La segregación de funciones es un tema prioritario para muchos profesionales a nivel global, desde los responsables de cumplimiento hasta los ejecutivos de alto nivel.
Se trata de un control interno básico que busca asegurar que ninguna persona tenga la autoridad para ejecutar dos o más transacciones sensibles en conflicto que podrían afectar los estados financieros. Permitir este tipo de acceso representa un riesgo real para los negocios y manejar este riesgo de manera pragmática y eficaz es más difícil de lo que parece.
¿Qué permite un enfoque basado en riesgos?
Permite que las empresas administren estos riesgos de una manera equilibrada y eficiente que refleje el valor que están protegiendo. El objetivo debe ser centrarse en los riesgos que amenazan los umbrales predefinidos de valor.
Generalmente éstos se establecen al principio de la iniciativa de la segregación de funciones: la materialidad, los umbrales de fraude o los límites financieros importantes que cuantifican el impacto de la realización de riesgos financieros, operativos o reputacionales.
Las empresas no necesitan crear estructuras complejas de funciones ni realizar cambios costosos a fin de poder implementar este tipo de control. Al enfocarse en las transacciones que presentan el mayor riesgo para el negocio, pueden entender rápidamente los problemas relacionados con el acceso e identificar si se están tomando las medidas adecuadas para corregir y mitigar las causas raíz de los problemas.
Dividir las responsabilidades discretas del puesto en funciones orientadas a tareas puede generar a menudo ineficiencias y costos innecesarios.
¿Qué problemas y/o costos puede traer la no implementación de este control?
Puede generar el riesgo de no cumplir con los requisitos regulatorios y de cumplimiento. Adicionalmente, el precio del fraude y de otras fallas de control interno impacta en valores monetarios y trae aparejado otros costos ocultos, tales como:
• La disminución del valor accionario, debido a que el mercado ya no tiene confianza en la compañía.
• Las oportunidades de negocio no aprovechadas, debido a cambios en la calificación crediticia de la empresa o a que el financiamiento es más costoso.
• Los costos incurridos para recuperarse de algún daño en la reputación de la compañía.
Es imperativo que la compañía entienda y evalúe el panorama de los conflictos actuales, los reduzca en la medida de lo posible y aplique controles mitigantes a los demás problemas.
Este enfoque no elimina por completo los conflictos, pero demuestra que la administración ha evaluado los conflictos existentes y reducido el riesgo residual a un nivel aceptable a través de procesos probados y controlados.
En Ernst & Young, nuestro equipo de profesionales cuenta con las habilidades y conocimientos necesarios para asesorar a su empresa en éste y otros temas.