El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha sido, desde su fundación hace casi tres décadas, en 1978, uno de los mayores problemas de Turquía, que de nuevo se plantea lanzar una ofensiva militar contra sus bases en el norte de Irak. De inspiración marxista-leninista, el PKK nació de la mano de Abdulá Ocalan para que se reconociesen los derechos prohibidos de los 15 millones de kurdos de Turquía, algunos tan básicos como usar su propio idioma.
Las reivindicaciones independentistas del PKK, que goza de una fuerte popularidad entre la población kurda de Turquía, pero también de Irak, Irán y Siria, fueron modificadas en los años 90, los más duros de la confrontación, por las de una fuerte autonomía, una amnistía para los miles de presos y la posibilidad de participar en la vida política.
En su primera intervención ante los jueces, Ocalan pidió perdón a los familiares de los muertos por el PKK y exhortó a la guerrilla a deponer las armas.
Turquía, que como EEUU y la UE considera al PKK una organización terrorista, se negó a reconocer la tregua y a negociar. El grupo armado reanudó sus ataques en 2004 y, tras una nueva tregua unilateral en 2006, intensificó sus acciones violentas en los últimos años.
Turquía, por su parte, ya ha llevado a cabo antes operaciones transfronterizas en el norte de Irak, donde Ankara cree que el PKK tiene unos 3.500 combatientes. En concreto en 1992, 1995 y 1997. La última fue a gran escala y 50.000 soldados cruzaron la frontera.
(EFE)