Parece que lo disfrutan. El aire intimidante, la sonrisa imperceptible, el tiempo que emplean, el detalle del método. A los rusos no se les da mucho sonreír, pero montar operativos de seguridad los completa.
El propio Óscar Tabárez resaltó irónicamente el hecho en conferencia de prensa. "Godín se tuvo que ir enseguida de la conferencia de prensa porque tenemos la hora 19.30 para entrenar y no otra y acá los tiempos con la maravillosa seguridad que tiene este país son así".
La selección lo vivió en carne propia este jueves, seis horas antes de la conferencia de entrenador y capitán cuando un grupo de 30 hinchas los fueron a recibir al hotel Ramada tras arribar pasado el mediodía a Ekaterinburgo.
La policía montó un vallado impenetrable salvo para el bus y selló las dos entradas del hotel con guardias y detectores de metales.
Horas antes, en la mañana, los neutrales Ignacio Alonso y Roberto Pastoriza así como también el gerente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) Eduardo Belza y otros acompañantes fueron visitados de improvisto por la policía que registró las habitaciones con perros y detectores de explosivos.
"Podría haberse arrimado alguno a saludar", dijo un poco decepcionado un hincha de la celeste luego de que los jugadores de la selección bajaran del bus saludando a la distancia.
Pero enseguida otro los justificó: "¿Qué querés? Mirá lo que son estos rusos, somos 10 y están obsesionados con el operativo".
Detrás del ómnibus pretendía ingresar un camión. Los policías estuvieron controlando la posible presencia de artefactos de detonación durante largo rato.
Los hay de negro, de azul y unos en tono camuflado en gris.
En los cacheos son estrictos. No soportan el error en la distribución de los objetos a examinar. Tampoco que se superpongan los sujetos pasivos del control. Porque eso supondría no dispensar el tiempo que necesitan para cada cacheo.
No les gusta el canchero que quiere descomprimir la situación con humor y parecen disfrutar con el que se pone nervioso.
Si usted tiene entradas para ir como hincha sépalo: el cacheo se hace con guantes de látex y va hasta el hueso y no se limita a recorrer las aristas de la cuestión. El teléfono debe prenderse y eso significa que el control terminó. Por un rato.
Los rusos se tomaron muy en serio las amenazas terroristas sufridas por estrellas del mundo futbolero los años pasados. Por eso el control está pensado para casos de amenazas graves. Y ellos se lo toman muy a pecho.