San José es para Joaquín Martínez y Felipe Cracel “la zanja”. Es un juego de palabras y a la vez una metáfora. “Le llamamos (la zanja) al lado oscuro de San José”, explicó Cracel a El Observador. “Es como un pozo. Es una ciudad que mata bandas porque no tenés lugares para tocar. No hay salida para nada”. Martínez continúa: “Si bien es un lugar genial para criar a tu familia, para hacer algo alternativo es muy difícil. Si nos hubiéramos quedado ahí no hubiésemos sacado ni medio disco”.
Es que Martínez y Cracel parecía que eran los únicos en San José que escuchaban hip hop. Por esa afinidad, empezaron a colaborar graffiteando las paredes de la ciudad. Eran los únicos que se animaban a enfrentarse a una policía no muy afín al arte callejero. Los perseguían, los llevaban para declarar, hasta que el cansancio les ganó. Abandonaron los aerosoles y comenzaron a explorar otra vertiente del hip hop: la música. “Incluso después que dejamos, la policía nos seguía llamando”, recordó entre risas Martínez.
De a poco comenzaron a experimentar con programas e instrumentos, a escuchar cada vez más rap, sobre todo Plátano Macho y Peyote Asesino, pero también grupos de España y Argentina. Subieron algunas de sus canciones a MySpace y captaron el oído de Sebastián Peralta, músico radicado en ese entonces en Barcelona, que formó parte de bandas como Loop Lascano y Kato, y fue productor de discos de Socio y No Te Va Gustar.
Era 2009 y fue allí cuando Grandes Valores del Hardcore comenzó a gestarse.
Pero su primer disco salió recién a la venta a principios de mes. Antes tuvieron que pasar por otras varias cosas. Martínez y Cracel, ya bajo el nombre Arrajatablas Flow Club, prepararon en un mes un demo junto a la banda Los Warriors para presentarse al concurso Pepsi Bandplugged de 2010. “Era inconcebible presentarse a un concurso con un mes de preparación. Hubo con la banda una química que fue mágica”, afirmó Martínez. Y terminaron ganando.
“Se nos vino todo arriba”, dijo Cracel. “Era un chiveo y de repente teníamos un productor que desde España quería trabajar con nosotros y una banda con la que ganamos un concurso”.
Luego de consolidarse como Arrajatablas F.C. y Los Warriors, el grupo ganó un nombre en los escenarios. Pero el trabajo todavía no podía salir. Por problemas legales con el nombre, el álbum se demoró hasta el punto del hartazgo. De Arrajatablas Flow Club pasaron a AFC, para mantener la esencia de la idea. “Era la única manera de quedarnos con algo. Si no era tirar todo lo que hicimos al tacho”, afirmó Cracel. Esa sigla ahora tiene la ventaja de englobar también a Los Warriors. “Es todo lo mismo”, concluyó.
Grandes Valores del Hardcore tiene un enorme guiño a aquellos baluartes del tango y al mismo tiempo le impregna al trabajo de ese ego que es condición necesaria del rap. Gracias a la habilidad de los MCs y el talento de Peralta como beatmaker, el disco suena como tiene que sonar: como un golpe certero a la mandíbula.
Desde el comienzo con AFC, se arrancan toda la tranquilidad a “la zanja”. Se enfrentan a los haters, los que critican sin saber, combaten con versos con la letra a como única vocal –lo mismo hacen con Eh?, pero con la e– y una soberbia que llega a su máxima expresión en el tema de igual nombre.
Si al principio al escucha le caen pesados por creídos, solo hay que escuchar el track 3 para ver que es justificado. En Rap pibe! se suben sobre la rapidez de un riff de guitarra, unos beats y tiran “100 flows por segundo” como si fuera un trámite. “Esa canción tiene un mensaje”, dijo Martínez, “no solamente hay que rapear rápido, hay que rapear bien”. Ambos MCs intercalan versos como si dialogaran a mil por hora. “Es una de las mejores canciones del disco”, sentenció Martínez. Sin dudas, es la más impresionante.
Sin embargo, el puesto número uno se lo lleva No sé tu (pero yo), una canción que iba a contar con la voz de Luis Miguel cantando su famoso bolero, pero prescindieron de su voz para ahorrarse otro disgusto legal. La canción revisita una rítmica old school apoyada en piano y en scratches, sobre la cual los MCs rapean sobre mantener su identidad musical y personal. Una muy buena carta de presentación.
Otro de los aspectos old school son las colaboraciones. Y en eso Grandes Valores no escatima. Desde Santi Flow, Bruno Camma de Dostrescinco y Leonard Mattioli, de La Teja Pride, a Federico Lima y Francisco Nasser, ambos como instrumentistas.
Si el ego es el deber ser del rap, las chicas son el motor. En varias de sus canciones muestran una preocupación por que las mujeres bailen. Sin embargo, Me gusta sucio alcanza otro protagonismo. Es, según define Cracel, el tema más “XXX” del disco. Sin embargo, Martínez lo refuta. “Es la mejor canción de amor que he escrito”. Será amor, pero tiene el poder de hacer sonrojar a varios.
Con Grandes Valores del Hardcore, AFC demuestra que, aunque lo consideren un pozo, San José fue la cuna de un excelente disco de rap. Y ellos lo saben. Después de todo está dedicado a “la zanja”.