La vida lo golpeó a Perdomo. Su señora enfermó de cáncer. La acompañó hasta que la perdió. Se le vino el mundo abajo. Se fue del club. "Estaba mal. No me dediqué al alcohol ni a la droga, pero tenía mucho drama". Corría el año 2010 cuando lo invitaron a volver. Acondicionó una pequeña pieza en el Prandi, lugar de entrenamiento de Plaza, donde vivió años. La humedad lo invadía. No había baño ni cocina. Y la vida empezó a rodar nuevamente para Washington Perdomo.
Un rincón solidario en Plaza
Perdomo perdió a su señora y el club lo fue a buscar, volvió con su hijo de un mes para vivir en una pieza sin baño ni cocina, y lo crió gracias a la ayuda de jugadores y dirigentes