Cuando se habla del mercado de valores se hace referencia a un mercado en el que se pueden transar diferentes tipos de papeles, desde los llamados papeles de “renta fija” (bonos), hasta los llamados papeles de “renta variable” (acciones), pasando por una amplia gama de productos híbridos y de otros productos difíciles de clasificar en las dos categorías tradicionales (futuros, opciones, swaps, fondos, etc.). El mercado uruguayo está claramente subdesarrollado en renta variable y derivados, aunque no tanto en renta fija.
Claramente, en renta variable el mercado involucionó en los últimos 40 años, como consecuencia de un conjunto de factores. Si a fines del siglo XIX y principios del siglo XX era común que muchos emprendimiento se financiaran mediante la captación de capital directamente del público, hoy ello es poco frecuente. El uruguayo se fue volviendo menos arriesgado y la aparición de los bonos emitidos por el Estado en la década de los años 1970 (percibidos como muy seguros por el ahorrista local) alejó aún más al inversor de las acciones en moneda nacional emitidas por empresas privadas. A ello contribuyeron también los períodos de alta inflación y los marcados ciclos económicos.
Ahora, con una mayor estabilidad, son pocas las empresas locales importantes cuyo capital esté suficientemente atomizado como para cotizar en una bolsa. Muchas de las mayores empresas del país han sido adquiridas totalmente por empresas del exterior que han retirado sus acciones de bolsa.