29 de julio de 2014 17:07 hs

Rastros de mentiras es una telenovela que cumple con buena parte de los clichés del género ya en el primer capítulo y eso le dio el premio de audiencia, 8 puntos de rating en su primera edición el lunes en Teledoce. La novela empieza en unas vacaciones en Machu Pichu y plantea la situación de una familia rica, en la que Félix, uno de los hijos (Mateus Solano) está celoso de su hermana Paloma (Paolla Oliveira). Él le dice que ella es adoptada y ella entonces corre desesperada a la aventura, algo que encuentra en Ninho (Juliano Cazarré), con quien concibe un hijo. Cuando el bebé está por nacer, la pareja decide volver a Brasil pero no tienen dinero. Entonces Ninho hace una changa con unos narcotraficantes, por lo cual se lo llevan preso y Paloma vuelve a Brasil sola, tiene una hija y su hermano la roba y la deja en un contenedor de basura.

La trama mantiene esas estridencias tan típicas de la tradición de la telenovela, y sin embargo se hizo famosa por otro aspecto: hay un beso de amor entre dos hombres, lo que supone un salto en cuanto a lo que una telenovela le está permitido mostrar.

De acuerdo a Rosario Sánchez, profesora de la Universidad Católica del Uruguay y autora de Sueños cotidianos: telenovela y oralidad, “la televisión brasileña ha venido trabajando el tema de la homosexualidad desde hace dos décadas, aunque la explicitación física del amor entre homosexuales es un tema bastante menos abordado”.

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Sánchez recordó dos casos paradigmáticos y muy distintos entre sí, los de La próxima víctima y Torre de Babel, ambas novelas emitidas también en Uruguay.

“En la primera se plantea la amistad de dos jóvenes sin ningún rasgo que mostrara su carácter de homosexuales, estudiantes universitarios, clase media, de familia, uno blanco y otro negro. Son buenos muchachos, queribles, solidarios, responsables. En un momento se revela que no es amistad sino amor”, explica Sánchez. “El resultado es que hay una muy buena aceptación de parte de amistades y familia: aceptación, legitimación, comprensión”.

El caso de Torre de Babel es distinto. “Son dos personajes femeninos, muy sofisticadas, clase alta, que tenían un local en el shopping moda y diseño. Son muy refinadas, hermosas. Y sí mostraban intimidad, cariño, aunque no había escenas amorosas explícitas. Eso fue rechazado por el púbico y los personajes mueren. Los sacan de la trama”.

Sánchez concluye que “el tratamiento de la homosexualidad en las novelas brasileñas es bastante natural, aunque hubo cierta resistencia a la aparición física de ese amor” y que “en ese sentido es probable que este beso tenga más relevancia”.

Sánchez explicó que: “Si bien este puede ser un paso hacia la institucionalización de una pareja homosexual como protagónica de una novela, estamos lejos de eso”.

La novela tuvo muy buenos puntajes de audiencia en Brasil, similares a los que obtuvo Avenida Brasil.

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