En el festival de cine de Cannes concluido la semana pasada, Elvis, película sobre el cantante estadounidense dirigida por Baz Luhrmann exhibida fuera de competencia, recibió una ovación de 12 minutos, con el público de pie. Ni los más optimistas pensaron que el filme del director australiano, realizado con múltiples contratiempos a raíz de la pandemia –en esto no fue la excepción–, iba a tener un comienzo tan propicio. Durante la filmación de Elvis, elenco y producción sufrieron todo tipo de problemas complicados por un virus persistente que no dio muestras de querer irse por completo. El actor Austin Butler, de 30 años, y cuya elección para el papel originó discusiones por carecer de parecido físico con el cantante, reveló días atrás que después de terminar la filmación en marzo de 2021 debió ser internado.
“Al día siguiente –comentó– me desperté a las cuatro de la mañana con un dolor insoportable y me llevaron de urgencia al hospital. Mi cuerpo comenzó a fallar el día después de que terminé Elvis”. En el hospital le diagnosticaron la presencia de un virus que estaba afectando su aparato digestivo. Logró reponerse tras pasar una semana postrado en una cama recibiendo suero. Ansel Elgort, Harry Styles y Miles Teller fueron considerados para el papel, pero al final Luhrmann prefirió a Butler. Cuando este se enteró de que había sido el elegido escribió en Instagram, citando la canción Love Me Tender, de Presley: “You have made my life complete, and I love you so” (Has completado mi vida y te amo tanto). Tras su elogiada performance en la película, Butler pinta ahora para convertirse en la próxima superestrella de Hollywood, mundo difícil donde las celebridades pueden tener vida corta y carecer de segundas oportunidades.
Tanto se metió Butler en la personalidad de Presley, que sufrió trastornos: “Puedes perder el contacto con quien eres en realidad. Y definitivamente tuve eso cuando terminé a Elvis, sin saber quién era”. Conocido hasta ahora más por sus relaciones amorosas antes que por las ocho películas que filmó, Butler se perfila para ser el próximo Leonardo DiCaprio.
Sobre la película, en la cual Tom Hanks interpreta al mánager del cantante, coronel Tom Parker, escribió Manohla Dargis en el New York Times: “Cerca del comienzo de Elvis, la cinta hiperventilada, entretenida y completamente trastornada de Baz Luhrmann sobre la vida y la época de Elvis Presley, me pregunté qué estaba viendo. Seguía preguntándome cómo Luhrmann dividía la pantalla, la cortaba en pedazos, ralentizaba el movimiento, salpicaba el color y convertía a Elvis no solo en un rey, sino también en un salvador, un mártir y una figura transformadora de los derechos civiles estadounidenses que, a través de su inocencia, la decencia, la música y las caderas giratorias, ayudaron a sanar a una nación”. Aunque la película fue recibida en forma laudatoria por los asistentes a la exhibición en Cannes, varios críticos han sido duros en su reseña. Uno afirmó que la película era un tráiler muy largo y tenía “un montaje implacable, frenéticamente llamativo, épico y sin embargo insignificante al mismo tiempo, sin variación de ritmo”. El reseñista de la revista Vanity Fair dijo que Butler era “lo único” que funcionaba en la película.
Cannes 2022 ha servido para poner a Elvis Presley en la mira de todo el mundo, sobre todo en la de las nuevas generaciones que no sabían quién era ni nunca habían escuchado su música. En ese mismo festival, considerado el más prestigioso en el mundo en su género, la estadounidense Riley Keough, actriz, modelo y nieta de Elvis, ganó el premio a la Mejor ópera prima por War Pony, su debut como directora. Por historia, este premio pone al ganador a las puertas de la alfombra roja de su carrera tras alcanzar relevancia como director. Keough necesitó siete años para poder terminar el que es considerado uno de los estrenos más esperados de 2022. Muchos consideran a la directora como el gran talento que Hollywood estaba esperando. Dijo que ser nieta del “rey del rock” le abrió puertas y gracias a la atención recibida por su árbol genealógico pudo encontrar a un agente artístico mucho más rápido que el resto de los que se inician en la profesión.
Elvis Presley, quien nunca se había ido, ha regresado con todo. Al menos por el resto de 2022 se hablará mucho sobre su persona, obra y mito, pues es una de esas figuras que han tenido todo como para no pasar nunca de moda. Además del ruido con muchas nueces generado en el festival cinematográfico francés, Elvis está en varias plataformas de streaming, donde han reflotado documentales muy buenos que en su momento pasaron casi inadvertidos, como Elvis Presley: From the Beginning to the End, Elvis Thru the Years y Elvis Presley: The Searcher (los pueden encontrar en internet). También ha vuelto a circular True Romance (Escape salvaje, 1993), película que no tuvo el éxito merecido, mejor dicho, que fue un desastre económico, en la cual Val Kilmer hace una personificación notable de Presley. Desde que el mundo tomó conocimiento de su música y persona, Elvis ha sido un fenómeno masivo mundial. Murió en la cima y ahí sigue, mirando el tiempo pasar como si nada. Además, tiene otra cosa a favor. Es leyenda urbana, parte de la mitológica colectiva, de esas que para bien o mal generan figuras excluyentes, como él y otros de su estirpe: Carlos Gardel, Marilyn Monroe o, Michel Jackson, por ejemplo, usinas de comentarios e interpretaciones que no cesan aunque las épocas cambien.
Por donde se lo mire, Elvis Presley continúa siendo un fenómeno imposible de explicar racionalmente. En Estados Unidos, país con una población de casi 330 millones de habitantes, hasta hace poco alrededor de 18 millones de ciudadanos creía que todavía estaba vivo. Por lo tanto, habría superado hace rato el promedio de vida de cualquier persona. Si todavía está vivo, es porque tiene una salud de hierro. La salud de su música y de su imagen es indiscutible. Entre el resto de los estadounidenses, 81% consideraba que aquellos que creen que Presley continúa vivo están “locos”. Un alto porcentaje, superior al 20%, no estaba seguro de que El Rey siguiera vivo.
Por su parte, los certámenes de imitadores de Elvis Presley son un fenómeno fuera de toda explicación lógica. Congregan miles de asistentes y son, sin lugar a duda, divertidísimos. En los últimos 40 años he asistido a por lo menos una veintena de ellos, es decir, hablo con conocimiento de causa. Y son muy buenos en términos de entretenimiento porque la calidad de los imitadores (impersonators) es excelente. De ver y oír a lo largo del tiempo a cantidad de participantes ser como mellizos idénticos en imagen y voz a Presley, he llegado a pensar por un momento que sí, que sigue vivo, mejor dicho, que seguía, pues no estoy seguro que hoy, camino a ser nonagenario, sería capaz de ocultarse tras su propia imagen.
Años atrás, en un pueblito texano, conocí a un camionero, quien además de recorrer carreteras al volante de un semirremolque –trabajo demoledor pues implica manejar unas 14 horas para cubrir largas distancias– ganaba muy buen dinero en sus ratos libres trabajando como “imitador top” de Presley, y recorriendo diferentes ciudades de la Unión americana, presentándose cada tanto en Las Vegas. Aunque pertenezca a la dimensión “créalo o no”, hay cinco categorías bien específicas de imitadores, y se consideran “top” aquellos que pueden pasar perfectamente por Elvis, sin que sea fácil encontrar diferencias entre el imitador y el referente. Me dijo en aquella ocasión el camionero con jopo que había épocas del año, como el mes de diciembre, en que ganaba más dinero imitando al cantante, que manejando su camión de 18 ruedas de un lado a otro del país.
Tras dos años en que el cine debió adaptarse como pudo a las circunstancias extremas creadas por la pandemia que afectó a todos, este año, con tres cifras dos encima, parece ser el de la resurrección: de los cines y de las grandes producciones. Elvis Presley, el mito más vivo, el de mayor popularidad de la cultura estadounidense, jamás murió. Por lo tanto, hablar de la resurrección de su popularidad sería excesivo. Sin embargo, desde donde ahora se encuentre, esta vida o la otra, está ayudando a muchos de la industria del espectáculo para que renazcan o nazcan recién al estrellato, como su propia nieta.