Es un tanto emocionante no saber qué pasará a continuación cuando uno está en el Random Music Fest. La música podrá comenzar a sonar desde uno u otro escenario. Solo el “faro” –y seguramente la producción– sabe qué banda tocará. Podría empezar con Miranda o Sky Blu, integrante del dúo LMFAO. O con Illya Kuryaki and the Valderramas, o la inglesa Kate Nash. Nadie sabe.
El faro alumbró y el Random Music Fest comenzó a agitar a los 12 mil asistentes con Ula ula, el primer corte del último disco de Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta. El misterio de la primera banda estaba develado.
El festival realizado el pasado sábado en Buenos Aires, se basó en una premisa diferente: como su nombre indica (random es aleatorio en inglés), cada artista interpreta de tres a cinco temas para dar paso a otro y así sucesivamente. El “faro”, una estructura con pantallas de LED, indicaba el turno de cada escenario, enfrentados en forma de cruz.
Los participantes accedieron al festival solo por un sorteo realizado en las páginas de Facebook de la marca, aunque algunas entradas fueron vendidas por Mercado Libre. Desde Montevideo partieron más de 80 personas, algunos de los cuales ya habían ganado también el año pasado.
Resultados aleatorios
La elección de los cuatro artistas y sus géneros disímiles respondió al heterogéneo público que llegó al predio. Pero la fiesta fue desde las 18, cuando en el arranque de este atípico festival comenzaron las bandas invitadas: los populares Agapornis, el grupo de percusión El Choque Urbano y DJ Stuart, que su set complaciente incluyó desde el Harlem Shake hasta De música ligera, de Soda Stereo.
Pero esta propuesta aleatoria también tuvo resultados dispares. Miranda llegó tarde al predio haciendo que su show cambiara de primer a tercer lugar. Los músicos llegaron, pidieron dos botellas de whisky para su camerino y subieron al escenario. Allí, lo suyo fue de lo más desprolijo: las voces de Ale Sergi y Juliana Gattas parecían competir entre sí durante Yo te diré, causando alguna que otra disonancia. Pero luego, el resto de sus canciones tuvieron un brillo parecido al de los trajes elegidos para la ocasión.
Por su parte, Kate Nash ostentó una buena cantidad de fanáticos que cantaron a coro sus canciones desde las primeras filas –incluyendo su mayor hit, Foundations de 2007– y la abrazaban emocionadamente cada vez que la inglesa se tiraba hacia el público.
Su interpretación cargada de energía y estridencia punk rock sumada a las melodías dulzonas del pop que caracterizan a su último disco, Girl Talk, conquistó a varios a pesar de ser tal vez el escenario menos atractivo para el público masivo.
El que sí contó con la total atención de la asistencia fue Sky Blu, media porción del dúo LMFAO, que a fuerza de sus hits Party Rock Anthem y Sorry for Party Rocking hizo bailar a la mucheumbre a pesar de basar su show en pistas pregrabadas o versiones de canciones de Black Eyed Peas. De cualquier manera nada de esto le ganó a los hits más discotequeros y las lluvias de globos y papelitos de colores que cayó sobre el lugar durante su concierto.
El funk de Illya Kuryaki se ganó también el público apelando a la nostalgia de sus hits más noventosos, pero también gracias a la fuerza de sus nuevas canciones. Luego de los hits Remisero y Abarajame, el pedido de bis no tuvo lugar. El estricto orden aleatorio del exclusivo festival bonaerense marcaba que la fiesta tocaba a su fin, y así fue.
ILLYA KURYAKI AND THE VALDERRAMAS
Ya vienen tocando hace ya un año después de su regreso, ¿cómo fue el reencuentro con la gente?
Dante Spinetta: Desde que nos juntamos fue increíble. Creo que la banda está sonando cada vez mejor. Se armó un equipo humanamente súper fuerte. La gente desde primer momento que volvimos nos acompañó. La última vez que tocamos en Buenos Aires, en el 1999 o 2000 fue en La Trastienda para 700 personas. Cuando volvimos fue para 25 mil. Eso nos hizo ver como la música maduró. Nuevas generaciones se fueron uniendo, algunas entraron por nuestras carreras solistas. Ojalá podamos ir a Montevideo, a La Trastienda.
¿Es un plan?
Emmanuel Horvilleur: tenemos ganas. Estamos en vueltas. Además tenemos nuestra banda mitad uruguaya, con Matías Rada y Francisco Fattoruso. Decimos La Trastienda, pero puede ser un festival también. No nos cerramos a eso. Ir a Uruguay es la premisa.
¿Cómo llegaron a conformar esta banda binacional?
DS: son los herederos de OPA. La primera banda funk sudamericana. Y para nosotros es un placer. Bueno, Fran tiene la historia de haber tocado con nosotros antes y para este disco tocó en la canción Celebración. Y estábamos en contacto. Antes en el bajo estaba Mariano Domínguez y cuando se cambió la banda pensamos en el Fatto. Y Matías...
EH: una vez estaba viendo el programa de Lalo Mir, Encuentro en el estudio, y estaba con Rubén Rada y estaba Mati. Él tocaba el talkbox, que es un instrumento que también aparece en los Kuryaki; en algunas canciones es muy importante. Y llamé a Dante. Todavía no nos habíamos juntado, de hecho, estábamos hablando. Y le dije: si volvemos a los Kuryaki ya tenemos guitarrista.
DS: La banda es algo muy importante para nosotros porque queremos que los músicos potencien nuestra música y que en vivo le den una nueva interpretación a las canciones.
KATE NASH
Comenzó en el pop, y se inclinó ahora hacia el garage punk. ¿Cómo fue esta evolución?
Se sintió como una progresión natural. Es algo a lo que, de última, iba a llegar. Cuando escucho los discos anteriores se siente esa evolución. Este disco refleja lo que me estaba pasando. Fue algo muy extremo emocionalmente y salió de la manera más agresiva.
Para Girl Talk aprendió a tocar el bajo, ¿necesitaba ese tipo de sonido para canalizar todo?
Sí, totalmente. Con el bajo se sacan sonidos fuertes y sólidos y eso me hizo sentir más poderosa y fuerte. Tocando el bajo fue la única vez que me sentí realmente fuerte y en control.
Luego de que su sello rescindiera su contrato, ¿qué necesitaba hacer para tomar control de su carrera?
“Seguir nadando”, como decía Dory de Buscando a Nemo. Ese es el mejor consejo. Todos los días trabajé lo mucho para hacer cosas de las que me sintiera orgullosa. Mirar atrás y ver que lo que hice fue honesto y reflejo de lo que soy.
¿Este disco es una declaración feminista?
Quería reflejarme como una mujer fuerte y hacer eso sí es absolutamente feminista. Pero más que nada quería volver a las raíces: que dejemos de discutir como grupo para unirnos en las cosas más básicas
SKY BLU (DEL DÚO LMFAO)
¿Qué se puede esperar de su carrera solista?
Ahora tengo mayor libertad para tocar géneros que normalmente no esperarían. Siento que le debo a mis fans hacer música fiestera. Esa es un parte de mí, pero también quiero hacer otro tipo de cosas: música soul o hip hop. Esto es un espectro de lo que soy.
¿Qué quería expresar en su próximo disco?
Quería mostrar a la gente que puedo hacer una contribución a la historia de la música. Quiero perdurar como alguien que hizo a mucha gente feliz, que hizo las bandas sonoras de sus vidas.
Mucha de la música de LMFAO ya es banda sonora de las fiestas...
Sí, se trata de eso. Nosotros sacamos solo dos discos. Esto es apenas el comienzo.
El dúo llegó a la cima del éxito y después se separó. ¿Por qué?
Hemos trabajado juntos durante 10 años sin parar. Si volvemos queremos hacer música que no sea forzada. Volveremos cuando sea el momento correcto.
Hablaba de música más soul, ¿hay alguna influencia de su abuelo Berry Gordy, fundador de Motown?
Un montón. Crecí escuchando a la Motown y traté de captar la forma en que se componían las canciones. Amo las fiestas, pero también amo mejorar día a día. Mucha de mi música se trata de eso: de perseverar.