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Round 1: Gmail vs Outlook.com

En los 90 fue la guerra de los navegadores y el vencedor de entonces, Explorer, es el rezagado de hoy. Ahora se perfila una nueva batallita, esta vez entre los servicios de correo de los dos grandes

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21 de agosto de 2012 a las 00:00

Como en la vida, en el mundo de la tecnología los estereotipos suelen ser poderosos y, como tales, difíciles de modificar incluso a pesar de lo que indique la realidad. Estereotipo 1: los usuarios de Hotmail son personas poco avanzadas tecnológicamente, muchas de las cuales comenzaron a usar el servicio a fines de 1990 (se lanzó en 1996 y fue el primer webmail o correo basado en la nube, aunque entonces ese concepto no estaba "de moda"). Esos usuarios se fueron quedando porque ¿para qué cambiar de malo conocido a bueno por conocer?

Estereotipo 2: quienes usan Gmail son gente cool, early adopters que les llaman (es decir, que prueban cualquier nuevo aparato antes que la mayoría de sus congéneres), a quienes les gusta experimentar con todas las nuevas funcionalidades que Google les ofrece cada tanto, sobre todo en su Gmail Lab.

¿Cuánto hay de verdad en cada uno de estos estereotipos? Poco y, sin embargo –en algún momento, en algún detalle- se basan en una minúscula partícula de la realidad que los echó a rodar. Hotmail –desde hace poco más de un mes rebautizado Outlook.com- es el correo más utilizado en todo el mundo; lo usan unas 360 millones de personas (datos de Microsoft de julio de 2011, cuando el servicio cumplió 15 años). En Uruguay, según la empresa, hay más de un millón de cuentas, aunque es imposible saber cuántas están realmente activas. Durante años fue el correo de cabecera de casi todo el mundo que prefería no usar el de su empresa o el de la empresa de telefonía de turno, como en Uruguay .adinet.com.uy. Gracias a Hotmail millones aprendieron a usar el correo. Y gracias a su interfaz luego nos acostumbramos a otras un tanto más sofisticadas, como Gmail.

Para combatir al menos una de las piezas del “estereotipo Hotmail”, sólo les recuerdo que millones de adolescentes usan este servicio, porque se acostumbraron a manejar el Messenger de Microsoft que viene relacionado al correo… y así siguieron. Y los más jóvenes no son precisamente los más conservadores a nivel tecnológico. Para combatir el segundo estereotipo con respecto a Gmail, no hace falta más que ver los números: hay unas 425 millones de cuentas, según publicó Google a fines de junio en su blog oficial. ¿Tantos millones de early adopters?

Las dos empresas se pusieron las pilas hace tiempo. Gmail ha lanzado constantes actualizaciones y mejoras mes a mes, algunas de las cuales las describí en este mismo blog. Hotmail, incluso antes de llamarse Outlook y pasarse del todo al ambiente “nube”, también había mejorado en áreas tales como el filtro de spam (alegaba parar el 98% de los correos no deseados) e integración con redes sociales. Pero le faltaba un buen fashion emergency, que fue lo que logró cuando hace unos días lanzó Outlook.com, un Hotmail remasterizado que se ve más limpio y atractivo, para empezar, pero que también incluye algunas guiños inteligentes a la hora de mejorar la funcionalidad de ese webmail.

La guerra ya fue declarada y ahora ambos bandos se pertrechan para conseguir tropas. Las tropas somos nosotros, los usuarios, y a continuación les propongo una comparación de algunas de las funciones y beneficios que acerca Gmail vs Outlook.com

-Espacio de almacenamiento. Cuando comenzamos a mandar e-mails nadie se preocupaba por el espacio que ocupaba cada uno. De hecho el peso de un correo es ínfimo…o lo es hasta que acumulamos miles y miles. Lo digo desde mi propio asombro: mi casilla de Gmail tiene más de 10.000 correos guardados que ocupan 7GB de los 10GB que Google permite utilizar gratuitamente. Se los prometo: soy organizada, borro todo lo que ya no sirve o lo que ya hice, todos los correos con bromitas y PPT’s infernales que cuentan la historia del mundo o las “10 razones de…”. Si supero los 10 GB tendré que pagar unos dólares por año. Outlook.com promete “espacio virtualmente ilimitado de almacenamiento”, ya que se va adaptando a la necesidad del usuario. Punto para Outlook.

-Organización. En esta escaramuza gana Gmail. Con su sistema de Etiquetas y filtro el correo de Google hace un excelente trabajo de orden. Claro que para que sea efectivo el dueño de ese correo debe ser lo suficientemente metódico para crear las etiquetas y usarlas debidamente para generar categorías. Es más fácil buscar la cuenta de la tarjeta de crédito bajo la etiqueta “Bancos” que hacerlo bajo “Recibidos”, categoría que acumula todos los miles de mails que nos enviaron. Outlook.com mejoró en este aspecto con respecto a Hotmail, para lo que incorporó un sistema que llama de “filtro inteligente”, por el cual va clasificando los mails y los ubica en categorías tales como “Documentos”, “Fotos” , “Envíos”. Este sistema clasifica automáticamente (sin necesidad de que el usuario cree una etiqueta), aunque habrá que esperar a ver qué dicen quienes lo usan para conocer su efectividad.

-Adjuntos. Cada vez manejamos archivos digitales más pesados, por lo cual fastidia cuando intentamos mandar el videíto del cumple del nene, que pesa 30 MB (no tanto, eh!) y Gmail lo tranca. O incluso con mucho menos peso la mayoría de los mails corporativos también lo hacen rebotar. Outlook le gana esta vez a Gmail permitiendo adjuntar archivos de hasta 100 MB, frente a los 25MB del mail de Google. Incluso podrían pesar hasta 300MB, si el usuario de Outlook une su cuenta con la de SkyDrive (el sistema de almacenamiento en la nube de Microsoft, similar en su concepto a Google Drive).

-Correo basura. Outlook renueva su guerra ancestral contra el spam y ahora agregó nuevos filtros. Tal vez sea un viejo trauma del que Microsoft quiere deshacerse: ¿recuerdan la frase esperanzadora de Bill Gates en el Foro de Davos de 2004? “El spam pronto será cosa del pasado”. Gmail hace un buen trabajo filtrando el spam, y de hecho lo amontona en una categoría que se crea automáticamente (“Spam”) y de la que la mayoría de los usuarios no se entera. En este caso, y hasta que haya datos certeros, es un empate. Outlook promete con una nueva función que envía todos los boletines (los a veces molestos newsletters) a una categoría; además agrega un botón que con un solo click permite anular la suscripción a ese boletín. También se pueden borrar automáticamente y en conjunto todos los mails de una determinada compañía.

-Documentos y archivos. Gmail se había anotado un gran poroto cuando comenzó a permitir que un adjunto (por ejemplo, un archivo de texto) se abriera online en Google Docs, sin necesidad de recurrir al software original que lo generó. Ahora Outlook también lo permite y los abre directamente en la versión online de Office (que funciona aunque la suite que incluye Word, Excel y PowerPoint, entre otros, no está instalada en la PC). Lo único que no se puede abrir son los PDF’s (en Gmail, sí).

-Conexión con redes sociales. Este punto puede ser bueno o malo dependiendo del grado de hartazgo –o enamoramiento- del usuario con Facebook, Twitter y el resto de las redes. Gmail conecta muy bien con su red social, Google +, y todo lo que se hace en el correo se puede replicar allí con un solo click. También es posible incluir a Facebook o Twitter, pero hace falta un poco de ingenio y no basta con un solo paso. El nuevo Outlook relaciona automáticamente con Facebook, Twitter y Linkedin. Una vez que se ingresa a estas redes desde Outlook.com, el correo de Microsoft se encarga de mostrar qué dicen nuestros contactos en ellas. También deja que el usuario postee información a estas redes, directamente desde una barra ubicada a la derecha de la interfaz.

Para quienes ya usaban Hotmail como servicio de correo principal, el nuevo Outlook da un gran salto adelante, incluso en temas aparentemente superficiales, como el diseño claro y despojado que evita distracciones. Para quienes ahora usan Gmail, tal vez Outlook sea una tentación a probar. Algunos decidirán darle una segunda chance al querido Hotmail, y así resucitar una vieja cuenta que hacía tiempo no utilizaban (me incluyo en esta categoría). Otros no. Pero como siempre será difícil que un fanático de Gmail se pase a Outlook, por una simple razón: pereza. Lo mismo que le pasaría al usuario intensivo de Hotmail. Para eso hace falta un claro ganador de esta guerra de guerrillas. Y el ganador será, como casi siempre en el mundo virtual, el servicio que ofrezca más , mejor y más barato. *

*No es necesario cambiar un correo por el otro si el objetivo es aprovechar la interfaz que al usuario más le gusta. Tanto Gmail como Outlook permiten redirigir otra dirección de correo a la cuenta propia, con lo cual es posible revisar todos los e-mails que se reciben en Gmail pero en la interfase de Outlook.com. O viceversa.

Imagen. Flickr

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