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3 de noviembre 2023 - 5:01hs

No alcanza con ser licenciado, contador o economista, ahora cada vez más es clave ser magister, estar especializado y acreditar que se tiene lo necesario para que la empresa en la que se busca trabajar lo considere para ocupar un puesto de decisión y hacer la diferencia.

La gran demanda de profesionales que quieren dar el siguiente paso hizo que la oferta se multiplicara y también que se volviera un poco más trivial. Así lo afirmó en entrevista con Café & Negocios, Pablo Regent, coordinador de MBA del Instituto de Estudios Empresariales de Montevideo (IEEM). A continuación, un resumen de la conversación.

¿Por qué marca la diferencia hacer un MBA para un profesional?

Hay acreditados más de 4.000 MBA en el mundo y la realidad es que es casi como ir a comprar unos championes que pueden ser para caminar, para correr, para pasear. Dentro del concepto MBA—de formación en temas de negocios— la variedad es gigante en lo que aportan, tienen orientaciones muy diferentes.

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Yo puedo hablar de un tipo de MBA, los conductuales, que son aquellos que trabajan sobre el desarrollo de hábitos directivos. Para cualquier posición en una empresa como gerente de ventas o de comunicación, hay una formación específica; para asumir posiciones de  dirección donde la responsabilidad ya es coordinar un negocio en conjunto también hay una formación específica, pero esa formación específica no es tanto de transmitir información, es de desarrollo de hábitos directivos. Un máster propiamente directivo lo que agrega es que la persona anticipa el desarrollo de lo que son las formas de hacer y de trabajar de un directivo que son muy propias de quien tiene el oficio.

Formarse en este sentido anticipa lo que eventualmente vas a aprender a través de prueba y error con costos muy altos en la vida real, o lo que nunca irías a aprender, porque no todo proceso de prueba y error termina siendo exitoso.

¿Hay perfiles a los que les sirve más tomar este camino?

Sí, yo creo que lo que justifica la relación costo-beneficio, y cuando digo costo digo no solo el tema económico, sino también la dedicación de tiempo que a veces es más dura que el costo. Tiene que ver con personas que aspiran realmente a avanzar hacia puestos de dirección. Y eso no quiere decir necesariamente de gerencia general, sino posiciones en las organizaciones que trabajan donde ellos se quieren salir del trabajo eminentemente técnico.

En un directivo lo que se espera es que lo que hay que lograr, se logre, eso es lo que distingue a un político de empresa de un técnico de empresa; el político no se puede conformar con haber hecho lo que estaba a su alcance, se espera que logre lo que se espera de él. Esto hace que la formación sea más de oficio; no todo el mundo quiere esto y no a todo el mundo le encaja en su personalidad.

Por eso debería haber un diálogo previo a que la persona empiece el programa, para que se dé cuenta en qué se mete, porque sino hay otros máster que no apuntan a esto, y entonces la recomendación es que vaya a otro donde se transmite información.

Los máster conductuales no tienen mucha capacidad de enseñar, sino que crean condiciones para que los participantes desarrollen capacidades directivas.

Es una parte importante de la faceta de liderazgo de un directivo. Esto no alcanza para cumplir el rol de líder, pero sin esto es difícil cumplir el rol de líder.

¿Hay un boom del estudio de MBA? Toda esa oferta responde a una demanda, ¿cierto?

Esto viene de la década de los 90. Hay un empuje que a Uruguay llegó más tarde, las carreras de grado se democratizaron mucho más que antes, en el sentido de que tener una carrera de grado no diferencia. Esto de que cuantas más personas tengan una licenciatura mejor, lo cual es fantástico.

Pero esto empujo a que las carreras de grado en el mundo cambiaran su carácter y entonces empezó a haber un boom de maestrías de todo tipo, casi que la maestría pasa a tener el rol de la carrera de grado. 

Dentro del ámbito de empresas, el MBA se empezó a comoditizar mucho, "hay que hacer un MBA", no es "tengo ganas de hacer un MBA". Eso llevó a que aparecieran por muchos lados muchos, y ya no necesariamente la gente que se acerca a hacer un MBA va con este propósito de desarrollar su capacidad directiva, esta gente que va a hacer esto muchas veces tampoco quiere un esfuerzo desmedido, solo quieren poner el tic.

La oferta sigue a la demanda y por eso empiezan a aparecer programas MBA light que se ajustan más a esta necesidad.

Lo que ha pasado es cierto y yo lo percibo en el mundo, y en Uruguay en el último tiempo que se ha trivializado el concepto. En el mundo esto ya pasó antes y por eso depende mucho dónde lo haces.

A la hora de contratar, ¿las empresas se fijan de dónde es el MBA para ver si se ajusta a lo que pretenden?

En Estados Unidos eso sucede y se justifica la diferencia de precio. Otro mercado que conozco mucho es España e Iberoamérica porque es donde doy clases, diría que con las marcas potentes sucede. Esto se ve principalmente en el primer trabajo a la salida del máster. El valor de la marca del máster impacta fuertemente en los primeros dos o tres años después del graduado. Si pasaron siete u ocho años lo que van a mirar es qué hiciste en esos siete u ocho años. Yo hice mi máster en un lugar muy bueno hace 35 años; hoy a nadie le preocuparía porque lo que importa es qué hice en estos 35 años.

En el IEEM estamos trabajando mucho en que se debe hacer un buen landing (aterrizaje) después de salir del máster. Porque siete u ocho años después ese valor se pierde un poco, y los reclutadores se preguntan cuántos goles hiciste.

En Uruguay hay una particularidad, como nosotros tenemos muchos miles de antiguos alumnos, unos 4.500, pasa que la gente que pasó por el IEEM, como lo conoce y la valora mucho tienden a querer contratar o a valorar si una persona pasó por el IEEM.

Tras la nueva reformulación, ¿qué particularidades tiene el MBA del IEEM? 

La particularidad no cambia, sino que agregamos cosas necesarias hoy. El foco en el que nos concentramos desde hace 32 años es en desarrollar hábitos directivos, trabajar mucho en los reflejos de las personas. Lo que buscamos es que cuando la persona está en un entorno en el que debe actuar tiende a ver las cosas de una forma diferente, y no porque tiene superpoderes, sino porque entrenó mucho. En nuestro máster la línea es de entrenamiento, vas al IEEM a hacer fierros y aprendes cuando estás en el trabajo y aplicas todos esos reflejos. Es nuestro sello y no necesariamente es lo que busca todo el mundo.

En el mundo del trabajo las personas cada vez más tenemos que gestionarnos personalmente como una empresa. El máster que empezamos en el 92, era una cosa pensada para que le sirviera a todos, pero ahora si tu vas a hacer el máster y yo voy a hacerlo necesitamos cosas diferentes. Entonces, tiene un gran componente que es la unidad de coaching. Desde el primer día hay un coach que trabaja con el participante mientras va cruzando las distintas fases del máster. Por otro lado, tenemos una serie de casos en los que por ejemplo, si estás estudiando un caso en el que está el sindicalista Juan Rodríguez, de repente se abre la puerta y entra Juan Rodríguez a discutir con los participantes más allá de la letra del caso. Estas personas que hacen por ejemplo de Juan Rodríguez son antiguos alumnos nuestros que ya están entrenados que en su vida real, su rol en la vida pasa por eso. En el caso del sindicalista puede ser una persona que sea sindicalista o que haya trabajado mucho con ellos. Creemos que es muy interesante, también sumamos elementos tecnológicos. 

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