Estaban Madonna, Blondie, Lauryn Hill y Susan Sarandon, pero las rusas Pussy Riot, con su enardecido discurso y su grito de "Rusia será libre" fueron las estrellas indiscutibles del concierto de Amnistía Internacional que tuvo lugar en Nueva York bajo el nombre de "Bring the Rights Home".
6 de febrero de 2014 10:16 hs
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"Vivimos en un país libre, pero no debemos dar nuestros derechos por sentados. Hay que luchar", añadió la reina del pop. Pero ni ella ni las Pussy Riot cantaron esta noche.
Susan Sarandon ejerció de maestra de ceremonias y recordó que el motivo del encuentro era el "recordar a todos que la ira se puede convertir en acción".
El recital repasó la situación de la mujer en el mundo islámico, la pena de muerte en Estados Unidos, las torturas y los derechos de la comunidad afroamericana.
En este último apartado fue inevitable el homenaje a Nelson Mandela, seguido de la actuación de Lauryn Hill y su Ready or not, que sonó a llamada a la acción de compromiso con las injusticias en el mundo. De la misma manera, Blondie también quiso dar un nuevo sentido más solidario a su One way or another.
La vieja guardia de la canción protesta y del poder de la música para movilizar masas no pudo estar mejor representada gracias a Bob Geldof, el artista que ha estado detrás de iniciativas tan exitosas como el Live Aid o el Live Earth y que cantó con energías renovadas himnos como I don't like mondays y recordó a otra de las grandes pérdidas del año, el cantante folk Pete Seeger.
El relevo generacional a una iniciativa que en 1988 Amnistía Internacional convirtió en la gira "A Conspiracy of Hope", con Bruce Springsteen y Sting entre otros, se materializó con la participación de nuevas bandas. Entre ellas, The Fray, Imagine Dragon, Tegan and Sara, Cake y Colbie Caillat.
Eso sí, el broche de oro lo puso la más veterana de todos, Yoko Ono, quien se encargó de despedir el concierto y dar el testigo a los Flaming Lips, con los que interpretó una canción y que, después, dijeron adiós con una versión entre galáctica y "kitsch" de Lucy in the Sky with Diamonds, de los Beatles, y, con todo el equipo de Amnistía Internacional, con algunos de los cantantes, incluido el incombustible Geldof, interpretando a coro I shall be released, de Bob Dylan.