Además del contenido ideológico y de las propuestas programáticas, la política tiene mucho de show: tiene dramatismo y romance, tiene histrión, discurso, música e imagen. Y muchas veces, también tiene papel picado y globos.
El reciente éxito electoral del actor y cómico Miguel Del Sel en la provincia argentina de Santa Fe el domingo pasado en las elecciones primarias a gobernador es una buena excusa para repasar algunas de las figuras del mundo del entretenimiento que se hicieron un nombre en el mundo del poder formal.
Hay diputados, senadores, ministros, gobernadores y hasta algunos que fueron por todo y pretendieron la Presidencia. Lo cierto es que muchos actores, cantantes, cómicos y artistas de diverso calibre se han presentado como candidatos a lo largo del mundo y muchos de ellos obtuvieron el voto del pueblo.
Argentina no es un territorio extraño para estos fenómenos. Ramón “Palito” Ortega fue gobernador de Tucumán en la década de 1990 (ver recuadro), así como el ex piloto de F1 Carlos “Lole” Reutemann fue gobernador precisamente de Santa Fe.
En California, EEUU,Arnol Schwarzenegger repitió como gobernador (“Governator”, le decían) y el cómico italiano Beppe Grillo es líder de la oposición. El panameño Ruben Blades y el dominicano Juan Luis Guerra fueron candidatos a presidente y arañaron el cargo, aunque sin vencer. A Mario Vargas Llosa le pasó lo mismo en Perú.
Dignidad en la profesión
El Observador entrevistó a Del Sel en enero de 2012, cuando el ex integrante del grupo cómico Midachi se había candidateado por primera vez por el Pro de Mauricio Macri. Entonces había obtenido un esperanzandor 35% de los votos en su provincia. La campaña había sido muy dura y sus contrincantes decían que si el elector quería “votar a un payaso ya sabía a quién votar”, en referencia a Del Sel.
“Si desde un escenario pude alegrar a tanta gente, imaginate si le ponés cloacas o agua potable, si ayudás a que la sociedad le vaya mejor”, había dicho el cómico y político entonces.
Ese 2012 el gobernador de Santa Fe era el socialista Hermes Binner. “Binner fue anestesista. Yo fui cómico. ¿Es mejor político por eso? El humor es tan digno como cualquier profesión”, agregó Del Sel a El Observador. El tiempo le da la razón.