17 de noviembre 2023 - 1:00hs

El primer verano bajo la influencia de El Niño después de tres temporadas con déficit hídrico ofrece condiciones favorables para los cultivos de soja y maíz.

Si se cumplen las intenciones, la siembra se acercaría a 1,4 millones de hectáreas por primera vez desde la zafra 2016/2017.

Las estimaciones privadas hablan de un eje de 1,2 millones de hectáreas de soja y 200 mil de maíz.

En el caso del maíz la superficie marcaría un récord y en un escenario de rendimiento promedio a bueno permitiría superar por primera vez el millón de toneladas de grano.

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La producción debería recuperarse también en Argentina y Paraguay, lo que significaría una baja de costos para la alimentación animal.

Aunque Brasil aporte 10 millones de toneladas menos el próximo año, cabe esperar que el precio del maíz baje a partir del próximo otoño.

Pero esos precios más bajos se pueden compensar con más kilos por hectárea si las lluvias siguen acompañando.

Informe agrícola

Juan Samuelle El maíz, grano clave en la dieta del mundo.

La competitividad de la soja, que tiene menos costos y parece recuperar firmeza en los precios, podría restar algo de área a los maíces tardíos.

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Juan Samuelle Cosecha de maíz, en la Expoactiva Nacional..

“No me sorprendería que la intención de siembra ande por las 200 mil hectáreas, veremos si se concreta”, adelantó Agustín Uteda, gerente de operaciones de IPB Semillas.

“Se sembró bastante más área de primera en setiembre, hubo ventanas de siembra correctas, pero la proporción va a ser mayor de segunda”, dijo.

Entre el 60% y el 70% del área será de maíz tardío, confirmando la tendencia del año pasado que marcó 122 mil hectáreas de primera y 66 mil de maíz tardío.

En 2022 esas 188 mil hectáreas de maíz llevaron a una extensión récord para Uruguay por el crecimiento del área de segunda. Se esperaba superar las 878 mil toneladas producidas el año anterior y alcanzar por primera vez el millón de toneladas.

Juan Samuelle Soja en campos de Soriano.

El poder del clima

Pero el clima se interpuso. El tercer año seguido de influencia de La Niña consolidó una sequía histórica, la más grave en 40 años. No hubo lluvias milagrosas que salvaran los cultivos como en enero de 2022. El 47% del área sembrada se perdió y fue utilizada para pastoreo de ganado y reservas forrajeras, según la Encuesta Agrícola de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

Con 265.974 toneladas de grano la producción alcanzó apenas a la tercera parte de la obtenida el año anterior, y aportó algo más de la cuarta parte de las necesidades de consumo interno.

El rendimiento promedio fue de 1.415 kilos por hectárea sembrada, más bajo aún que la cosecha durante la sequía de 1999/2000 que fue de 1.529 kilos.

Ya en mayo de este año Uruguay había importado más maíz que en todo 2022. En el año móvil hasta octubre de 2023 fueron importadas casi 600 mil toneladas, más que en la anterior sequía de 2017/2018.

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Juan Samuelle Cosecha de maíz, en Dolores.

Las perspectivas para la próxima campaña son bastante más auspiciosas y con menos riesgo. Los perfiles de agua mejoraron en las últimas semanas. “Si sigue llovedor en lo que queda en el año y en verano, tanto los de primera como los de segunda vienen con buen potencial”, apunta el productor y operador de granos Arturo Pardié.

Aunque los maíces de primera fueron implantados con algo de frío, con la humedad y los primeros calores están creciendo muy bien.

En caso de que se siembren las 200 mil hectáreas proyectadas por el mercado, o algo menos, la meta de cosechar un millón de toneladas podría ser alcanzada en la actual campaña. Aunque es muy temprano para proyectar rendimientos, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima una productividad de 5.880 kilos por hectárea, en línea con el promedio para los años 2018 a 2022 que fue de 5.928 kilos. Alcanzarían algo más de 170 mil hectáreas para llegar al millón de toneladas y abastecer el mercado local.

Informe agrícola

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Costos y rindes proyectados

Según la proyección de costos realizada por la Sociedad de Fomento de Colonia Valdense (Sofoval) en agosto el costo total sin renta para sembrar una hectárea de maíz de primera estaba en US$ 987 y el margen para un rendimiento de 6.000 kg/ha –tomando a US$ 250 el precio por tonelada- era de US$ 481.

La soja de primera, presupuestada en octubre, requiere una inversión de US$ 666 por hectárea según Sofoval y en un escenario de rendimiento de 2.500 kilos por hectárea a US$ 440 la tonelada el margen es de US$ 391 por hectárea.

El Banco República estableció que el monto de financiación será de US$ 709 por hectárea para maíz y US$ 568 para soja, con vencimiento el 30 de junio de 2024.

Luego de un año deficitario en el que muchos productores llegan financieramente complicados a la época de siembra, esa inversión más reducida puede jugar a favor de la soja.

Juan Samuelle Soja lista para la cosecha, en otoño.

“La soja es competitiva por los menores costos de instalación de cultivos, un paquete tecnológico que lleva casi la mitad de inversión”, apunta Pardié.

El margen no se diferencia mucho en un escenario de 2.400 kilos de soja y 5.500 kilos de maíz, dijo Pardié, “pero si un maíz de secano saca 7.500 a 8.000 kilos por hectárea cambia la perspectiva”.

“Se están definiendo muchas cosas, no es un año tan claro de intenciones de siembra más allá de que el pronóstico juega a favor del maíz”, señaló Uteda, “con los precios deprimidos de los fertilizantes puede quedar bastante económica la cuenta de la soja y que el maíz quede caro igual”.

Otro factor que puede complicar es el exceso de lluvias. En el norte de Uruguay las lluvias no dan respiro y como referencia de Young al Norte se hacen difíciles las tareas por el exceso de humedad.

Con una zafra regional que esté dentro de lo normal será un año en que se van a recomponer los stocks. “Eso es importante”, afirma Pardié, “mejoran Argentina, Uruguay y Paraguay, y la caída de Brasil viene después de un año récord de producción”.

Cosecha de maíz, en Dolores.

Lo que ven desde el norte

En su informe de noviembre el USDA elevó la producción de Estados Unidos de 382 a casi 387 millones de toneladas con la cosecha en su tramo final, un récord histórico con una productividad de casi 11 mil kilos por hectárea.

Con esta proyección los stocks suben a 54 millones de toneladas, 20 millones de toneladas más que en 2022/23.

En Sudamérica, el USDA mantuvo sus previsiones sobre la producción de Brasil y sobre las exportaciones, en 129 y 55 millones de toneladas. La brecha es amplia respecto a la estimación de la Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil (Conab), que sitúa en 119 millones de toneladas su estimación de cosecha  -una caída de 9,6%- y en 38 millones de toneladas las exportaciones. "La caída de la producción total de maíz es el resultado de una contracción esperada de la superficie maicera junto con menores rendimientos", dijo la Conab.

El área se reducirá 5% respecto a 2022/23 y la demanda interna se espera que alcance los 84,5 millones de toneladas durante el año 2024, lo que representa un incremento del 6,1% en comparación con la cosecha anterior.

Para Argentina el USDA ratificó sus proyecciones de octubre, con una cosecha de maíz de 55 millones de toneladas y con exportaciones por 41 millones.

En Argentina el maíz sembrado mejoró notablemente con las últimas lluvias. La intención de siembra es de 8,5 millones de hectáreas, una superficie récord.

“Con rindes promedio se podría proyectar una producción de maíz de 56 millones de toneladas”, según las previsiones de la Bolsa de Comercio de Rosario. La cosecha pasada fue de 36 millones de toneladas.

El precio del maíz en la bolsa de granos de Chicago está en mínimo para los últimos tres años, entre US$ 190 y US$ 200 por tonelada. Muy distintos son los precios locales, que este año alcanzaron un pico de US$ 360 por tonelada en abril y descendieron paulatinamente hasta US$ 260 que es el valor hoy del maíz paraguayo entero puesto en Uruguay, el valor más bajo desde principios de 2022.

Y se espera que siga bajando. “Para adelante lo razonable sería que si los precios de la leche y la carne se estabilizan en los valores actuales, el maíz baje”, indicó Pardié.

Uteda considera que “no se ven muchos elementos alcistas para los precios”.

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Juan Samuelle Soja y maíz en la misma chacra.

“Si llueve Argentina va a producir y si hay cambio de gobierno va a subir el área”, dijo en relación a la segunda vuelta electoral de este domingo entre el oficialista Sergio Massa y el ultraliberal Javier Milei; “eso es una presión a la baja de precios”, dijo.

Otra presión a la baja de precios, apuntó, “es la cantidad de cebada que está saliendo porque no dan los calibres. Y Brasil tiene problemas en el Mato Grosso, pero la presión de la safrinha va a llegar más tarde”.

La apuesta de los agricultores uruguayos es al rendimiento. Están cosechando cuando las lluvias los dejan una buena zafra en kilos de trigo y cebada, y en el caso del maíz el riesgo de problemas de calidad por exceso de lluvias es bajo, respecto a los altos que tienen los cereales de invierno. 
Si las lluvias siguen y los buenos rendimientos se concretan será una situación ganar/ganar, festejarán los agricultores, pero también las avícolas, los productores de cerdos, los tamberos y los productores ganaderos que bajarán costos de alimentación a pasturas hasta el otoño y luego a través del maíz podrán seguir con costos más bajos en el próximo invierno. Para eso habrá que cruzar el verano, cuando las señales de El Niño se debilitan y el peligro de alta temperatura y poca lluvia siempre está presente.

Juan Samuelle Cosecha de maíz, en Dolores.

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