1 de octubre de 2020 15:31 hs

Si no estás en el minuto a minuto de las bolsas y los mercados, no sos un inversor sofisticado, y si tenés billetera para invertir algún pesito, dos por tres surge una pregunta clásica: ¿pesos o dólares? Como los perfiles de los inversores suelen ser muy distintos según los riesgos que estás dispuesto a asumir, plazos etc., armé una clasificación gruesa y arbitraria en esta entrega de Rincón y Misiones con tres opciones básicas que ofrece el (acotado y poco desarrollado) mercado uruguayo para intentar sacarle jugo a los ahorros: pesos, unidades indexadas o dólares.

Como les ocurre a millones de inversores en todo el mundo (grandes, medianos y chicos), buscar alternativas (con riesgo acotado) que ofrezcan un retorno atractivo se ha vuelto una tarea más que complicada. La crisis de la pandemia hizo que los bancos centrales inyectaran montañas de plata para que sus economías sufran el menor impacto posible. Los analistas económicos y el mercado esperan que esta coyuntura se mantenga por un buen tiempo. Con mucha liquidez dando vuelta, encontrar tasas de interés (retornos) atractivos para los inversores, incluso para los más sofisticados, se ha vuelto cuesta arriba.

Los pesos rinden cada vez menos, ¿qué hay detrás?

Hasta no hace mucho tiempo atrás, invertir en pesos nominales en deuda del Estado (MEF o BCU) era una opción que los asesores de inversión local usualmente te ponían en el menú de opciones. Suele ser un instrumento de fácil acceso por medio de un corredor de bolsa e incluso hay bancos de plaza que ofrecen inversión en letras de regulación monetaria para sus clientes. Tiene la ventaja de ser una opción líquida y demandada, por lo que salir de esos papeles antes de su vencimiento no es un gran problema. Sin embargo, esa alternativa cambió y ahora no luce (tan) seductora para muchos.

Como te muestro en este gráfico más abajo, el rendimiento (retorno) promedio de los títulos en pesos corrientes que emite el Estado uruguayo ha mostrado un marcado declive desde que comenzó el segundo semestre. De acuerdo al índice Itlup que releva Bevsa con el rendimiento de esa deuda, esta semana se ubicaba en 669 puntos básicos (6,69%), con una caída de 300 puntos respecto a los 965 puntos (9,65%) que tenía ese índice en enero. Durante el pico de incertidumbre por la pandemia (30 de marzo) el Itlup se había disparado a 1.225 puntos (12,25%).

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Dentro de esos papeles, están las Letras de Regulación Monetaria (LRM) del Banco Central, los instrumentos de deuda que emite la autoridad monetaria para sacar pesos del mercado buscando mantener la inflación a raya y dentro del rango meta vigente de 3% a 7%. Una LRM a 1 año de plazo paga hoy una tasa 7,59% anual, es decir, por debajo de la inflación del último año móvil a agosto (9,79%). De todas formas, lo relevante si invertís hoy en estos papeles del BCU es lo que puede pasar con la inflación cuando recuperes tus pesos dentro de 1 año para ver si ganaste o perdiste con tu poder de compra en pesos.
Los analistas que respondieron la última Encuesta de Expectativas del BCU de setiembre esperaban que la inflación descienda a 7,25% dentro de un año. Si me guío por ese pronóstico, estaría perdiendo plata, poca, pero perdiendo. Sin embargo, las licitaciones del LRM que hace el BCU se colocan con facilidad cada semana. ¿Quién está apostando a estos papeles?

Un corredor de bolsa me explicó que hay inversores institucionales (como las AFAP) y agentes del exterior que están reduciendo sus portafolios en dólares para posicionarse en pesos uruguayos. Eso ha comprimido (fuerte) los retornos que ofrecen estos papeles. Otro intermediario del mercado me dijo que directamente dejaron de ofrecer esta opción a sus clientes minoristas, aunque siempre hay espacio para algo de especulación. Hay algunos inversores pequeños y empresas que cambian sus dólares, se colocan en LRM a 90 días –que pagan una tasa del 6% anual– y luego vuelven a comprar dólares. Eso es lo que en la jerga financiera se conoce como carry trade, y que, en general, suele interesar a capitales golondrinas del extranjero que buscan mayores retornos para sus portafolios. Si hay agentes del exterior que piensan que el dólar en Uruguay debería debilitarse –como está ocurriendo en otros emergentes–, hay un incentivo (con especulación) para tirar una ficha a esa opción. Los analistas que respondieron la Encuesta de Expectativas del BCU esperan que el dólar cierre el año en $ 43,80, poco más de $ 1 de su cotización actual.

El dólar se calmó, pero sigue en medio de dos tendencias contrapuestas

Tras la turbulencia que dejó al arranque del covid-19 con un dólar rozando los $ 46, el tipo de cambio se fue tranquilizando y reduciendo su volatilidad en el último par de meses. En las últimas jornadas ha sufrido fluctuaciones mínimas y se mueve en un eje de $ 42,50 en el mercado mayorista. Como siempre, hacer futurología de a cuánto puede estar el tipo de cambio en tal o cual fecha tiene más chances de error que de acierto, pero sí puede servir para tener idea de cómo puede ser su tendencia. Sin embargo, también ahí se complica. Por un lado, como te mencioné más arriba en varios emergentes (incluso de la región como Chile, Perú o Colombia) sus monedas se han fortalecido en línea con una tendencia global. Del otro lado, la región juega en contra. Uruguay tiene hoy a sus vecinos (Argentina y Brasil) muy baratos en dólares porque sus monedas se han debilitado fuerte y en el primer caso su desenlace es toda una incógnita. “Esas fuerzas están muy parejas hoy y es lo que mantiene estable el dólar en Uruguay”, me explicó un operador.

Para muchos países –incluido Uruguay– tener un dólar más barato puede ser una complicación adicional para salir de la crisis de la pandemia, porque resta competitividad a las exportaciones de bienes y servicios (como el turismo).

Pero si encontrar rendimientos atractivos o similares a los que se podían obtener unos meses atrás en pesos es difícil, en dólares y en renta fija de calidad (bonos) el panorama es más complejo aún. El bono Global en dólares del Estado uruguayo con vencimiento en 2031 ofrece hoy, un rendimiento anual de 2,38%, mientras que el bono del Tesoro de EEUU a 10 años (considerado el papel de mejor calidad) paga 0,7%. Muy poco o migajas para muchos inversores que estaban acostumbrados a otros retornos.

Un corredor de bolsa me dijo que el inversor uruguayo medio se rehúsa o no está dispuesto a comprar bonos con rendimientos con rentabilidad del 2% anual. El problema es que para obtener retornos mayores en esa moneda hay que apuntar a otros activos que implican asumir más riesgos y sobre volatilidad, como ocurre con el mercado accionario, fondos de inversión o ETF (fondos que operan en bolsa y replican los resultados de un índice de acciones o una cartera de bonos). Este no es un proceso sencillo para muchos inversores y requiere de un cambio cultural, sobre todo en la tolerancia a la volatilidad, para no salir corriendo a vender cuando se desploman los mercados como suele ocurrirle a muchos inversores minoristas. Siempre es más fácil decirlo que ejecutarlo.

La UI, una opción para capear la turbulencia

Los ahorristas uruguayos no tienen hoy en día demasiadas opciones para invertir en UI (pesos ajustados por inflación). Esa moneda es relativamente nueva (se creó tras la crisis de 2002) y son pocos los bancos que la ofrecen para depósitos a plazo fijo. La alternativa que queda son las licitaciones de Notas del Tesoro del Ministerio de Economía (MEF). Este 29 de setiembre, el MEF emitió deuda para un tramo de la Nota del Tesoro en UI con vencimiento en 2024 que pagó una tasa de interés de 1,51% anual, con una demanda que casi cuadruplicó el monto inicial de 375 millones de UI que ofreció el gobierno.

La UI tiene la ventaja de que, si se produce una disparada del dólar, buena parte de eso se reflejará en la cotización de esa moneda por la fuerte incidencia que tiene el billete verde en la formación de los precios en Uruguay. Además, el inversor siempre tiene asegurado mantener su poder de compra en pesos. Las notas en UI del gobierno tienen otras ventajas para los inversores minoristas porque están exentas de IRPF e Impuestos al Patrimonio, además de ser instrumentos líquidos donde salir (vender) no es una barrera.

El gobierno y el Banco Central en particular ya han hecho pública una estrategia para avanzar en un proceso de desdolarización de la economía uruguaya que incluye el cumplimiento de metas más ambiciosas. Los agentes consideran que si esos objetivos se van cumpliendo, en el futuro habrá más opciones e incentivos para invertir en pesos uruguayos y UI.

Al final del día, si vivís en Uruguay y la mayor parte de tus gastos son en pesos, lo relevante para tu bolsillo es no perder poder de compra en la moneda local (pesos) y no en dólares. Ahora si estás pensando en gastar en dólares por algún viaje que tengas planificado a corto plazo, es otro cantar y quizás ahí (para cubrirte de una probable disparada del dólar) te convenga comprar algunos billetes verdes.

Además…

El 9% de la población mundial tiene más de 65 años

La población mundial está envejeciendo. El número de personas mayores de 65 años en el mundo ha ido en aumento en los últimos años, y está previsto que esta tendencia continúe al alza en las próximas décadas.

Según datos del Banco Mundial, en 2019 las personas de 65 años de edad o más representaban el 9,10% de la población mundial. Este porcentaje casi se ha duplicado en las últimas seis décadas, puesto que en 1960 este no alcanzaba el 5%. En números absolutos, este grupo de edad ha pasado de 150 millones en 1960 a 697 millones en 2019.

El año pasado, por primera vez en la historia, el número de personas mayores de 65 años en el mundo superó al de niños menores de cinco años. Y es que el envejecimiento de la población es más rápido en la actualidad que en años precedentes, con una esperanza de vida que ha ido aumentando continuamente, tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo.

 

Soy Ándrés Oyhenard , editor de Economía y Empresas de El Observador. Hasta aquí esta nueva entrega de  Rincón y Misiones, la newsletter exclusiva para suscriptores Member de El Observador para entender mejor la realidad económica y los temas que tocan nuestro bolsillo, y contar con mejor información para tomar decisiones.

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