La zafra de reproductores bovinos sigue viento en popa, con alta colocación de la oferta y a precios sobresalientes. El remate de Los Novilleros, realizado ayer en la Rural del Prado, confirmó el buen debut de la zafra, con el remate de Los Toros de Kiyú (realizado el sábado) y concluyó con la venta de 54 toros Hereford y Polled Hereford en pista, a un promedio de US$ 5.896. Además se comercializaron 15 Aberdeen Angus colorados que promediaron US$ 6.222.
Una vez más, el remate conjunto de las cabañas Carablanca y La Colorada –de Morixe–, Santa Inés –de Pereira Micoud– y Las Anitas –de Alfonso– convocó a muchísima gente en la Rural del Prado. Hubo fuerte puja por la oferta de toros mochos y astados y colocación de 54 de los 60 toros de la oferta en pista. Enseguida de concluir la subasta, se vendieron cuatro de los seis toros que quedaron sin adjudicarse en el remate.
El precio máximo fue US$ 12.600 que Mauricio Costa y Magdalena Díaz de Ifrán invirtieron por el toro del tatuaje 8720, de cabaña Las Anitas. Consultado sobre las características de este reproductor, Ricardo Alfonso, uno de los titulares de la cabaña, comentó a El Observador que “fue un toro muy buscado. Pensamos en cuidarlo en la cabaña y en la primera selección que realizamos se nos pasó. De todos modos nos sentimos recompensados porque obtuvo un precio muy bueno. Es un toro muy completo, con muy buenos números, con mucha carne, un toro profundo, que casi no tenía grietas. Los clientes son el mejor jurado que podemos tener”.
Consultado sobre las conclusiones del remate, Alfonso señaló que la subasta tuvo “un mercado comprador, muy selectivo, que eligió los toros por los datos. Esto se ve cada vez más seguido y es algo positivo porque los datos son una gran herramienta”.
“Fue un remate muy ágil, con valores muy aceptables y reconfortan porque dejan la puerta abierta para que el año que viene vengamos con el entusiasmo de siempre”, comentó.
El cabañero consideró que “el promedio fue muy bueno. Hoy creo que los toros valen estos US$ 5.900 de promedio. En este remate no se pagaron locuras, los precios fueron el reflejo de la realidad”.
“Todo el mundo habla de la buena primavera y del estado de los campos, y esto es cierto, pero también hay una conciencia a nivel nacional de que hay que buscar la genética. La genética es una herramienta excelente cuando al ganado se le da de comer. Si a un ganado ordinario se le da la misma comida el resultado no es igual al que puede obtener un ganado con buena genética. Esta es la razón porque cada vez se busca más genética”, aseguró.
En cuanto a los mercados, analizó que “el ganado para la Cuota 481 o Cuota 620 (cuota de la Unión Europea, sin aranceles, para carne de animales terminados a grano) se logra con genética, homogeneizando los ganados de buena calidad. Cuando se encierra en feedlot otro tipo de ganado no es lo mismo. Es un negocio difícil, muy bueno, que teniendo buena genética es más fácil de hacerlo, entregando los novillos gordos a los 27 meses”.
Los Angus.
Para finalizar el remate se ofrecieron los toros de la raza Aberdeen Angus, de cabaña La Colorada. Esta parte de la subasta también fue todo un éxito, ya que se vendió la totalidad de la oferta –eran 15 toros– a un precio promedio de US$ 6.222. La actividad se desarrolló con la conducción de Escritorio Dutra Ltda, en 12 cuotas o seis meses de plazo.
Cabe recordar que en 2011 el promedio de los toros Hereford fue US$ 5.345 y los Aberdeen Angus promediaron US$ 4.246.