7 de noviembre de 2012 20:08 hs

El déficit de capital humano que presenta Uruguay para afrontar una creciente demanda de personal calificado pone en riesgo la continuidad del crecimiento económico del país. Esa conclusión se desprende del resultado de la encuesta “Productividad y Formación de Recursos Humanos” que presentó ayer el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en colaboración con el Ministerio de Trabajo.

Además, según el trabajo del BID –que tomó en cuenta el aporte de más de 800 empresas del país entre 2009 y 2011–, la productividad en Uruguay, que es “motor de crecimiento”, está “estancada y persiste el reto” de crecimiento económico “con empleo de calidad”. El gobierno no comparte esta lectura sobre la productividad (ver aparte).
La encuesta del BID sostiene que se proyecta una demanda de fuerza laboral firme a futuro porque el 51,4% de las empresas previó contratar más trabajadores, 29,7% estima que mantendrá su plantilla y solamente 7,3% indicó que caerá.

Déficit
De acuerdo a la encuesta, entre 2009 y 2011 el 23% de las grandes empresas del país no logró cubrir las necesidades de personal. En particular, la industria manufactura fue la que registró el mayor déficit (25%). Una hipótesis que manejó el relevamiento fue que en el caso de esa rama de actividad surgió una demanda por habilidades que escasean en el país. Asimismo, pese a que exigen menores niveles de formación, las pequeñas y las medianas empresas dijeron que no lograron cubrir sus necesidades en 13,5% y 16,8%, respectivamente.

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Dentro de los oficios donde las empresas no lograron cubrir sus requerimientos entre 2009 y 2011 sobresalen: operadores y montadores, oficiales, operarios y artesanos (31%), profesionales y técnicos (25%). Precisamente, eso llevó a que la contratación de trabajadores no calificados en dos años alcanzara a 57%, frente a 30% del personal calificado.

Mercado
Dentro de criterios que los empresarios consideraron más importantes para la selección sobresalió, en primer lugar con el 80%, los conocimientos y habilidades específicas respecto del puesto, aunque seguido muy de cerca por aspectos personales del postulantes (“habilidades blandas”) como responsabilidad y compromiso (79%) y aptitud para el trabajo en equipo (66%). Estas variables quedaron por delante de la experiencia laboral previa (62%) y el nivel de educación formal (44%).

De acuerdo al BID, las “habilidades blandas” son la mayoría de las veces los principales obstáculos para las empresas ya que se resisten a invertir en formación ante el riesgo que implica que el trabajador abandone la compañía. En cambio, sí están dispuestas a capacitar a personal para tareas específicas de su emprendimiento.
Las grandes empresas forman a sus propios empleados en un mayor porcentaje (69%), respecto a las pequeñas (46%). La industria manufacturera es el sector que destina más recursos para formar a sus trabajadores (66%), seguido por el comercio (55%).
En tanto, en la estructura de costos totales de una empresa se destina en promedio entre el 1,4% y 1,7% de los recursos para gastos de capacitación del personal.

Despido
Dentro de las razones que llevan al despido de un trabajador, el 45% de los empresarios explicó que se da por una baja productividad o mal desempeño y 27% por problemas de conducta. En tanto, la razón más frecuente de renuncia (57%) de un obrero se debe a la búsqueda de mejores oportunidades de empleo y salario. Los trabajadores más calificados son los más proclives a renunciar (41%) del total.

Por otro lado, el 67% de los empleados de las más de 800 empresas relevadas por la encuesta tiene entre 18 y 49 años. En los cargos directivos es donde se da el mayor diferencial de género. Los hombres tienen el 65% de los puestos de directivos contra un 35% de las mujeres.

Asimismo, los trabajadores menos calificados tienen mayor representación relativa en las empresas pequeñas. Esto se debe a que generalmente son las grandes empresas las que tienen una mayor proporción de empleados con alta calificación (nivel universitario).
A juicio del BID, “hay mucho para hacer y existen soluciones” para intervenciones de política pública con los sectores productivos en materia de empleo.

Empresas forman y no miden resultados
Dentro de las áreas donde las empresas invierten más en la formación de sus trabajadores se cuenta el mejoramiento productivo y el manejo de materiales, herramientas y equipos. Pero llamó la atención que solamente el 44,5% de las empresas fijó criterios para medir el incremento de la productividad o hacer una evaluación posterior de la misma. La mayoría de las firmas dijo que no midió la productividad porque no tiene registros o no sabe cómo hacerlo.

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