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Victoria Suárez, emprendedora y CEO de Codiversity

Economía y Empresas > HISTORIA

Triunfó con la app ReservaTelo, se fundió, vivió en carne propia el síndrome del impostor y ahora vuelve al ruedo

Luego de atravesar el éxito y el fracaso, Victoria Suárez lidera una plataforma de capacitación de personal que se encuentra en plena expansión

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18 de noviembre de 2022 a las 05:00

Los grandes empresarios aseguran que emprender es como subirse a una montaña rusa. La historia de Victoria Suárez lo demuestra.

En cinco años, la actual CEO de Codiversity pasó de sentirse en la cima del mundo a apenas poder hablar en las reuniones y padecer el síndrome del impostor, y ahora se encuentra volviéndolo a intentar en un nuevo emprendimiento que tiene por objetivo ser la plataforma de reconversión laboral líder de América Latina.

Detrás de este objetivo, Codiversity ya está cerrando su ronda seed (semilla) que le permitirá financiar su expansión y ya cuenta con el apoyo de la inversora ángel de impacto Virginia Suárez. Pero la historia de la empresaria como emprendedora se remonta ni más ni menos que a su infancia.

“De niña jugaba a que tenía mi propia empresa”, confiesa Suárez que armaba oficinas con teclados y ratones desechados por los adultos, al tiempo que vendía dibujos de su propia autoría.

Con el paso de los años, estas pasiones se vieron reflejadas en su presente.

Teniendo la pintura como hobby se dedicó a emprender y su primera experiencia formal llegó con la fuerza de innumerables artículos de prensa, menciones en radio y apariciones televisivas, se trató de ReservaTelo, una aplicación creada en 2016 por tres mujeres –entre ellas, Suárez– que permitía reservar habitaciones en hoteles de alta rotatividad.

La idea fue furor en los medios, y le dejó una larga lista de aprendizajes: “A veces entraba a las reuniones y no entendía las palabras de las cosas que me decían y me las anotaba para, al salir, investigar y  estudiar”, cuenta.

A su vez, tuvieron algunos percances inesperados como no estar respaldadas con un equipo técnico o darse a conocer muy temprano. “Nos hicimos muy visibles y antes de que nosotros lanzáramos empezó a salir competencia”, señala, por lo que esta visibilidad sin tener todavía el producto terminado las perjudicó. 

 Sin embargo, la idea resultó e incluso escaló hacia la regionalización de la aplicación, pero Victoria Suárez prefirió dejar atrás ReservaTelo a fines de 2016. “Arreglé mi salida, vendí mi parte y conecté con mi propósito”, describe.
 Fue precisamente en el Global Entrepreneurship Summer del 2016 cuando la joven tuvo la oportunidad de viajar a Silicon Valley, conocer al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama y al CEO de Meta, Mark Zuckerberg. “En ese viaje se me ocurre la idea de mi segunda startup, Sparkids, con la que me fundí”.

Sentirse una impostora

Con la plataforma Sparkids, Suárez tuvo como objetivo acompañar a niños con altas habilidades.

Sin embargo, el emprendimiento no funcionó y dejó heridas difíciles de sanar. “Tuvimos un tema de timing, básicamente llegamos muy temprano al mercado, queríamos impulsar la educación a través de los juegos e inteligencia artificial, pero era 2017, todavía no nos había atravesado una pandemia que acelerara todos los procesos tecnológicos vinculados con la educación”, reconoce Suárez con la perspectiva que da el paso del tiempo y la sabiduría de haber atravesado el fracaso aprendiendo de él.

“Fue muy difícil para mí darme cuenta (de que no funcionaba), me obsesioné con eso”, sostiene la empresaria al tiempo que reconoce que varios inversores le advirtieron que a pesar de ser un buen proyecto no era el momento adecuado para llevarlo adelante.

“Un mentor una vez me dijo: ´Es tan terrible llegar temprano como llegar tarde y ahí me di cuenta de que había llegado temprano´”, evoca Suárez que ya había invertido todo el dinero de su salida de ReservaTelo y más en su segunda empresa. “Me fundí. Tuve que poner los bracitos para atrás y volver a la casa de mis padres. Metí todo mi apartamento en el garaje de mis padres y me fui con mi hijo para empezar de cero”, recuerda y aunque esa llaga ya cicatrizó, las lecciones aprendidas en esa época le quedaron marcadas a fuego.

“Fue muy difícil para mí, había vivido todo el éxito de ReservaTelo y Silicon Valley, y de repente no tenía plata para pagar el colegio de mi hijo”. Pedir ayuda a sus familiares y amigos también la hizo caer en la realidad. “Después de eso me sentía una impostora”, sostiene Suárez.

Es que el síndrome del impostor hizo mella en ella y provocó que no pudiera siquiera hablar en las reuniones con naturalidad como lo hacía antes –y lo hace en la actualidad– o que tuviera que pasar una hora mirando un mail antes de enviarlo.

Recuperarse del fracaso le llevó tiempo y la obligó a actuar contra su propio instinto. “Tu instinto dice guardate, protegete y no salgas porque sos un fracaso”.

Hasta que un día decidió que debía salir de esa triste zona de (dis)confort para poder escapar del pozo emocional y financiero. “Muchas veces no sabemos cuáles son los instrumentos que tenemos para sobrellevar esos momentos como emprendedor, hay un tema de acceso al financiamiento y de educación financiera”, analiza en retrospectiva.

La empresaria necesitaba salir del ecosistema local. Fue por eso que aceptó la recomendación de su amiga, y también emprendedora, Carolina Bañales para ir a trabajar a Buenos Aires. “Cambié las millas por el pasaje, realmente no tenía plata para pagar un pasaje a Buenos Aires”, rememora.

Además, en el acuerdo económico de este nuevo trabajo, Suárez no previó el alojamiento lo que la llevó a no tener donde hospedarse durante sus primeros tiempos del otro lado del charco. “Me daba mucha vergüenza, si no podía hablar en las reuniones mucho menos me animaba a decirle  a mi referente que me había equivocado al negociar”. 

Fue en ese momento cuando recordó su viaje a Stanford en 2016  en el que recurrió al couchsurfing para cubrir unos días de su estadía. Esta plataforma de experiencias para viajeros ofrece hospedaje a quienes buscan dónde dormir.

“Escribí a través de couchsurfing porque realmente no podía pagarme el alojamiento y terminé dando con uno de los fundadores de Wolox” quien le respondió su solicitud en pocos minutos. Le escribió una carta contando su historia como emprendedora y el empresario y sus socios la recibieron y, además, terminaron ofreciéndole trabajo en la empresa tecnológica. “Lideré el área de educación de esa empresa durante dos años”.

Luego de la pandemia, la empresaria dejó de trabajar en Wolox y, tras algunas entrevistas en el mundo corporativo, se dio cuenta de que ya estaba lista para retomar su pasión de emprender.  “Las primeras veces que emprendí me obsesionaba y el tiempo se me iba en eso, ahora lo vivo con otro equilibrio”, relata Suárez que supo crear redes de contención con familiares y amigos para vivir el emprendimiento desde otra manera.

Con esta nueva mentalidad nació, en 2020, Codiversity como una software factory (fábrica de software) de desarrollo de productos digitales para clientes.

Si bien en el comienzo también habían trabajado en el desarrollo de servicios, finalmente se definieron por un producto que permitiera capacitar a los colaboradores de las empresas de forma personalizada en habilidades digitales y sociales, con énfasis también en la formación sociolaboral destinada a personas en situación de vulnerabilidad.

Este emprendimiento sí se validó, y Victoria Suárez, junto con sus socios, piensan en su internacionalización al encontrarse en pleno momento de levantar su primer capital semilla.

Codiversity ya se encuentra en Uruguay y Argentina, y sus próximos pasos de cara a 2023 están en apostar a la expansión por medio del desembarco de su producto en México y Colombia.

Ahora, el ecosistema emprendedor uruguayo tiene de nuevo  a Victoria Suárez como una de sus flamantes representantes y, en su visión, es un momento más que oportuno para que más emprendedores –sobre todo mujeres– se atrevan a dar el mismo paso: “Aconsejo que se animen a emprender, a decir que quieren ser empresarias, y que se animen a hablar de dinero”.  “Hay que decir tengo derecho a estar parada en donde me merezco”, dice alentando a que cada vez más mujeres se involucren en el mundo de los negocios, a lo que sumó la importancia de que en las empresas se conformen equipos diversos “para que los productos que generamos realmente sean para todos”. 

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