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11 de agosto 2023 - 17:46hs

*Esta entrevista, realizada por los periodistas Sebastián Amaya y Patricia Cambón, fue publicada originalmente el 11 de agosto de 2011

El futbolista Edinson Cavani revolucionó en los últimos días el Río de la Plata. Su llegada a Boca desató la locura de los hinchas xeneizes y lo acercó a Uruguay, país al que siempre volvió para conectar con sus raíces mientras estuvo en Europa. 

Ya consagrado como ídolo del Napoli, en 2011 Cavani dio una entrevista a El Observador donde habló de varios temas: el triunfo en la Copa América de 2011, la religión que profesa, la paternidad, el éxito deportivo y también la vida en Europa. 

Desde esa fecha hasta entonces el futbolista de 36 años pasó por varios clubes (París Saint Germain, Manchester United, Valencia...) y se convirtió en padre por cuarta vez. 

A continuación, repasamos lo que respondía el futbolista a El Observador. 

¿Qué objetivo se plantea después de haber sido campeón de América?

El otro día hablaba con mi esposa de los momentos que nos toca vivir. Primero, Palermo, después el Mundial y mi llegada a Napoli, un escalón más en mi carrera. Le dije que ahora tengo muchas ganas de ganar, de llegar a Napoli y poder salir campeón de una copa. Siento que de acá en más, así juegue con Napoli o con Uruguay, cada partido me va a llevar a lograr algo. Lo único que quiero es tratar de lograr más cosas, más títulos. Como que la Copa América fue el click de un futbolista que aún estaba escalando y que no había tenido la experiencia de ganar algo tan importante. Para lo que se viene quiero lo mejor, lo máximo, pelear por cosas importantes.

¿Cómo surgió la polémica acerca de su puesto?

En Palermo debuté con Guidolin con dos goles en los primeros dos partidos. Después me lesioné contra Roma y cuando volví teníamos un nuevo entrenador (Colantuono); se empezó a convencer de que yo era un volante con llegada, de ida y vuelta. Comenzó a porfiar, convencido de que yo era un volante que podía llegar y hacer muchos goles. Trató de meterle eso en la cabeza al presidente, pero el que menos estaba convencido de eso era yo. El director deportivo me hablaba y me intentaba convencer. Le expliqué que yo nací para ser delantero, nací con hambre de gol. Quiero hacer goles, estar cerca del arco, tener oportunidades de gol. Fue una discusión larga. Ahí se generó todo un problema hasta que llegó (Davide) Ballardini. Me estaba por ir de Palermo, pero me dijeron que el técnico me quería y como delantero. Ahí empezamos a jugar con dos puntas: Miccoli y yo. Después se jugó el Mundial y me compró Napoli, con la convicción de que yo era un delantero.

¿Y en la selección?

Se discutió mucho del tema, pero mi función allí siempre fue dar una mano y volantear. Lo traté de hacer siempre con todas las ganas y la confianza del técnico que es lo más importante.

¿Qué cambió del Cavani de Danubio al actual?

Hubo sí un cambio desde el punto de vista económico. Hoy tengo un hijo, formé mi familia... pero a nivel de cabeza y mentalidad creo que no cambió nada. Tengo la misma ambición que tenía desde niño.

La caza y la pesca
No era un niño de mirar mucha TV o fútbol. Trataba de estar con mis amigos. Me gustaba ir a cazar, a pescar y sinceramente, no me acordaba mucho de la Copa de 1995. Sí empecé a ver imágenes después. No me había tocado todavía ver a Uruguay en un período tan importante como el que se ve hace dos años. Me siento contento y feliz de darme cuenta que Uruguay está haciendo historia y que soy parte de eso”

¿Su familia sigue sin comprender sus creencias?

Mis padres trabajaban en la Aldea de la Bondad, un hogar para niños discapacitados en el que me crié. Cuando ya me daba cuenta de las cosas, aprendí mucho de esos niños. En esa aldea había una capilla y ahí íbamos a Misa. Iba desde niño, sin saber que el día de mañana iba a practicar la fe de tal manera. Ya en Danubio me acerqué a la fe. No sé si ellos (sus padres) no me entendían porque me veían un poco cambiado. Yo trataba que se acercaran a la misma enseñanza que tenía en ese momento y creo que ellos quisieron, pero hay cosas detrás que no te dejan llegar a una cercanía con Dios a la que puede llegar un cristiano practicante. Desde ahí se alejaron de nuevo y no tuvieron tanto contacto conmigo de ese tema. No lo hablamos mucho, es un tema muy delicado.

 

¿Con quién rezó en la cancha tras la final del Monumental?

Fui con Iván, un ayudante del equipier. Es colombiano y nos ayuda hace mucho tiempo. Siente que la camiseta de Uruguay es la que tiene en el corazón. Conversando con él me di cuenta que era una persona que tiene mucha fe, hasta que un día me confesó que era cristiano. Y desde ese momento antes de los partidos y en el entretiempo orábamos y le pedíamos a Dios que nos siguiera dando esos empujoncitos para seguir adelante.

¿En qué momento del entretiempo rezaba?

Siempre oraba por mis compañeros, por el cuerpo técnico, por el grupo... En el partido con Perú el primer tiempo terminó 0-0. Estábamos con Iván y antes del
segundo tiempo le dije para orar y pedirle a Dios que nos diera un empujón, que quedaban 45 minutos para pasar de fase. Se dio esa victoria y después de ese
encuentro lo seguimos haciendo.

¿Le hacen comentarios sus compañeros con respecto a sus creencias?

Yo soy cristiano sí, pero muy realista. A veces es muy difícil en un grupo de deportistas ser cristiano. No es que uno tenga que tener cuidado pero sí mantener un perfil, porque cualquier cosita siempre basta para que alguno pueda juzgarte o en broma decirte algo. Más allá de que tenga fe, que sea cristiano y que siga ciertas enseñanzas –que ni siquiera las tengo desde niño–, me puedo equivocar. A veces ellos no entienden y se piensan que porque uno es cristiano tiene que ser pastor o cura.

¿Cómo hace compatible su vida de fe en una ciudad como Nápoles, marcada por la mafia?

Normal, como un napolitano más. Tenemos nuestra vida simple, igual que acá. Con un poco más de privacidad porque tratamos de salir menos. Pero a
mí no me influye el hecho de que esté en una ciudad que esté reconocida por la mafia, por la violencia o demás. Ellos me ven como un representante
de su camiseta, de su ciudad y me quieren por eso, no porque sea un cristiano o porque sea un goleador.

¿Alguna vez se le acercó gente poderosa de Nápoles?

He tenido contacto con muchas personas. Incluso algunas que me las mencionaron como “menos buenas” (sonríe). Gente que no es siempre del ambiente del fútbol, que a veces te encontrás en los restoranes. Pero yo no veo a la persona por lo que hace o deja de hacer; la evalúo siempre por el corazón que pueda tener. Después cada cual con su vida privada puede hacer lo que quiere. No soy tan bobo como para salir con alguien que me puede poner en peligro, pero sí trato de ser lo más natural.

¿Se maneja de alguna forma en particular con el dinero a raíz de sus creencias?

Nosotros sabemos y somos conscientes de que en este ambiente se maneja mucho dinero y cifras muy grandes. No son cosas que nos pueden marear ni asustar;
porque se hable de dinero uno no va a dejar de ser como es. Trato de pensar lo menos posible en eso y de hacer lo que me gusta y amo que es el fútbol. Claro que
hay que cuidar el dinero, tratar de saber dónde tengo mi economía, de saber cómo economizarme, cómo manejarla e invertirla.

¿Pero está al tanto de sus cuentas?

Sí, estoy al tanto, pero no soy una persona que todo el tiempo está maquinando “qué voy a hacer y ahora qué hago, voy a invertir acá, allá”… Conozco personas
como mi empresario que me hablan mucho de las inversiones. Ellos saben en el momento en que pueden hablarme del tema. Son personas que trabajan
en el fútbol y también invierten y me asesoran cuando ellos lo consideran.

¿Cuál fue el mayor gusto que se pudo dar?

Poder tener mi casa. Saber que nadie me puede sacar de abajo de este techo. También saber que mi padre y mi madre están debajo de un techo, no gracias a mí, sino a la tranquilidad que ellos pueden haber tenido después de que se separaron, con su bienestar económico y su casa. Lo más lindo es saber que nadie te puede sacar a tu hijo a la calle. Soy consciente de que tengo que tener mucho cuidado con todas las cosas que giran alrededor de este ambiente y que cuando querés acordar te podés encontrar con algo muy feo.

Cavani papá
“Es divino porque tengo solo amor para darle a mi hijo. Capaz que nadie se imagina cómo soy porque dentro de la cancha puedo dar una impresión de rabia, de maldad y de carácter. Pero en el momento de meterte delante de tu hijo, más ahora que es muy chiquito, es solo amor lo que tengo para darle (...) He cambiado pañales y lo hice con mucho cariño y amor". 
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