Venía muy bien la mañana. Toque, buena disposición táctica, presión en la salida del rival, la pelota pasaba por los pies. Los jugadores de Peñarol tenían actitud para desarrollar en el campo lo que durante toda la semana habían trabajando con Jorge “Polilla” Da Silva en Los Aromos, en ese intensivo de fútbol que el técnico le dio a los jugadores por el inesperado receso que tuvo el Torneo Clausura. Mandaba Peñarol ante Cerrito en los primeros 30 minutos, tanto que tras una maniobra por la punta de Marcelo Zalayeta, la pelota derivó al área y Rodrigo Mora estableció el 1-0 transitorio cuando apenas habían transcurrido 23 minutos de juego, de los 60 que habían programado entre los titulares aurinegros y auriverdes en Los Aromos. Es más: Cerrito le daba más valor a la ventaja de Peñarol porque jugaba como si el triunfo dejara tres puntos, que tanto necesita para el descenso. Los de Da Silva no le daban tregua. Pero de pronto se pinchó Peñarol. Igual que hace dos semanas cuando jugaba por la Copa Santander Libertadores ante Universidad de Chile en el Estadio Centenario. Se quedó sin piernas, sin fuerzas, sin esa lucidez que brinda la cabeza cuando el jugador encuentra respuestas física. Fue entonces cuando el recurso del pelotazo se transformó en la opción más desarrollada para disimular las aparentes carencias físicas y sufrió el juego de Cerrito durante todo el segundo tiempo, porque con un gol convertido por el interminable Romario Acuña, cuando promediaba ese período igualó y pudo seguir de largo.
"Durante la semana trabajamos mucho espacios reducidos, le pusimos mucha dinámica, mantener la pelota. Ahora la semana que viene baja la intensidad porque vienen los partidos”
"La de hoy (sábado) fue una de esas prácticas que te dejan más dudas que certezas”
"Es muy difícil desarraigar el pelotazo"
Jorge Da Silva, entrenador de Peñarol
El Peñarol de Da Silva mostró ayer una formación táctica (4-3-3) con la vuelta de Alejandro González a la zaga, junto a Valdez, y la de Emiliano Albín al lateral derecho. El jugador de Sauce no había actuado el miércoles debido a que estaba afectado a la selección olímpica que trabaja tres días por semana con Óscar Washington Tabárez. En el mediocampo se produjo el regreso de Luis Aguiar y Freitas. Cristóforo completó el trío que dominó el mediocampo. Y arriba apeló a la velocidad de Estoyanoff, Zalayeta y Mora.
En ese mano a mano que El Observador mantuvo con Da Silva, el técnico siguió con su confesión: “¿Querés saber la verdad?”, pregunta, y sin esperar respuesta, expresa: “La de hoy (sábado) fue una de esas prácticas que te dejan más dudas que certezas”, dispara y en su rostro se dibuja una mueca de preocupación, aunque enseguida le pone algo de consuelo: “Pero tá... si lo analizás en profunidad esto debería estar previsto porque en la semana hicimos ocho prácticas, y eso es mucho”. Intenta convencerse y sigue: “Ahora tenemos que seguir trabajando en base a lo que queremos y no desesperarnos, porque vamos a lograr el juego que queremos”.
Más apuntes del Polilla: “Del primer tiempo me quedo con el orden táctico, la intención que tuvimos para jugar, la claridad en el manejo del balón. En el segundo tiempo se sintió el trabajo de la semana, el equipo se paró muy estirado en el campo y favoreció el contragolpe de Cerrito”.
Y más: “A Viega lo veo muy bien, tiene muchas condiciones. Es un volante que pisa el área y le gusta el arco rival. Es rápido para jugar y resolver”. El juvenil riverense, que anotó el gol en el partido entre los suplentes de Peñarol y Cerrito, que los aurinegros perdieron 2-1, tiene el crédito del entrenador. En esa misma nómina surgen Guichón, Santiago Silva, Siles, Aguirre, y un poco más atrás aparecen Poncet, Raguso.
De alguna forma es comprensible la preocupación que vive el técnico de Peñarol, porque en plena temporada (se viene la quinta fecha del Clausura y su cuarta presentación en la Libertadores) realiza trabajos de pretemporada, de puesta a punto, de ajustar sistemas, de encontrar la mejor forma para poner en práctica en los partidos, que le plantean un desafiante calendario para los próximos días: el viernes con Racing, el martes 27 con Universidad de Chile y de ahí en más dos partidos por semana entre el Clausura y la Copa, con viajes incluidos. Por tanto, sin margen de trabajo, más que la semana que terminó porque la Asamblea del BID que se desarrolla en Montevideo le regaló un receso inesperado de siete días, el entrenador busca rendimiento y regularidad. Está cerca, pero el equipo se funde antes de llegar al final.