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Talvi y Lacalle Pou se embanderan con Eduy21 pero no abrazan su idea central

Filgueira y Opertti entienden que cambiar la estructura de la ANEP es fundamental pero los candidatos no lo consideran necesario

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01 de agosto de 2019 a las 05:04

“Queremos a los mejores, queremos a los Fernando Filgueira, queremos a los Renato Opertti…”, y continuó Ernesto Talvi cuando presentó, antes de las internas, sus propuestas educativas que, según cree, llevarán al país a una “reforma vareliana del siglo XXI”. El economista no escatima en elogios cuando de estos expertos -y de Eduy21 en general- se trata pero en sus líneas programáticas ignora la base que los sociólogos consideran fundamental para llevar a cabo los cambios sustantivos: reformar la estructura institucional de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

El economista no es el único. El candidato nacionalista, Luis Lacalle Pou, también destaca el trabajo realizado por Eduy21. En su programa de gobierno anuncia que comparte “las grandes orientaciones presentadas” en el Libro Abierto (la propuesta de este grupo de expertos) pero advierte matices. Entre ellos, no concuerdan con ese cimiento de la reforma: el rediseño de la gobernanza de la educación tal como lo plantean estos expertos de destaque internacional.

En conversación con El Observador, tanto Filgueira (es experto en políticas públicas y pertenece al think tank del G20, el principal espacio de deliberación política y económica del mundo) como Opertti hacen hincapié en que el cambio institucional no es “por un capricho” sino como respaldo de los cambios académicos que pretenden impulsar.

“Si no tocamos la estructura institucional de la ANEP actual en sus aspectos de gobernanza y de gestión, muchas de las iniciativas sustantivas que estamos planteando es mejor que estén a que no estén, pero creo que muchas de ellas van a fracasar”, explicó Filgueira. 

¿Entonces si no se toca la ANEP no hay reforma verdadera posible?, preguntó El Observador. “No”, respondió enfáticamente.

Eduy21 propone cambiar las divisiones curriculares tal como están en la actualidad. De esa forma, se crearían escuelas básicas que acojan alumnos de cuatro a 14 años y liceos (como bachilleratos) de 15 a 18 años que combinen la educación secundaria con la técnica. Así, se eliminaría lo que hoy conocemos como primero, segundo y tercero de liceo, para dar paso a séptimo, octavo y noveno.

Esta medida nace para desarrollar una buena continuidad entre un ciclo y otro y entender como única a la trayectoria educativa. En la actualidad, la diferencia entre un sistema y el otro concibe grandes problemas: mientras que en sexto de escuela solo un 3% de los alumnos repiten, en primer año de liceo lo hacen 30 de cada 100.

Para que eso se cambie en la práctica, se debe transformar lo institucional, según los expertos. De esa forma, se eliminarían los tres consejos desconcentrados que existen en la ANEP (Primaria, Secundaria y UTU) para dar lugar a solo dos: uno de Educación Básica y otro de Educación Media Superior.

Pero los principales referentes educativos de los dos partidos con mayores chances de disputarle al Frente Amplio el gobierno, Pablo Da Silveira y Robert Silva, entienden que estos cambios no son necesarios.

“Los consejos están atados a las mejores tradiciones y a la historia del Uruguay. Yo no creo que sea un requisito indispensable para transformar la educación. Imaginemos lo que va a significar quitar la UTU de Figari, el Consejo de Primaria de Varela, en fin. Es tanto lo que tenemos que hacer que nosotros no nos podemos distraer en cuestiones que no son significativas para transformar la educación”, sostuvo Silva.

Ante esa afirmación del exconsejero electo por los docentes en el Codicen, Opertti fue crítico y señaló que las grandes reformas no se hacen pensando en los arraigos históricos sino anticipándose al futuro. Puso como ejemplo a José Batlle y Ordóñez y su mirada a largo plazo, sostuvo que la escuela y liceo actual es “del siglo pasado”, consideró como "un gravísimo error" que se congele lo institucional al tiempo que se cambian los contenidos y llamó a pensar “en los mecanismos institucionales que necesita el porvenir”.

Silva, que afirmó una y otra vez a El Observador que entiende que “no hay que cambiar la estructura de ANEP”,  aseguró que “hay evidencia que con la misma estructura se llevó la última gran reforma educativa”, haciendo referencia a la que impulsó Germán Rama en el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti.

Opertti, sin embargo, aseguró -en base a su trabajo en la UNESCO durante 15 años- que “los países que más progresan educativamente son aquellos que ajustan sus marcos institucionales a los contenidos educativos”.

Da Silveira, por su parte, tampoco concuerda con la idea de los dos ciclos y los dos consejos. En cuanto a esa nueva división curricular que propone Eduy 21 (de 3 a 14 y de 15 a 18), entiende que “es una idea interesante” pero encuentra en la falta de infraestructura la dificultad principal. “Uno tiene que plantear soluciones que se ajusten a la vida real”, lanzó.   

El nacionalista también mostró su desacuerdo en reducir la ANEP a dos consejos. “Esos dos consejos implican que un solo consejo se va a ocupar de todos los alumnos de Primaria más todos los alumnos de educación media. Entonces si bien uno puede justificar conceptualmente esta división, numéricamente te queda un consejo que se ocupa de la gran mayoría de los estudiantes y otro consejo que se ocupa de una cantidad chiquita de estudiantes”, cuestionó.

Filgueira, más allá de todas las propuestas que puede hacer desde Eduy21, aclara su respeto hacia el manejo político del asunto, entiende que “es la hora de los partidos” y que “ninguna ONG, think tank o movimiento ciudadano” puede meterse en ese proceso. Pero eso sí, cree que desde este tipo de organizaciones deben “interpelar para que esos procesos se orienten algunas cosas” que creen “son necesarias”.

“Nuestra interpelación al sistema de partido es: antes de octubre dígannos cual es el mínimo común denominador con el que están de acuerdo en términos de algunas herramientas institucionales y algunos cambios programáticos sustantivos”, remató.   

Este jueves el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) presentará su Informe sobre el estado de la educación en Uruguay 2017-2018 y, seguramente, la cosa educativa volverá a colarse en el debate público y político. Desde Eduy21 seguirán esperando la respuesta.

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