Las ilustraciones de Francisco Cunha han aparecido tanto en discos como en muestras. Y con su última serie apuesta a aparecer también en las redes. La primera idea para
Vida portátil surgió de su propia experiencia. "Un día hice varios dibujos sobre mis posturas corporales frente a mi computadora portátil, seguramente resultado del dolor de espalda que tengo en forma permanente. Me pareció un tema interesante y lo presenté para una convocatoria del centro de exposiciones Subte sobre
tecnología y sociedad. Quedó seleccionado y fue la excusa perfecta para hacer una serie completa sobre el tema. Los resultados luego de tres meses de trabajo, fueron más de 40 dibujos", contó Cunha a
El Observador.
El resto de las ilustraciones nacieron inspiradas por diferentes análisis de la nueva vida conectada: la charla
Connected, but alone? de Sherry Turkle, el
documental We Live in Public de Josh Harris y el programa
Prohibido Pensar de Sandino Núñez. "A nivel de tópicos había muchas cosas que se podían trabajar, ya que lo tecnológico nos sobrepasa constantemente. Dado esto, preferí mantenerlo en el plano personal de mis experiencias cercanas. Creo que poner el foco en las cosas más habituales me permitió lograr un mayor impacto para mostrar cómo han cambiado nuestros vínculos. Comencé a ir con mi libreta para todos lados y charlar del tema con mi grupo de amigos. Creo que todos somos conscientes que la tecnología nos está cambiando", afirmó.
Esta serie, a diferencia de otros trabajos suyos donde utiliza acuarelas y mucho color, fue hecha intencionalmente en blanco y negro. "Me interesó mantener la estética de doodle o dibujo de libreta, rápido, con lo esencial y directo. Importaba más la idea que hacer cada dibujo complejo o más vistoso", dijo. En este sentido cuenta con referentes como David Shrigley y particularmente Quino, de quien dijo: "Es mi gran maestro desde la infancia, siempre me impactó cómo un gesto de la cara con dos líneas podía calar tan hondo".
Vida portátil es la primera serie que Cunha publica de manera diaria en sus redes y siente que ha tenido una repercusión particular. "Al funcionar casi sin texto y tocar un tema tan actual, permite que enganche a personas de cualquier parte del planeta. En
Instagram, por ejemplo, me comenzó a seguir gente de los lugares más extraños aunque no ha tomado un carácter viral todavía".
Tras la muestra en Subte, Cunha puso a disposición sus ilustraciones en su sitio web para tanto comprar las obras en formato fanzine o los dibujos por separado y enmarcados. "Me parece que sirven como un buen recordatorio para salir a tomar aire cada tanto", concluyó.
FRAN