El despacho de Alejandro “Pacha” Sánchez, tiene varias huellas de su anterior huésped. El rostro de José Mujica esculpido en madera lo mira de reojo desde una repisa. Todavía quedan alguno de sus libros, y siempre está a mano una segunda puerta que da un pasillo del palacio, y que el líder tupamaro sabía usar para escapar sigilosamente o para desconcertar con su presencia cuando nadie lo hacía allí.
Pero la transición ya se materializó, y el actual dueño es quien lleva hoy las riendas de la interna del MPP, el sector más votado del Frente Amplio y que cobija al intendente Yamandú Orsi, uno de los nombres cantados para 2024. Sobre el recambio de liderazgos, las oportunidades que dejó el referéndum a futuro de la fuerza política y las perspectivas hacia las futuras elecciones, Sánchez mantuvo una extensa entrevista con El Observador.
¿Qué escenario deja el referéndum?
Es la terminación de un largo ciclo electoral, que termina dejando tres mensajes bien claros. Primero, que hay 180 mil personas que no se expresaron por ninguna opción, y eso nos tiene que preocupar. Después, que quedaron casi dos mitades, una un poquito más grande que la otra. Tercero, que acá se terminó con el gobierno de las excusas. Se acabó el gobierno que dice que el problema es la herencia o la pandemia. Ahora tiene que demostrar, con la pandemia terminada, que efectivamente su proyecto puede traer prosperidad al Uruguay. En estos primeros días ya no lo está haciendo, porque las medidas para defender el bolsillo de la gente han sido bastante escasas y porque acaba de reconocer que este año no va a haber recuperación salarial.
Más allá de no alcanzar el objetivo, en el FA hubo festejos por el resultado. ¿No amerita una autocrítica el hecho de no haber ganado?
Perdimos en uno de los objetivos importantes, y es que los efectos negativos de los artículos de la LUC no permanecieran. Ahora, igual se generó una idea de cierto festejo, porque fue la garra charrúa: con recursos económicos aplastantes del No, con un desbalance gigantesco en términos de comunicación y presencia, con recursos del Estado al servicio de la campaña y con el propio presidente, lograste una hazaña con la gente. Demuestra que hay una mitad del Uruguay que se opone a las políticas centrales del gobierno.
Es la misma mitad que le había dicho que No a la coalición multicolor en 2019. En el medio hubo pérdida de salario real, aumento de los combustibles, pandemia, ahora una guerra. Que todo eso no haya movido un pelo la correlación de fuerzas, ¿qué reflexión le genera?
Creo que se movió muchísimo, porque ingresé en una campaña con el 42% y no con el 49%. Si uno hace la lectura de que las encuestas eran correctas, había una enorme mayoría de la gente que pensaba que la LUC tenía que mantenerse. Recién en la última semana comienza a verse que las cosas habían cambiado. La remontada fue que un presidente que llegó a tener hasta hace poco cerca de 60% de aprobación, y una baja desaprobación, no tradujo esos porcentajes en votos.
Camilo dos Santos
Alejandro Sánchez, senador del Frente Amplio y uno de los referentes del MPP
¿El diagnóstico es que la izquierda había caído y ahora recupera espacio?
No sé si el FA había caído. Sí sé que el gobierno sentía que tenía un mayor respaldo, y así se comportó, diciendo que el FA no representa a la mitad, o preguntando dónde está y quién lo dirige.
El presidente dijo en su primer año de gobierno que el FA estaba “como bola sin manija”. ¿Cree que la votación echa para atrás esa mirada?
Por supuesto. La principal derrota del gobierno en el referéndum fueron esos dos años de prédica de que el FA no representaba a la sociedad, y no era así. Esa mitad del Uruguay que votó al Sí no son todos frenteamplistas, pero sí es gente que está dispuesta a ir con el FA. Otro tema importante es que el FA pasó esta campaña con una nueva generación. Acá el Consejo de Ministros de Tabaré Vázquez ya no estuvo en primera línea. Y recién al final hubo alguna participación de Pepe y de Danilo (Astori), pero no como algo central. Hay que recordar que en el período pasado era todo un tema qué iba a pasar con el FA cuando procesara el recambio generacional y no tuviera a sus líderes históricos. Bueno, vos procesaste ese cambio sin grandes dramas, sin derramamiento de sangre, con presidente nuevo, y no te fue mal.
¿Cómo se ensancha la base generada con el referéndum?
Con humildad ante todo. Existió un trabajo de la gente para impulsar todo esto, y para representarla hay que estar con ella. No puedo decir que todo esto es mi capital. Segundo, no traicionando un discurso de amplitud que se buscó a partir del voto rosado. Tenemos que ir a la construcción de un nuevo encuentro, que implica abrir la puerta a otros sectores sociales y políticos que tienen una mirada similar a la del FA.
¿Sería reeditar algo similar al Encuentro Progresista?
Yo le digo “Nuevo encuentro”, no sé qué nombre va a tener. Pero sí que tiene que tener un espacio mayor de lo que hoy representa el FA. Yo no le puedo pedir a alguien que sea frenteamplista y cambie su identidad. Ahora, si estamos de acuerdo tenemos que tratar de votar juntos.
El FA remarca que con este gobierno mucha gente la está pasando mal. Pero al mismo tiempo, el FA tiene sus mayores problemas en departamentos pobres como Rivera, Artigas, Treinta y Tres, Cerro Largo. ¿Por qué le cuesta tanto a la izquierda hacerse fuerte ahí?
Hay un enorme desafío para el FA en la frontera seca. Tiene que ver mucho con nuestra presencia ahí y qué aspectos hay que no entendemos de lo que siente esa gente.
Camilo dos Santos
Alejandro Sánchez, senador del Frente Amplio y uno de los referentes del MPP
Un discurso de la izquierda es que este gobierno está gobernando para los ricos, pero esta zona del país que no es particuamente rica le está dando la espalda al FA de forma significativa. ¿Por qué ocurre eso?
No sé si es la zona con más pobres porque ellos están en el área metropolitana, donde el FA tiene los mejores resultados. Por supuesto que ahí hay mucha pobreza y tenemos dificultades para poder dialogar. Es parte de lo que tenemos que analizar y cambiar y no lo podemos hacer desde un escritorio. Tenemos que ir más veces y a involucrarnos en sus problemas. Por ejemplo, cuando el FA no era gobierno tenía menos legisladores que los que hoy, y le asignaba a cada uno determinados territorios. Hoy en Rivera no tenemos diputado ni a nadie asignado. Son las cosas que tenemos que cambiar.
Después miro y veo que el Sí ganó en tres departamentos: Paysandú, que ha sido oscilante en las elecciones y los bastiones de izquierda, Montevideo y Canelones. Que no por eso me quiero despreocupar de lo que pasa ahí. Ahora también ganó en Mercedes, y cinco ciudades más, y otras localidades. El mapa no está todo celeste. Naturalmente que el FA ha retrocedido mucho en algunos departamentos, debido a los discursos pero también a las personas. Hay que reconstruir los liderazgos, trabajar para tener buenas propuestas, no yendo a evangelizar a los riverenses, sino construyendo liderazgos locales que expresen como ellos viven. Eso no significa que el FA deba martirizarse porque en algunos territorios no logre mayorías. Es como que el Partido Nacional se autoflagele porque en el Cerro vota mal.
¿Cuál debería ser el vínculo de Orsi con la orgánica del sector?
El que tiene. Es parte del MPP, pero él expresa algo mucho más grande. Es por eso que muchos actores lo visualizan con posibilidades de ser candidato a presidente. Es alguien que proviene del MPP pero que tiene capacidad de dialogar con sectores mucho más amplios, dentro y fuera del FA. Yamandú Orsi no va a ser una candidatura del MPP, porque en realidad los que más lo promueven son otros. La tarea de encabezar un proyecto que le aporte al FA implica que represente cosas más amplias.
¿Está despegado de la marca del MPP?
Más bien es un producto original. La práctica de Mujica fue la misma, con una línea que ha tendido a trabajar sobre la base de no enojarse con quienes piensan distinto, sino de que hay que tener un diálogo para convencer a la gente. Ahora todo el mundo se asombra de que logró el voto 21 en Canelones, pero miremos en la administración pasada cuántas veces lo logró. Tiene marca de orillo, pero representa a un conjunto mayor.
Orsi va a tener que sortear una competencia interna, donde Carolina Cosse también se perfila como candidata. ¿Cómo está viendo sus movimientos?
Creo que hay que respaldar todo lo que pueda hacer Carolina en Montevideo. Ella es otro de los capitales políticos que tiene el FA, sin dudas, tal vez sea también candidata en una interna. Para el proyecto y para el país, Yamandú Orsi sería un gran aporte, pero no creo que tenga que andar poniendo palos en la rueda en otro lado. El FA tiene mucha gente muy buena y preparada para poder disputar una interna en el 2024. Puede haber otros: Mario Bergara el Boca Andrade, no sé qué van a hacer. No hay que centrarse tanto en eso. Hay que potenciarlos a todos y fortalecer el proyecto colectivo.
¿Cree que Orsi es el que tiene más chances de ganarle a este gobierno?
Yo creo que sí, porque recorro el país y me encuentro con blancos y colorados en el interior que me dicen: “me gusta Orsi”. La autocrítica es también cambiar las actitudes y escuchar un poco más a la gente. No es solo una reflexión teórica que Yamandú llega a sectores mucho más amplios del Frente Amplio. Estuve en la Patria Gaucha y me lo dijeron. Y después fue Orsi y estuvo ahí. Quizás después las urnas pueden decir otra cosa. A mí me importa fortalecer las ideas y revincular al FA con la sociedad. En eso va a ser un diferencial el armado del nuevo programa, que va a ser con la gente. No se puede armar entre cuatro paredes y después salir a convencer. Si vamos a hablar de cómo cambiar el sector agropecuario en tecnología y genética, lo tengo que hacer con los que me votan y no me votan.
Camilo dos Santos
Alejandro Sánchez, senador del Frente Amplio y uno de los referentes del MPP
Sin embargo pasó otro 20 de enero con un acto de Un solo Uruguay y no había allí presencia de dirigentes frenteamplistas. ¿No repiten los mismos errores?
Es probable, sí... Debería haber estado ahí el FA. Es parte de los errores y lo que hay que cambiar.
En 2019 el MPP volvió a ser el sector más votado del FA, pero fue con José Mujica como cabeza de lista. ¿Qué va a pasar cuando ya no esté en carrera?
Te lo cuento en 2025.
¿Avizora un impacto por el hecho de que no esté tan presente?
En la historia del país hay distintos procesos, pero no hay fórmulas para eso. Mujica es un capital muy grande, con mayor popularidad. Pero como dice el Pepe: el mejor dirigente es el que deja la barra en mejores condiciones. El MPP ha llevado un proceso de renovación.
¿Lo van a volver a buscar a la chacra faltando un mes para las elecciones?
No, porque nos va a sacar a escopetazos (ríe). Él sigue militando, pero no está en la tarea institucional. El MPP tiene el desafío de la renovación. Pero ya hoy somos un conjunto de compañeros que estamos asumiendo la conducción.