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Presos de su pasión, los blancos son una máquina de generar divisiones

El Partido Nacional enfrenta divisiones que repercuten en el relacionamiento interno; aunque hay intentos de acercamiento, los choques no cesan

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11 de enero de 2018 a las 05:00

El Partido Nacional enfrenta una serie de diferencias internas, en particular en las intendencias donde gobiernan, que alejan entre sí a los líderes, Luis Lacalle Pou (Todos) y Jorge Larrañaga (Juntos) quienes, de todos modos, intentan bajar los decibeles de la discusión.

En momentos de tensión, ambos dirigentes se han reunido o comunicado hasta por whatsap, informaron a El Observador fuentes políticas, pero la realidad del partido muestra que las desavenencias son la constante.

Para dividir más la interna entraron al juego intendentes del interior que buscan abrir un espacio propio.

Este miércoles Larrañaga se reunió con ellos en Maldonado, según supo El Observador, y según dijeron desde el lado del líder blanco coincidieron en que "es relevante que todos lleguen juntos" a la elección interna del año 2019.

Desde ese lado catalogaron como "muy positiva y productiva" la reunión, a la que Larrañaga fue acompañado por los senadores Guillermo Besozzi y Carlos Camy, y los intendentes Carlos Moreira (Colonia) y Dardo Sánchez (Treinta y Tres) y su suplente Ramón da Silva.

Del otro lado de la mesa estaban los intendentes Sergio Botana (Cerro Largo), Eber de Rosa (Tacuarembó), el secretario general de la Intendencia de Durazno, Juan José Bruno, y el anfitrió, Enrique Antía. Estos dirigentes quieren armar un grupo aparte de las dos grandes corrientes blancas y, según dijeron a El Observador, aspiran a participar de las internas con un candidato propio(ver apunte).
Las diferencias que, en este caso intentan ser limadas, han complicado a los blancos en los últimos meses.

Las diferencias no siempre son algo negativo, dijo a El Observador, Mariana Pomies, directora de la consultora Cifra, quien no ve mal que los partidos muestren posiciones distintas. Pero alertó que "a veces a los blancos se les va la mano con lo pasional".

En tanto, el profesor Antonio Cardarello, del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República, dijo a El Observador "que la historia del Partido Nacional y su tónica fue siempre de diferencias muy marcadas y eso le costó electoralmente".

Para salir de la situación actual, opinó Cardarello, el Partido Nacional "debería aprender de su pasado, moderar su discurso y pensar más en las disputas hacia afuera y no tanto hacia adentro".

Pomies, coincidió con Cardarello en que el Partido Nacional siempre tuvo conflictos internos, pero insistió en que eso "no es malo" porque para intentar sumar apoyos deben "presentar un espectro ideológico más amplio". "Ser un bloque muy uniforme no les resultará", opinó. No obstante, Pomies dijo que el riesgo de tener tantas diferencias antes de las internas, es que luego no puedan conciliarse para octubre cuando son las elecciones generales.

Afirmó que para captar votos del Frente , "algo que la oposición hoy no lo logra y para lo que no se muestra atractiva" debe tener opciones "de centro además de la veta de derecha".

Desde el espectro político, el senador Pablo Mieres (Partido Independiente) opinó que le "impresiona la capacidad de generación de conflictos" que tienen los blancos, así como "los errores en la gestión del poder que cometen en los gobiernos departamentales". Pero se despegó de los nacionalistas al afirmar que la oposición "no es un bloque monolítico" sino que "hay varias oposiciones".

Discurso

En medio de los enfrentamientos, los senadores Larrañaga y Lacalle Pou destacan, por lo menos públicamente, el valor de la unidad.

La última vez que lo hicieron fue la semana pasada en Paysandú cuando recordaron la resistencia de Leandro Gómez al invasor brasileño en 1864.

La situación "obliga a tejer tanto adentro como afuera", dijo a El Observador un allegado a Larrañaga.
El líder blanco considera que "la unidad es respeto". "Es saberse distintos y reconocerse como igualmente necesarios en la construcción de un mejor porvenir para todos", dijo en Paysandú, donde Lacalle Pou destacó el gesto de Larrañaga al aceptar ser su compañero de fórmula en las pasadas elecciones.

A fines de diciembre de 2017, luego de que el intendente de Artigas, Pablo Caram se pasó del larrañaguismo al sector de Lacalle Pou, Larrañaga no dudó en trancar fuerte.
"La estrategia del sector de Lacalle Pou afecta la unidad del partido", dijo en Metrópolis FM. "Toda vez que el sector del lacallismo, fue grande, tuvimos partido chico", afirmó.

Luego de eso, Lacalle Pou se comunicó con Larrañaga, según supo El Observador, con la intención, una vez más, de bajar la tensión. Sin embargo, las diferencias se vienen arrastrando desde antes.

En octubre, el intendente de Soriano, Agustín Bascou, fue cuestionado éticamente por Lacalle Pou por comprar nafta para la comuna en sus estaciones de servicio. Bascou era del sector de Larrañaga y fue sancionado por la Comisión de Ética blanca.

Poco después, el intendente de San José, José Luis Falero, despidió a directores comunales de Larrañaga porque los ediles de ese grupo no le votaron un préstamo del Banco República.
El 21 de octubre Lacalle Pou y Larrañaga se reunieron en el Palacio Legislativo para limar diferencias y hablaron de la responsabilidad que tienen en conducir al partido y llevarlo hacia el gobierno nacional según lo informó El País. Pero los choques persistieron.

El sábado 6 de enero Larrañaga insistió con su estrategia de que la oposición logre un acuerdo sobre algunos temas para competirle al Frente Amplio. Sería algo acotado, "no un programa de gobierno" aclaró. Sin embargo, el mayor problema de coordinación los nacionalistas lo tienen dentro de su propio partido.

Es así que surgieron otros problemas –además de lo de Soriano, San José y Artigas– en otras intendencias donde son gobierno.

Por ejemplo, en Sarandí del Yi (Durazno) los ediles de Larrañaga quieren investigar la compra de terrenos por dónde pasará la nueva ruta 14 realizada por parte del alcalde Cesar Pereyra que responde a Lacalle Pou.

Además, en estos días se dio en Lavalleja un choque político entre la intendenta Adriana Peña, -que intentó aumentar los sueldos de sus directores-, y la Junta Departamental, que con votos del sector de Lacalle Pou, entre otros, frustró esa decisión (ver nota aparte).

Larrañaga estuvo con los intendentes

En la reunión que Jorge Larrañaga mantuvo este martes en Maldonado con varios intendentes, algunos de los cuales cuestionaron su liderazgo, se acordó fijar un grupo de trabajo reducido que evalue "los mejores instrumentos para alcanzar el objetivo de llegar unidos a la elección", comentó a El Observador un allegado a Larrañaga. En el encuentro el senador dijo que tiene un gran "aprecio personal" por los intendentes y remarcó la valía política de los jefes comunales. El intendente Enrique Antía (Maldonado) dijo a El Observador que fue una reunión "importante. A diferencia de lo que dicen desde el larrañaguismo, en ese grupo dicen que participarán de las internas con candidato propio aunque buscarán "coincidencias" con Larrañaga. Un punto de coincidencia es la búsqueda para que toda la oposición logre acordar en algunos temas.



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