Fernando Mattos Costa, el nuevo presidente del Instituto Nacional de Carnes, es un productor ganadero, pero también trabajó en la industria frigorífica en Brasil, en la década de 1980. Por lo tanto, ha sido parte de distintos eslabones en la cadena agroindustrial de la carne: "Carnicero nunca fui, pero sí productor, consumidor, comercial e industrial", comentó en diálogo con El Observador.
Mattos ocupará la presidencia del instituto cárnico que estaba en manos de Federico Stanham. El Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) –encabezado por otro productor ganadero, Carlos María Uriarte– lo postuló y el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, lo designó a través de un documento firmado el miércoles 11 de marzo.
Este experiente empresario tiene 60 años, está casado, tiene dos hijos y dos nietos. Se recibió en 1981 como ingeniero agrónomo en la Universidad Federal Río Grande Do Sul, en Brasil, y en 1985 revalidó su título en la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, en Uruguay.
Forma parte de la sexta generación de una familia de productores rurales, desarrollando actualmente su explotación en Cerro Largo y en Tacuarembó. Habla español, portugués, inglés y francés y tiene varios antecedentes en el gremialismo agropecuario: de 1996 a 2000 fue presidente de la Sociedad de Criadores de Braford y Cebú del Uruguay; de 1996 a 2006 fue directivo de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y entre 2004 y 2006 presidió dicha institución; y entre 1997 y 2005 fue delegado en la ARU en la junta del INAC, por lo que es un gran conocedor de la institución que a partir del próximo lunes 23 le tocará presidir.
Modernizar el INAC
Mattos adelantó que durante su presidencia se buscará la generación de valores en la cadena y se abordarán las principales cuestiones y preocupaciones que sean transmitidas por la junta directiva.
También se pondrá énfasis en modernizar el funcionamiento de la institución, dentro de un marco general en el que se pretende redefinir el marco legal de la institucionalidad agropecuaria.
Desde su punto de vista, la ley 15.605 de 1984 –sobre la creación de INAC y sus cometidos– “obedece a otra realidad”.
“Hoy nos podemos basar en experiencias de otras organizaciones del exterior, de países avanzados, como Australia y Nueva Zelanda. Se debe mejorar los procesos y retirar aspectos burocráticos que generen costos para la cadena, así como también definir los roles de promoción, que ya el INAC hace muy bien”, indicó.
A su vez, Mattos mencionó la necesidad de fortalecer los vínculos del INAC con otros actores, como el MGAP y el Ministerio de Relaciones Exteriores.
En ese sentido, valoró que junto con el gobierno actual tienen “objetivos comunes”, y adelantó que eso se verá potenciado a través de los ministros Ernesto Talvi y Uriarte, “en una impronta de mejorar los aspectos comerciales y de inserción mejorando los acuerdos y accesos y reduciendo la carga arancelaria que el producto cárnico debe pagar”, comunicó.
Documento firmado por el presidente Luis Lacalle Pou en el que se designa a Mattos como presidente de INAC.
El valor de la experiencia
Mattos representó a la ARU durante ocho años en la junta del INAC. En ese tiempo, Uruguay se vio inmerso en la crisis de la fiebre aftosa que azotó al país y a su ganadería a principios de la década de 2000. Gracias a esa experiencia, el designado presidente desarrolló un ejercicio de manejo y gestión de crisis, así como también de recuperación de mercados, comentó.
Hoy eso puede compararse con la emergencia sanitaria ocasionada por el coronavirus, que ha paralizado al mundo y la incertidumbre a nivel de mercados en inmensa.
Al respecto, Mattos opinó que si bien los mercados están muy alterados, hay que estudiar de cerca el comportamiento y el nivel de afectación de la demanda.
La opinión del presidente saliente
Federico Stanham fue quien estuvo al frente del INAC durante los últimos cinco años. Desde su punto de vista, la institución tiene un doble rol. Por un lado, el de controlar a los actores del sector para asegurar el cumplimiento de estándares mínimos y, por el otro, promover acciones que mejoren las condiciones del negocio cárnico de forma de capturar más valor.
En esa doble función, señaló, el INAC tiene cometidos diferentes para lo que es la comercialización en el mercado doméstico –la cual está más enfocada en la inocuidad– y en lo que refiere a las exportaciones –enfocadas en la calidad, la promoción y en la mejora del acceso a los mercados–.
Inés Guimaraens
Federico Stanham, presidió el INAC durante los últimos cinco años.
Stanham hizo referencia a que en 2015 la institución se encontraba en condiciones de afrontar algunos cambios estratégicos, dado que China comenzó a consolidarse como un mercado cada vez más importante. El actual presidente del INAC contó que eso implicaba una cierta estabilidad de lo que sería la canasta de los principales mercados, los que en la década anterior habían mostrado una fuerte oscilación, primero concentrados en Estados Unidos y luego en Rusia. "En ese contexto otros países con desafíos similares mostraban un mejor posicionamiento que nuestro país", agregó.
A su vez, recordó que la experiencia de países exitosos mostraba que "era necesario" enfocar las actividades de control "con un enfoque más moderno" que lo hiciera, por un lado, más eficaz y eficiente y, por el otro, que estimulara a los actores a un proceso de auto mejora de los estándares.
En estos cinco años la gestión del INAC estuvo "muy enfocada" en reestructurar la organización para prepararla para enfrentar los desafíos; en generar la información de base para plantear las acciones necesarias; y en adecuar cambios normativos adecuados a esta reestructura.
"Se prestó especial atención a la articulación con otros actores institucionales, principalmente con el MGAP y el Ministerio de Relaciones Exteriores, considerada imprescindible para asumir los desafíos planteados", sostuvo.
Finalmente, Stanham informó que se ha iniciado el proceso de transición y han coordinado actividades con Mattos, quien, recordó, fue parte de la junta del INAC durante ocho años y, por lo tanto, "conoce muy bien la institución, sus cometidos y tiene una visión clara sobre los desafíos a plantear".