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Tom Hanks se pone el sombrero, se sube al caballo y estrena en Netflix su primer western

En Noticias del gran mundo, el actor tiene la misión de llevar a una niña hasta su familia a través de los peligrosos caminos del desierto sureño; ya está disponible en la plataforma

Los personajes de Johanna y Kidd deben atravesar las peligrosas llanuras del sur

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14 de febrero de 2021 a las 05:15

Tom Hanks desembarcó en Normandía. Fue un juguete. Aguantó piratas somalíes en aguas internacionales. Dirigió un diario. Fue Walt Disney. Naufragó. Quedó trancado en un aeropuerto. Fue al espacio. Fue pionero en la lucha por los derechos de los pacientes con HIV. Aterrizó un avión en el río Hudson. Persiguió a Leonardo DiCaprio. Tiró la casa por la ventana en su despedida de soltero. Pescó camarones con el teniente Dan y corrió sin parar.

Pero Tom Hanks nunca se puso un sombrero de ala ancha y escapó al galope por el desierto. Nunca usó un winchester. No le tuvo miedo a los malones de pieles rojas. No disputó duelos. No se metió a un saloon a armar lío con otros borrachos. No comió tierra amarilla ni se agarró disentería por tomar agua estancada. Tom Hanks nunca miró la desolación de las llanuras sureñas y sintió el vacío en su interior. Nunca hizo un western. Hasta ahora.
 
A sus 64 años –¿alguien puede creer que ya tenga 64 años?–, uno de los actores más importantes y prolíficos de su generación hace finalmente su entrada en el género de Wayne, Ford, Eastwood, Van Cleef y Bronson de la mano de Noticias del gran mundo, una película que desde hace un par de días está disponible en la plataforma de Netflix. Pese a la novelería, Hanks no debuta en su primera historia del oeste –en realidad, del sur– sin conocer el paño: a su lado y como director tiene a Paul Greengrass, que ya tuvo al actor bajo sus órdenes en Capitán Phillips.

La pregunta de por qué recién ahora el querido actor de Forrest Gump y Rescatando al soldado Ryan se mete en el mundo de los cowboys y los indios ha estado rondando la cabeza de varios desde que la película se anunció. De hecho, ha sido una de las consultas frecuentes durante la gira –virtual– de promoción de Noticias del gran mundo. En una mesa redonda con periodistas de varios medios, Hanks respondía esto: “Casi nadie hace westerns ya. Es tan simple como eso. Si te fijás en la industria, lo ves. Yo, por ejemplo, sé de westerns que se filmaron y luego no tuvieron distribución, porque los estudios sienten que la gente no se vincula con el género. En ese sentido, la idea del western como concepto quedó en manos de la ciencia ficción a partir de lo que hizo George Lucas con Star Wars. En lugar de balas y flechas, tuvimos blásters y sables de luz. Speeders en lugar de caballos. Y eso no es necesariamente malo, es solo la manera en la que la industria del cine funciona”.

Helena Zengel y Tom Hanks en Noticias del gran mundo

Pero Hanks, siempre perspicaz y medido a la hora de hablar de los rumbos de su carrera, también apuntó lo siguiente: “Si vas a hacer un western, tiene que necesitar sí o sí ser un western para contar su historia y que tenga impacto. En esta película, por ejemplo, hacer 600 kilómetros les toma semanas. Y ese es el espíritu. El género tiene que acompañar a la historia. No hay razón para hacer un western si lo único que querés hacer es filmar con ropa cómoda, andar a caballo y usar un sombrero. Tiene que ser algo que valga la pena contar con la escala y la lógica que tiene el género. Honestamente, no creo haberme cruzado con un western que tuviera estas características en mi carrera, que pudiera convertirse en una película en la que pudiera estar. ¿Por qué hacer algo así si no es la mejor manera de contar la historia?”.

Resulta interesante el punto de vista del actor, sobre todo porque sí, en efecto, Noticias del gran mundo es una historia que necesita del western para existir. Los territorios inexplorados, la amenaza de un mundo violento y brutal que se resiste a abandonar prácticas perimidas son el contrapunto para la historia de un vínculo fortuito que, a través de los peligros y los kilómetros atravesados a velocidad de carreta, se va transformando en algo más. 

Información de último momento

La guerra civil acaba de terminar. El sur de Estados Unidos se resiste al dominio yankee y no puede terminar de entender que, por ejemplo, ahora ya no se puedan tener más esclavos. En ese universo, entre pueblos hediondos y caminos infestados de forajidos, hace su entrada el capitán Jefferson Kyle Kidd (Hanks), un excombatiente que ahora se gana la vida yendo de villa en villa leyendo noticias de los diarios por la módica suma de diez centavos. Kidd es un verdadero showman: sabe administrar el suspenso de las historias, sabe cuáles son las noticias que pegan más en cada sitio y sabe cuándo debe, también, retirarse para evitar una balacera. 

En uno de sus tantos viajes por los polvorosos páramos del estado de Texas, Kidd se cruza con una carreta destruida. En un árbol cercano hay un esclavo liberado ahorcado con una inscripción en el pecho que dice algo así como que “en Texas los negros siguen siendo negros”. Y más allá, oculta entre las malezas, hay una niña rubia de ojos azules. Por unos papeles que encuentra tirados, Kidd descubre un pasado de tragedias y secuestros: la niña nació en un poblado de inmigrantes alemanes, pero fue raptada por indios Kiowa, de los que adoptó su lenguaje y su constante agresividad. A partir de este encuentro sucede lo lógico: Kidd queda comprometido, primero a regañadientes y luego con gusto, a llevar a Johanna –así se llama la indómita niña, interpretada por la actriz alemana Helena Zengel– con lo que queda de su familia en un pueblo a 600 kilómetros de allí. En el medio, por supuesto, les pasa de todo: quedan metidos en tiroteos, los persiguen los bandidos, los capturan en un pueblo infernal, la pasan mal en la ruta y más. Típicos enredos de cowboys.

La película es casi una anomalía dentro del historial cinematográfico de Greengrass, su director. Más asociado a vertiginosas secuencias de acción y a la cámara al hombro –es el encargado de las mejores entregas de la saga de Jason Bourne, de la impactante Domingo sangriento y de la recordada Vuelo 93, entre otras–, en Noticias del gran mundo el cineasta prefiere emular los éxitos conseguidos por los maestros del western y de esa manera construye una película calibrada para no salirse de su planteo formal, seguro y clásico, que aprovecha los enormes espacios abiertos para filmar planos muy bellos –el director de fotografía Dariusz Wolski hace un gran trabajo con los desiertos sureños– y que se apoya de manera total en la solvencia automática de su gran estrella.

Tom Hanks nunca había protagonizado un western

Las vías sobre las que el tren narrativo de la película se desliza con seguridad están bien colocadas sobre la relación entre Kidd y Johanna, un vínculo que pasará de ser distante, frío e impenetrable por la incapacidad de comunicarse, a una experiencia de padre-hija cada vez mayor. Su acercamiento, como en cualquier buena película de este tipo, se impulsará a partir de un puñado de escenas de acción bien planteadas –aunque algunos bandidos sean, quizás, demasiado caricaturescos o aleatorios–, cabalgatas vertiginosas y paisajes espectaculares, y al final sucederá lo que cualquiera que vea cinco minutos de la película podrá adivinar. ¿Atenta esto contra el disfrute de la experiencia? Al contrario: lo evidente hace de Noticias del gran mundo una historia muy emocional, un elegante e intrépido relato de amor filial reconstruido que no se apura, que se toma su tiempo y que consigue retener la atención durante 120 sólidos minutos. ¿Quedará entre los grandes westerns de la historia? Probablemente no. Tampoco llega con ese espíritu.

Pensando en Hanks y en su acercamiento al género, quizás tiene sentido que el western le haya sido tan esquivo hasta ahora. No porque no sea un actor versátil, convincente, capaz de llevar adelante una historia bastante sencilla y lineal como esta, sino porque el bueno de Tom parece ser, justamente, demasiado bueno para estas tierras de avaricia constante, vicios, héroes dudosos y dientes podridos. Todo lo que rodea al capitán Kidd, un tipo noble desde el primer minuto hasta el último, es malo o tiene malas intenciones –con la excepción de algún que otro brillo esperanzador en el camino–, y lo cierto es que él, por la propia impronta de un actor que solo parece irradiar luz, permanece imperturbable y sin matices: sabe qué es lo que tiene que hacer, nunca dudará y seguirá defendiendo a Johanna hasta completar su misión. En ese sentido, su entereza y bondad son encomiables pero, ¿tienen lugar en un mundo lleno de odio, resentimiento y perversión? ¿Cómo se puede mantener esos valores intactos cuando todo atenta contra ellos? La pregunta parece encontrarse en el fondo de Noticias del gran mundo. Y, por suerte para quienes del otro lado disfrutan de las aventuras de Tom Hanks a caballo y de sombrero, la respuesta es luminosa.

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