23 de junio de 2014 14:36 hs

De túnica blanca, moña azul y campera polar negra, a William, de siete años, no le alcanzan sus ojos para mirar lo que le pasó a su escuela. Grises, casi como el cielo, sus ojos resaltan entre la multitud de padres, maestros, alumnos y vecinos que ayer a las ocho de la mañana se agolparon en el patio de la escuela Nº 173 de Flor de Maroñas –que de tarde funciona como Nº 196– para escuchar de las autoridades de la educación, los pasos a seguir luego del brutal ataque que sufrió el centro educativo.

El sábado por la noche un grupo de “inadaptados” –así los denominó el director general de Primaria, Héctor Florit– entró a la escuela, se robó computadoras, equipo de música y materiales de trabajo. Para terminar prendió fuego cuatro salones del edificio.
Ayer frente a la comunidad educativa reunida, la estructura esquelética del edificio desprendía olor a humo y se vestía de cenizas.

Los ojos grises de William se clavaron en Florit cuando éste llamó a “reaccionar” “frente a cada atentado contra una escuela pública”. Al lado, Estela, su mamá se emocionó hasta las lágrimas. y frente a él un grupo de maestras se agarró las manos en forma de cadena humana. “Tenemos que blindar la escuela pública porque se nos va la vida y se nos va la sociedad en esto”, afirmó Florit, flanqueado por el presidente de la ANEP, Wilson Netto y el subsecretario de Educación, Óscar Gómez.

Más noticias

Plan de acción
“Ayer cuando se enteró, se puso muy triste y lloraba”, contó Estela sobre cómo William recibió la noticia. “Hoy quiso venir a ver cómo estaba la escuela y más tarde vuelve para comer en el comedor”, agregó.

El comedor no fue alcanzado por las llamas por lo que fue el único servicio que sí funcionó. En cambio, los casi 1.000 niños que concurren a las escuelas Nº 173 y 196 no tuvieron clase.
El fuego tomó cuatro salones: el de un grupo de sexto, otro de cuarto, el de inicial de cinco e inicial de cuatro. Por esta razón, hoy las clases se retoman, pero no con normalidad. Los grupos de quinto y sexto afectados se unirán al otro grupo del mismo grado. En tanto, uno de los grupos de inicial tendrá clases en un salón del fondo que estaba en desuso y el otro en un salón destinado a taller de plástica.

Netto señaló que esta forma de trabajar se mantendrá durante estos cuatros días previos a las vacaciones de julio, luego se evaluará si conviene continuar con esta dinámica o se instalan salones prefabricados. El obstáculo que ven las autoridades en esta alternativa es que la escuela se quedaría sin patio.

Por su parte, Solange Montandong, secretaria de la escuela Nº 173 adelantó que diversas organizaciones y clubes de la zona han ofrecido sus instalaciones para el dictado de los cursos, opción que también estará bajo consideración.

El domingo, Florit calculó que los daños ocasionados a la escuela ascienden a U$S 100 mil, sin embargo, Netto no quiso dar cifras y señaló que el monto total se conocerá hoy.

En la mañana de ayer, al terminar la reunión informativa con los padres y maestros, una brigada solidaria del Sunca valló el ala del edificio afectada y comenzó a remover los primeros escombros. A su vez, arquitectos de Primaria recorrían el lugar para comenzar a planear la nueva obra que estará a cargo de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND).

La policía y los “inadaptados”
La desazón total, la indignación y la impotencia, que se apoderaron de la comunidad educativa de Flor de Maroñas, afloraron con más fuerza cuando se supo que los tres sospechosos detenidos eran exalumnos de la escuela y su intención era quemar todo el centro.

Lourdes, madre de un alumno y de varios exalumnos dijo a El Observador que en varios salones los “inadaptados” habían armado montoneras de cuadernos y material inflamable como para prenderle fuego. En otros, las cortinas estaban rociadas con alcohol en gel.

El ánimo entre los padres tampoco era muy favorable hacia la Policía, dado que el servicio 222 contratado para que vigile la escuela de noche, no estaba presente la noche del sábado. “No es la primera vez que pasa. Ya ha pasado varias veces y siempre que roban en la escuela la Policía no está”, manifestó Lourdes. Por su parte, Netto aseguró que el Ministerio del Interior investiga por qué la escuela no tenía vigilancia. Si los agentes tenían día libre, debieron cumplir la tarea suplentes, dijo Florit.

Ya retirándose de la escuela, Rossana, abuela de un alumno, se lamentaba del mundo en que viven sus nietos: “Ellos tienen que crecer como personas y los tenemos que preparar para vivir en la jungla. Esa es la realidad”.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos