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Productores esperan el sueño del pibe: que llueva bien y despeje rápido

Si se acumulan varios días sin una adecuada luminosidad y con lluvias reiteradas puede regresar un enemigo de alto riesgo: el hongo fusarium

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20 de octubre de 2020 a las 05:01

El sector productivo aguarda con expectativa e incertidumbre la ocurrencia de las precipitaciones pronosticadas para esta semana. Todos anhelan que llueva, no obstante, algunos temen que el modo en el que suceda no sea el más adecuado y que lo que se aguarda con muchas ganas termine siendo adverso.

“Precisamos que llueva, eso está claro. El sueño del pibe es que llueva bien y despeje rápido, es lo ideal, pero lamentablemente no es lo que están pronosticando”, dijo Roberto Verdera en la tarde de este lunes.

El gerente general de la cooperativa mercedaria Calmer explicó que existen pronósticos de buenas lluvias del cierre del lunes al miércoles y que luego se mantendrían varios días feos, sin la adecuada luminosidad, incluso con lloviznas hasta un nuevo episodio de lluvias durante el próximo fin de semana.

Esa secuencia de días con ese estado del tiempo genera, por un lado, la necesaria recarga de agua en los suelos, pero a la vez puede ambientar problemas sanitarios. Verdera aludió, principalmente, a la eventual aparición de casos de hongo fusarium en chacras con trigos y cebadas. Esa dificultad ha generado en algunas zafras complicaciones que estropearon todo lo bueno que sucedió desde la etapa de siembra hasta la cosecha.

El estado actual de los cultivos de ambos cereales, al igual que sucede con la colza (el otro cultivo invernal en desarrollo), es muy bueno y si llueve bien será de alto valor, siempre y cuando a las precipitaciones le sucedan rápidamente días lindos.

Las lluvias que se registraron el sábado pasado no solo fueron de poco volumen, sino que no se produjeron en la totalidad del territorio nacional.

Los productores desean que en el tramo final de la producción de cultivos de invierno no existan contratiempos, de modo de obtener buenos rendimientos y así una cosecha elevada para aprovechar precios tonificados en los mercados, notoriamente superiores a los de las campañas recientes, con trigo y cebada arriba de los US$ 200 por tonelada, lo que ambienta un margen de rentabilidad que no siempre se alcanza.

En el caso de los cultivos de verano, las lluvias se necesitan para sostener una buena emergencia del maíz sembrado e instalar condiciones de humedad adecuadas en los suelos que recibirán semillas de soja y sorgo.

En el caso del arroz, en un escenario internacional con demanda tonificada y buenos precios por el cereal, con mejores relaciones entre costos e ingresos esperados por los productores locales, se sembró ya el 50% de la superficie proyectada y se esperan lluvias para mejorar el nivel de humedad en los suelos y reanudar labores de siembra que se venían enlenteciendo.

Ganadería: recuperar pasturas y campo natural

También se esperan las lluvias para potenciar el crecimiento de las pasturas y en el campo natural, base de la producción ganadera nacional, donde también se clama por lluvias para mejorar las reservas de agua en ámbitos naturales o artificiales.

Si llueve bien, el ganadero podrá seguir sumándole kilos a su hacienda, sin necesitar apresurar los embarques a frigorífico, a la espera de una tonificación en los precios que tienen entendido podría acontecer cuando llegue noviembre, dados algunos comportamientos esperados en los mercados, entre ellos una renovada apuesta a producir en corrales de engorde para atender negocios para la cuota 481 en el mercado europeo de carne de alta calidad para el primer trimestre de 2021. 

Con la zafra de comercialización de toros en pleno desarrollo, con alta demanda por genética, buenos porcentajes de ventas y precios considerados interesantes, los productores de carne necesitan que el clima, uno de los dos factores que no manejan (el otro es el de la demanda y precios del mercado) se comporte positivamente, es decir, que llueva para que los procesos productivos en los sistemas ganaderos se cumplan de buena manera, entre ellos los reproductivos, de cría y engorde.

Granja: no esperan impactos adversos

En el caso de la granja, Diego Romero, del área de información comercial del Mercado Modelo, expresó que no se esperan impactos adversos. Solo podría haber algún problema de corto plazo si hay un contratiempo climático severo, un temporal de viento y lluvia que genere mucho daño, una granizada por ejemplo.

De lo contrario, en la granja el agua vendrá bien, sobre todo para recuperar la disponibilidad del recurso agua en un momento clave del año, previo al verano.

Si llueve mucho, sobre todo si hay varios días nublados, eso puede enlentecer los procesos producticos e incidir en el cuajado, lo que puede generar algún problema de abastecimiento, pero sería algo muy puntual y no inmediato.

Lo que ayuda, se precisó, es que estamos en un momento del año en el que los desarrollos vegetativos se aceleran por las condiciones del estado del tiempo, no como sucede en invierno cuando una semana de días feos puede complicar la salida de la producción desde las granjas.

Tambos: también precisan lluvias

Mauro Curbelo, directivo de la Sociedad de Productores de Leche de San Ramón, afirmó que los tambos esperan “más que nunca” que llueva bien. Por un lado, eso les permitirá realizar la siembra de verdeos para disponer de alimento durante el verano, una estación crítica para el productor de leche.

Pero, además, posibilitará recuperar la calidad de las pasturas ya instaladas, que están bastante secas. “Si llueve el pasto recuperará calidad y eso se traducirá en una producción de más calidad para remitir”, algo fundamental cuando los márgenes son muy apretados”.

Curbelo admitió que el invierno para el tambo “fue bueno, no fue complicado”, pero que ahora se precisan precipitaciones “para estirar la primavera y llegar bien armados al verano”.

Las lluvias que hubo en la zona el fin de semana sirvieron, pero como fueron en general de 10 a 15 mm no alcanzaron para mucho.

Si llueve, mencionó, se va a darle “un lindo empuje” al maíz que está naciendo y a las praderas que “están sentidas”; todo eso permitirá, dijo, “producir con menores costos, racionalizando más el uso de raciones, en un año en el que tuvimos un verano muy seco y hubo que recurrir a eso lo que generó pasar por un otoño e invierno con pocas reservas”.

En este caso, como en el de la ganadería y en las chacras, una dificultad adicional de eventuales lluvias intensas es que se genere mucho barro y se dificulte la movilidad de los ganados dentro de los predios y también la de la producción, en ese último caso especialmente en zonas rurales donde la caminería no es de buena calidad. Si hay muchos días de lluvia, se dificulta el ingreso de maquinaria a las chacras, mover la hacienda a frigoríficos o cambiarla de potreros y sacar la leche de los tambos, por ejemplo. 

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