Más allá de las grandes diferencias entre Uruguay y países como Australia y Nueva Zelanda en materia de producción ovina, existen tendencias que son comunes y que hacen a los cambios en productividad y competitividad de los sistemas productivos; ese es un camino posible, producir más y con mayor valor, con menos ovejas.
En las dos últimas décadas han ocurrido importantes cambios en el mercado internacional de lana y carne ovina que determinaron modificaciones drásticas en los patrones de consumo de carne ovina y textiles, afirma un estudio elaborado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
Los investigadores, Fabio Montossi, Ignacio de Barbieri, Gabriel Ciappesoni, Andrés Ganzabal, Georget Banchero, Juan Manuel Soares de Lima, Gustavo Britos, Roberto San Julián, Carolina Silveira y Andrés Vázquez, señalaron que esas modificaciones generaron importantes innovaciones en los sectores agroalimentario y de la vestimenta.
Hubo cambios en la forma de producir, industrializar y comercializar los productos. Entre otros factores incidieron la mejora de la productividad y de la competividad de las cadenas alternativas a la textil-lanera y cárnica ovina, por ejemplo sintéticos, algodón, carne porcina y aviar.
El desarrollo de marcas y promoción, cuidado del medio ambiente y bienestar y sanidad animal, así como uso de vestimenta moderna y aspectos de seguridad e inocuidad alimentaria.
En este marco el consumo mundial de lanas se mantuvo en general, entre 1,5 y 2 millones de toneladas, mientras que el consumo de algodón y de sintéticos crecieron abruptamente y llegan hoy a los 22,8 y 42 millones de toneladas respectivamente.
En cuanto a la producción mundial de carne ovina y caprina durante ese período, creció menos que la carne aviar y porcina.
Varios estudios de mercados indican que las tendencias de demanda de tipo de lana han sido muy claras, tanto para su uso en vestimenta como para interiores y tejidos de punto, señalando que se deben afinar las lanas en cada rango de finura que se produzca.
Los investigadores de INIA consideran que para la carne ovina la producción mundial será menor que la demanda. Afirman que en el futuro habrá una fuerte demanda por este tipo de productos y que el mercado habrá de operar con potenciales precios firmes.
Estiman que de no ocurrir grandes crisis globales, los mercados de buen poder adquisitivo y exigentes serán favorables para el consumo de carne ovina, especialmente corderos de calidad y para lanas finas y superfinas.
Tras profundizar en los cambios ocurrido en Australia y Nueva Zelanda, el equipo de expertos de INIA sostiene que más allá de las diferencias entre Uruguay y esos dos países en cuando a acceso diferencial a los mercados, políticas macroeconómicas, condiciones agroecológicas de producción, estrategias de promoción de los productos, procesos y diferencias culturales, económicas y sociales, resulta importante destacar que existen tendencias que son comunes y que hacen a los cambios en productividad y competitividad de los sistemas ovinos de los principales países productores.
Propuestas claves para el desarrollo ovino.
El INIA en conjunto con productores, gremiales, industriales y organizaciones de investigación y transferencia de tecnología, se concentró en temáticas claves para el desarrollo ovino.
En primer lugar sobresale la mejora de la eficiencia reproductiva de razas de doble propósito a través del manejo combinado de la nutrición, el uso de la esquila temprana y la genética en sistemas ganaderos extensivos y semi intensivos.
También trabajaron en las áreas de nuevos biotipos “prolíficos” y razas “terminales en sistemas de producción intensivos de carne ovina de calidad: una propuesta innovadora con especial énfasis para pequeños y medianos productores.
Se encaró además una propuesta de lanas finas y superfinas, con una propuesta para los suelos más marginales. Mediante esta iniciativa fue posible aumentar de 40.000 kilos a 1,5 millones de kilos la producción de lanas menores a 19 micras en 10 años
También se trabajó en la producción de carne ovina, tierna, saludable, inocua y de alta aceptabilidad por parte de los consumidores europeos. Además hubo acciones en bienestar animal, mejora genética ovina y biotecnología aplicada, mejora de la competitividad del doble propósito y en sanidad ovina.
En materia de mercados, los mayores incentivos de precios para la lana se darán en diámetros de fibras menores, teniendo en cuenta que ésta es una fibra de lujo, dirigida a mercados de altos ingresos, pronosticaron los expertos de INIA.
Este proceso se ha consolidado en Uruguay, mediante un pago diferencial de la industria textil, por diámetro de fibra particularmente en lanas por debajo de las 21 micras. Pero además, son muy alentadoras las perspectivas de comercialización de carne ovina en el mundo, si bien el país debe consolidar aún más una corriente exportadora del producto.
Los investigadores sostienen que es absolutamente necesario incrementar la productividad y la oferta de corderos, con esfuerzo en profundizar todos los mecanismos posibles para que ello ocurra rápidamente.