La cartelera teatral de verano montevideana se vio sacudida por el estreno de la exitosa obra del francés Éric Assous Nuestras mujeres, protagonizada por tres actores con los que nada puede fallar, más si se trata de comedia. El trío lo componen Diego Delgrossi, Franklin Rodríguez y –el omnipresente actor del cine nacional– César Troncoso. La dirección es de Mario Morgan, otro consagrado del género en ambos márgenes del Río de la Plata.
La obra estrenó el pasado 11 de enero, va de jueves a domingo a las 21 horas, y por el éxito de venta de entradas el próximo sábado tendrá doble función, a las 21 horas y a las 23.
Nuestras mujeres marca el regreso de Morgan a la dirección en Montevideo luego de dos años de ausencia. Una de las razones por las que estuvo afuera de la escena local fue porque dirigió este mismo título en Bogotá el año pasado. En 2018 también pondrá en escena El nombre (Le prénom, de Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patellière), otro éxito internacional.
Assous es un autor provocador. Ganó el premio Moliere 2010, galardón francés al teatro, por la obra
El contador del amor en la que una mujer traza un ingenioso plan de venganza contra su marido, que le confesó haberle sido infiel. También es reconocido por
Los hombres no mienten, una comedia en la que una pareja con años de convivencia se confiesa mutuamente sus deslices. En
Nuestras mujeres vuelve a abordar las relaciones conyugales desde la perspectiva de tres
amigos que se reúnen semanalmente a jugar a las cartas. La trama se dispara cuando uno de ellos, interpretado por Diego Delgrossi, llega tarde a la cita porque asesinó a su esposa. Busca que sus amigos lo encubran y ante esa solicitud, se desencadenan todo tipo de dilemas morales, de amistad y enredos que destapan asuntos que permanecían escondidos entre estos tres hombres.
Mario Morgan
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En épocas en las que el feminicidio es un problema grave y una preocupación pública en el país y la región, la excusa argumental para retratar la amistad masculina no pasa desapercibida.
Morgan defiende que el teatro y el humor se permitan tratar estos asuntos.
"Justamente creo que es una de las virtudes de la obra. Trata un tema que está permanentemente en el tapete", dijo Morgan a El Observador. En relación a esto, el responsable de la puesta en escena recordó la noticia de que recientemente en Italia, un director alteró el final de la ópera Carmen. En vez de que Don José mate a Carmen, la protagonista mataba a Don José. "Y creo que si seguimos así, Desdémona va a matar a Othelo, y así sucesivamente en todos los clásicos", dijo el director de Nuestras Mujeres.
El argumento de la obra utiliza el
asesinato como disparador para narrar los enredos y, también, desarrollar los desafíos y complejidades que enfrentar cada uno de los personajes con su pareja.
Franklin Rodríguez interpreta a un médico al que le cuesta afrontar el compromiso de una pareja estable con muchos años de convivencia. César Troncoso hace de otro médico, medido, centrado, con una familia supuestamente armoniosa. Y el que llega a interrumpir la calma de la rutina de estos amigos es el personaje de Diego Delgrossi, un peluquero con problemas graves a resolver.
"Tiene parlamentos precisos que dicen que la amistad tiene ciertos límites", dijo Morgan.
"La amistad no da derecho a todo. No podes pedirle a alguien que te encubra cuando hiciste algo mal", agregó.
La obra Nuestras Mujeres va hasta el 31 de marzo en el Teatro del Notariado. Las entradas están a la venta en Tickantel, Red Pagos y boletería del teatro a $ 480 pesos.
Reseña: Tres maestros de la comedia
Morgan convocó para Nuestras Mujeres a un dream team de actores que se complementan a la perfección para ejecutar una comedia exigente. En el transcurrir de la obra los personajes transitan por el humor y desparpajo y, también, por la reflexión y la emoción. Delgrossi se luce con su histrionismo que desata las risas tan solo al aparecer en escena. Rodríguez confirma una vez más ser un gran comediante que presenta con efectividad los matices de su personaje y Troncoso es el balance que aporta calma y naturalidad a tantos enredos, hasta que su personaje explota de una manera hilarante. El asesinato queda un tanto banalizado en pos de la comedia que se propone ser un entretenimiento momentáneo. No deja de ser incómodo al principio para las personas con conciencia de género. Después con el transcurrir de la historia y los acontecimientos narrados la inquietud tiende a desaparecer.