Tras reunirse con estadounidenses, rusos y chinos, la troika europea -integrada por Francia, Alemania y Gran Bretaña- pidió el lunes en Londres una reunión extraordinaria del Consejo de gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) los días 2 y 3 de febrero para recurrir al Consejo de Seguridad de la ONU, una iniciativa que cuenta con el respaldo de Estados Unidos.
Quizás para tranquilizarlos, un importante responsable británico, que no ha querido revelar su identidad, explicó el martes que esta medida no equivaldría a la imposición directa de sanciones.
En la misma línea, el viceministro de Relaciones Exteriores alemán, Gernot Erler, ha reconocido que no ha habido consenso sobre este tema durante las "difíciles discusiones" del lunes y ha añadido que tratan de ponerse de acuerdo.
Esta crisis nuclear, que llevaba meses latente, se cristalizó a raíz de la decisión iraní de reanudar sus investigaciones en materia de enriquecimiento de uranio hace una semana, desafiando la oposición de la AIEA.
Según un diplomático europeo en Viena, Rusia, que recientemente parecía dispuesta a aceptar la intervención del Consejo de Seguridad, "parece dar marcha atrás".
China también es partidaria de proseguir en la vía diplomática para que Irán "vuelva a la moratoria" sobre este tipo de actividades.
Pero esta oferta no parece haber cuajado entre los europeos y Londres la ha calificado de "vacua".
(AFP)