El consulado uruguayo en México pide colaboración para tres uruguayas que se vieron afectadas por el terremoto de 7,1 en la escala de Richter que provocó más de 300 muertos y miles de familias damnificadas.
Uno de esos casos es el de Soledad Cotelo, una uruguaya que vive junto con su esposo mexicano y el hijo de ambos, de 8 años. A raíz del terremoto, el terreno en el que vivían quedó inhabitable y con riesgo de derrumbe. La familia es de bajos recursos y se dedica al cultivo de la tierra y a la producción de queso y de leche.
Otro de los casos es el de la uruguaya Sandra Cotelo, quien también perdió la vivienda que alquilaba y parte de sus pertenencias. Tuvo que irse de su casa y ahora está a la espera de conseguir un lugar adonde mudarse. Una historia similar es la de Ana Clara Trinidad, quien también tuvo que ser realojada ya que su vivienda quedó inhabitable.