Al entrar al último tramo de su presidencia, José Mujica despejó dudas e inclinó definitivamente la balanza a favor del equipo económico que encabeza Fernando Lorenzo y que mayoritariamente integran técnicos del ala astorista, un sector que decidió salir a marcarle públicamente las diferencias cada vez que surjan. Atrás quedó el “otro equipo”, el alternativo, que encabezan Gabriel Frugoni, desde la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y el asesor Pedro Buonomo desde Torre Ejecutiva.
La decisión ya estaba tomada desde hace meses, pero esta semana el apoyo presidencial se hizo visible con un gesto, cuando el martes pasado Mujica apareció de improviso en una reunión de empresarios donde exponía Lorenzo.
El respaldo al ministro es parte del intento de poner punto final a disputas internas y es también una señal de que no habrá cambios en la política económica, sobre todo en la tributaria, donde más presionó el MPP y el Partido Comunista. Se frenó también, al menos en año preelectoral, el giro a la izquierda por el cual varios sectores del Frente dan batalla este fin de semana en el congreso donde se define el programa de la coalición (ver página 6). Pero lo que allí se resuelva será para el próximo período de gobierno.
Uno de los factores que llevaron al presidente a darle la razón al equipo económico, es que la economía será uno de los puntos altos que podrá exhibir el gobierno y también el candidato del Frente Amplio –que tras las internas seguramente será Tabaré Vázquez– en una campaña donde la oposición atacará con todo al talón de Aquiles de la administración: educación y seguridad.
Mujica puede mostrar que en su gestión, a pesar de la crisis internacional de Estados Unidos y Europa, el PIB del país cerrará el año con un aumento del 4% y lo mismo se proyecta para 2015; se dieron incentivos a la inversión privada; sigue adelante el puerto de aguas profundas y la regasificadora, los sueldos de los trabajadores aumentaron, aunque están lejos de cubrir la canasta básica; las exportaciones crecieron; aumentó la recaudación y el desempleo está en niveles históricos.
Fue también durante la gestión de Lorenzo que Uruguay obtuvo el investment grade (grado inversor) de parte de las principales calificadoras de riesgo que ubicaron al país lejos del default y, por tanto, como un lugar seguro para fondos de inversión.
En el debe del ministro de Economía está el affaire Pluna que se dirime en la Justicia y la evolución de la inflación que –según admitió el presidente del Banco Central, Mario Bergara– “desentona” de las demás variables al estar dos puntos por encima de la meta y cercana al 10% que disparará gatillos en los convenios salariales con los públicos. También sufrió un revés con el acuerdo que Mujica firmó con el empresario Francisco Casal, al que la DGI enjuiciaba por impuestos impagos pero que se encaminaba a perder en la Justicia.
Fuera de agenda
Con una carpeta llena de números, el equipo económico estaba el martes 19 en Punta Cala explicando ante empresarios de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) la marcha del país. El director de la OPP no fue.
Lorenzo detuvo su oratoria cuando ingresó el presidente Mujica cuya presencia no estaba agendada. El auditorio aplaudió, el mandatario agradeció con un gesto leve de cabeza y se ubicó en la primera mesa junto a la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, y al vicepresidente Danilo Astori que ingresó después. A la salida de Punta Cala, Lorenzo se detuvo para hablar con la prensa y agradeció la presencia de Mujica.
En el Frente Amplio tomaron nota de esas actitudes.
De lo ocurrido en Punta Cala, a nivel político se hizo una única lectura: Mujica dio todo el respaldo a Lorenzo y su equipo.
Una semana antes, el semanario Búsqueda había informado que Lorenzo y Enrique Pintado (Transporte) ofrecieron su renuncia luego que la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional la ley que quitó del concurso de acreedores a los aviones de Pluna. Mujica les dijo que se quedaban.
El proceso
A mitad de año, el Presidente había dado señales de querer desarticular el esquema de los “dos equipos” económicos. Frenó algunas iniciativas del equipo paralelo –que tuvo su destaque cuando impuso el Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales que luego fue declarado inconstitucional– y se enojó en un Consejo de Ministros cuando disputas internas empantanaban proyectos como el del ferrocarril.
Las diferencias llegaron a un punto que un estudio privado trabajó para la Oficina de Planeamiento y Presupuesto en la reglamentación del ICIR cuando esa tarea es típica de la Impositiva. El diálogo y la desconfianza había ganado a la interna.
Para bajar los decibeles, en julio intervino Tabaré Vázquez y se reunió con Mujica para hablar de no modificar la política económica. El candidato de la izquierda empezaba a preparar la pista por la que debería correr.
Mujica estuvo de acuerdo ya pensando en un tercer gobierno del Frente Amplio y en diálogo con Participando, publicación oficial del MPP, pidió la semana pasada que no se cambie la matriz tributaria.
Mujica, que una vez, siendo ministro de Ganadería, reconoció que “Harvard” le estaba ganando, ahora se inclina hacia el pensamiento del astorismo, que no cree necesario dar ningún giro a la izquierda.