concertación anunció, además, que creará una secretaría para recuperar el dinero de la corrupción, implementará un plan de medicamentos gratuitos para la población de menores recursos, revisará las adjudicaciones de 8 millones de hectáreas concretadas durante la dictadura de Alfredo Stroessner y rebajará las tarifas de la energía mediante la revisión de los acuerdos de Paraguay con la Argentina y Brasil por las represas de Yacyretá e Itaipú.
La campaña transcurrió entre centenares de pequeños actos departamentales y sin debate entre los dos principales candidatos porque, aunque estaban pautados dos intercambios para el 2 y el 16 de este mes, Peña exigió que fueran cuatro los postulantes participantes, lo que finalmente de derivó en suspensión de los debates.
En este contexto, con voto electrónico, sufragarán 4.782.940 electores habilitados, sobre una población total de 7,4 millones de habitantes, de los cuales el 24,7% vive por debajo de la línea de pobreza y de ellos el 5,6% bajo la línea de indigencia, según la última encuesta de hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas.
En tanto, la Organización de los Estados Americanos (OEA) confirmó que desplegará su Misión de Observación Electoral (MOE), con el exembajador de los Estados Unidos ante la OEA Luis Lauredo al frente. Según precisó el organismo, la misión estará integrada por 60 especialistas y observadores de 18 nacionalidades, y prestará especial atención a aspectos clave del proceso, como la organización, la tecnología utilizada y el desempeño de la justicia electoral.
Una vez concluidas las elecciones, la misión tiene previsto presentar un informe preliminar con sus observaciones y recomendaciones para el "fortalecimiento de los procesos electorales en Paraguay".
(Con información de agencias de noticias y la Celag)