Pocos minutos después de escuchar el discurso que el ministro de Economía argentino Hernán Lorenzino brindó ayer viernes en Montevideo –donde defendió el intervencionismo del Estado en la economía y puso a su país como “ejemplo a nivel global”–, el ministro Fernando Lorenzo indicó a la prensa que el proteccionismo “es la amenaza más importante para las posibilidades de desarrollo de nuestros países”. De arranque las diferencias quedaron expuestas.
Así, los discursos a favor de la integración eran superados por una realidad repleta de obstáculos al comercio.
Argentina
Jerarcas uruguayos que escucharon a Lorenzino en Aladi criticaron en voz baja el discurso, en el que nunca reconoció los efectos en los demás países de las medidas proteccionistas, según comentaron a El Observador. Por el contrario, el funcionario K defendió la estrategia de la administración de Cristina Fernández.
El gobierno argentino decidió una serie de medidas para proteger a su industria y evitar la fuga de dólares, necesitado de caja para enfrentar la falta de crédito en un país que padece las consecuencias de haber declarado el default hace 11 años.
Luego, como en un contrapunto, los ministros Lorenzo y Lorenzino respondieron a los medios en entrevistas separadas.
El ministro uruguayo señaló a El Observador que “cuanta más distancia haya entre los enfoques que orientan las estrategias de desarrollo de los países de la región, más difícil será cooperar y más difícil será que la integración haga un aporte positivo a nuestros países”, explicó.
Lorenzino enfrentó también a los periodistas. En sus respuestas quitó trascendencia a los efectos negativos del proteccionismo –como el envío al seguro de paro de mil trabajadores uruguayos y exportaciones trancadas– y habló de “problemas marginales entre dos países hermanos”. “En cualquier economía que se complementa siempre hay casos puntuales que deben ser revisados y resueltos por los gobiernos de ambos países y es lo que hacemos con nuestros socios del Mercosur”, dijo Lorenzino.
Lorenzo, en otra parte del hall de Aladi, insistió en que le preocupa “en forma creciente” la tentación en que caen algunos países, y no solo de la región, en desarrollar prácticas proteccionistas. “Nosotros somos una economía abierta, elegimos como estrategia insertarnos en el mundo y toda vez que vemos avances proteccionistas nos preocupa y tenemos que actuar. La labor del gobierno es mitigar los efectos”, afirmó.
Pero Lorenzino pidió mirar el resultado global del comercio intrarregional que es el más importante en décadas, dijo. “Argentina varió el destino de sus exportaciones, que antes iban por fuera de la región, a destinos regionales como nunca antes”, sostuvo.
Así los diferentes enfoques se fueron profundizando con los otros discursos.
Luis Arce, ministro de Economía de Bolivia, expresó su visión a favor de que el Estado “dé lineamientos” para resolver problemas de la sociedad, mientras Luis Castilla, ministro de Economía de Perú, explicó que su país apostará a la apertura comercial y a la diversificación de mercados para sostener su desarrollo. Perú y Chile siguen firmando TLC y ahora son parte de una alianza que se orienta al Pacífico.
El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, luego de escuchar a los ministros, se expresó a favor del “regionalismo abierto” y afirmó que “navegar en convoyes es mejor que navegar solos”.
Canal Martín García sigue trabado
El presidente José Mujica y el canciller Luis Almagro se reunirán en las próximas horas para definir qué posición llevará Uruguay ante la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) en relación al dragado del canal Martín García, otro asunto trabado en las relaciones con Argentina. A la empresa que draga desde hace 20 años se le venció el último plazo para la prórroga del contrato, mientras que Argentina y Uruguay acordaron abrir una licitación para conceder no solo el dragado sino la profundización de este de 32 a 34 pies. Mujica había anunciado que el tema avanzaría, pero en Argentina durmieron la licitación, cuyas bases ni siquiera se aprobaron. La CARP había resuelto que hasta que no se llame a licitación, se haría un llamado a precios para conceder transitoriamente el dragado, ya que otra firma ofreció un precio más barato.Pero Argentina cambió de posición y se inclina por que el dragado lo siga haciendo Riovía. La diplomacia uruguaya y los empresarios que pugnan por el dragado creen que si Riovía continúa con el dragado (para lo cual pidió más dinero que el que cobra), el llamado a licitación se va a eternizar, algo que Argentina ha venido logrando desde hace varias décadas.